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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 31/03/2026 11:54
La histórica fábrica Rigolleau, principal fabricante de vidrio en la Argentina redujo parte de su producción local y empezará a importar vajilla terminada desde China. La decisión de la empresa llega en un entorno de competencia creciente con productos del exterior de menor costo y luego de haber presentado un balance para 2025 con pérdidas que superaron los $5.500 millones. Según informó el directorio de la empresa en un informe que envió a inicios de febrero a la Comisión Nacional de Valores (CNV), la empresa está en busca de sostener su competitividad y proteger el empleo industrial; es por eso que reconoció que esta decisión implica cambiar su modelo de negocio tradicional. En su presentación oficial, la compañía reconoció problemas con proveedores locales y señaló que tuvo que renegociar precios de manera constante para sostener el flujo de fondos. Al mismo tiempo, empezó a reemplazar compras en el mercado interno por importaciones de insumos y repuestos, con el objetivo de reducir costos y mantener la producción en un contexto de mayor apertura y presión de productos del exterior. En el ejercicio cerrado al 30 de noviembre de 2025, Rigolleau acumuló un pasivo previsional de $700.837.252 y registró un resultado final negativo de $5.596 millones. Las exportaciones, en tanto, se contrajeron un 37,8% interanual y las ventas totales cayeron un 19%, alcanzando $112.088 millones, una baja significativa que coincide con el descenso sostenido del consumo interno y la profundización de la crisis industrial nacional, según datos del informe de la empresa y de la consultora Scentia, que estimó una retracción del consumo masivo del 13,9% en 2024. Horno apagado y 100 empleados menos Actualmente, Rigolleau funciona al 60% de su capacidad instalada, tras haber apagado uno de sus hornos industriales el año pasado, medida que implicó también la reducción de cerca de 100 puestos de trabajo. Este tipo de hornos requieren funcionamiento ininterrumpido y su reinicio implica largos procesos técnicos, por lo que la decisión tiene efectos duraderos en la estructura productiva de la firma. Aunque no se prevén despidos adicionales inmediatos, la reestructuración impacta sobre el personal y eleva las preocupaciones entre los trabajadores. Se trata de un escenario similar al de Lumilagro, la empresa argentina de termos para mate que recientemente reconfiguró su negocio ante la posibilidad de importar el producto terminado desde China, presionada por los costos locales y la competencia de productos más baratos del exterior. El volumen de producción de la planta de Berazategui evidenció la magnitud de la situación: descendió de 132.700 toneladas entre 2023 y 2024 a 114.305 toneladas en 2024 y 2025. Mientras tanto, las líneas de negocio dirigidas al consumo doméstico y a la vajilla, particularmente afectadas por los costos internos y la competencia de productos importados, serán abastecidas ahora principalmente por importaciones chinas que resultan incluyendo flete y embalaje más económicas que los productos elaborados localmente. La empresa mantiene en funcionamiento sus líneas industriales vinculadas a los sectores farmacéutico y alimentario, donde la demanda se mantiene relativamente estable. Sin embargo, el documento remitido a la CNV advierte que la caída en ventas es la principal explicación del resultado del trimestre frente a los números anteriores, y que las mejoras de los primeros meses de 2025 son respuestas a la caída del 2024 y aun así no alcanza para recuperar esa caída. La apertura de importaciones, la volatilidad de las tasas de interés y la inestabilidad de la economía nacional figuran como factores determinantes en la pérdida de competitividad de Rigolleau. En el último trimestre del ejercicio, los costos financieros se vieron afectados por saltos de 100 puntos porcentuales en el lapso de 24 horas derivados de la política monetaria y el calendario electoral, como detalló la propia empresa al presentar su balance ante la CNV. En su última comunicación al regulador, Rigolleau advirtió que la apertura comercial y la importación a precios sustancialmente inferiores provocaron un punto de inflexión en la competitividad y la viabilidad del negocio, particularmente en el segmento de productos para el hogar. Adicionalmente, la empresa subraya que la dificultad para trasladar íntegramente los aumentos de costos al precio de venta acentúa la erosión de márgenes y complica la recuperación. Aunque la empresa celebró cierta desaceleración en la inflación que permite comparaciones más estables entre trimestres, atribuye cualquier mejora parcial de ventas a una débil recuperación tras el pronunciado descenso registrado en 2024, pero no a una reactivación estructural del consumo. La propia Comisión Fiscalizadora destaca, en el informe del 30 de noviembre de 2025, que el deterioro financiero está razonablemente reflejado en los balances presentados. No obstante, la mención explícita a la necesidad de evaluar la capacidad de Rigolleau para continuar como empresa en funcionamiento expone la magnitud del desafío que enfrenta una de las industrias más emblemáticas del conurbano bonaerense.
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