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Parana » Uno
Fecha: 31/03/2026 07:45
Jorgelina Duarte impulsa "Paraná sin colillas" y promueve un cambio cultural. En diálogo con UNO, presentó su iniciativa ambiental, una propuesta que busca visibilizar el impacto contaminante de las colillas de cigarrillo y generar conciencia social. La acción invita a la comunidad a conocer el trabajo a través de @parana_sincolillas y sumarse activamente. "Paraná sin colillas": una iniciativa que busca cambiar hábitos y reducir la contaminación Iniciativa ambiental busca visibilizar el impacto de las colillas en Paraná y generar conciencia social con acciones concretas y respaldo científico. La propuesta fue preseleccionada para el Programa de Incubación Sostenible y prevé el desarrollo de una investigación científica sobre las colillas como residuos contaminantes peligrosos junto al investigador Martín Blettler, integrante del IBB y del Conicet UNER de la Facultad de Bioingeniería. Asimismo, se destaca que no está dirigida contra las personas que fuman, sino que apunta a la problemática ambiental que generan estos residuos. Colillas: el residuo invisible que una iniciativa busca erradicar en Paraná La iniciativa surgió a partir de experiencias personales. "La idea nació por dos motivos. Hace unos años viajé a Colón y fui sola a la playa. Me senté abajo de un árbol y empecé a ver que todo alrededor estaba lleno de colillas de cigarrillo. Empecé a juntarlas y eso me quedó dando vueltas en la cabeza", relató. En ese contexto, recordó: "Después, cuando empecé a salir en bicicleta, llevaba una lona para sentarme en la arena o en las barrancas, y me pasaba lo mismo: siempre encontraba colillas. Entonces dije: 'Voy a empezar algo'". "Empecé a salir sola a juntar colillas en la playa, en el parque y en distintos espacios públicos. La gente se me acercaba y me preguntaba para qué lo hacía. Al principio ni yo sabía bien qué responder. Pensé que se podían reciclar, pero no", explicó. A partir de esa inquietud, comenzó a investigar: "Busqué información en internet, estudié el tema y me encontré con que Paraná está invadida de colillas. Antes no les prestaba atención, pero cuando empezás a mirar el piso, incluso en las paradas de colectivo, es impresionante". Duarte advirtió que existe una falta de conciencia social y de información. "No sabemos el nivel de contaminación que genera una colilla de cigarrillo", afirmó, y explicó que el impacto es triple: social, porque afecta la salud y la calidad de vida; ambiental, porque perjudica al ecosistema y los animales pueden ingerirlas; y económico, porque los costos de limpieza los paga toda la sociedad. "Cuando llueve, las colillas terminan en las alcantarillas, se tapan y eso implica trabajos costosos. A veces pensamos que una colilla no hace la diferencia, pero el impacto es acumulativo", remarcó. En ese sentido, también señaló la ausencia de políticas públicas específicas sobre esta problemática a nivel municipal, provincial y nacional. Sobre su trabajo cotidiano, comentó: "No llevo un registro exacto. A veces cuento cuando estoy sola. Tengo una bolsa donde entran aproximadamente 600 colillas, y ya tengo dos bidones y medio llenos". Además, agregó: "Apelo a que la gente las guarde en su casa hasta que haya políticas públicas para gestionar estos residuos como corresponde, en un sistema de alta seguridad". Insistió en que su propuesta no apunta contra las personas que fuman. "No tengo nada en contra de quienes fuman, a mí no me molesta en absoluto. El problema es la colilla", sostuvo. Y explicó: "Una colilla puede contaminar durante 15 años o más. Funciona como un saquito de té: cuando se moja, libera todos sus contaminantes. Estamos muy cerca del río, entonces se contamina la tierra, el agua y todo el entorno". Además, advirtió que este residuo está considerado dentro de los residuos peligrosos, junto con químicos e industriales, pese a que no existen políticas específicas para su tratamiento. Finalmente, se refirió a la investigación que llevará adelante junto a Martín Blettler. "La idea es hacer un trabajo conjunto. Yo voy a trabajar en territorio, recolectando y sistematizando datos según criterios como la transitabilidad y la densidad de colillas por superficie. Se van a fijar unidades de análisis para poder medir cuántas colillas hay por área y generar un protocolo científico. Esa información se va a complementar con un análisis estadístico y se buscará su publicación como conocimiento científico", explicó. El objetivo es identificar los lugares más contaminados de la ciudad y, a partir de esa información, impulsar medidas concretas desde el Estado. "Esto implica un cambio cultural. Estaría bueno que cada persona que fuma tenga una bolsa o un lugar donde guardar la colilla y llevarla a su casa. Es un tema grande e importante, hay mucha información y todavía queda mucho por hacer, pero siempre se puede empezar", concluyó, convencida de que el cambio comienza con pequeños hábitos cotidianos.
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