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Concordia » Diario Junio
Fecha: 30/03/2026 18:00
En un contexto económico marcado por el ajuste fiscal, la caída del poder adquisitivo y la retracción del empleo, el informe del CISPER pone cifras a una realidad cada vez más extendida: trabajadores estatales entrerrianos que no sólo no logran llegar a fin de mes, sino que además quedan atrapados en una lógica de endeudamiento permanente. El estudio, basado en una encuesta digital realizada entre el 9 y el 18 de marzo de 2026 a empleados nacionales, provinciales y municipales, describe un escenario en el que el salario dejó de ser una herramienta de sustento para convertirse, en muchos casos, en un mecanismo de pago de deudas. Salarios bajo presión Los datos son elocuentes. El 71,8% de los encuestados percibe ingresos de hasta $1.500.000 mensuales, es decir, por debajo o en el umbral de la pobreza, considerando que la canasta básica se ubica en $1.397.671. En términos más amplios, se estima que alrededor del 57% de los trabajadores se encuentra directamente por debajo de esa línea. El desglose muestra que un 35,1% gana menos de $1.000.000, mientras que otro 36,7% se ubica entre $1.000.000 y $1.500.000. Apenas un 5,9% supera los $2.500.000 mensuales. Endeudarse para sostenerse Pero el dato que termina de configurar el cuadro es cuánto de esos ingresos se destina a pagar deudas. El 46,3% de los trabajadores afirmó haber destinado menos de $500.000 en el último mes, aunque un porcentaje significativo supera ampliamente ese monto: un 23,9% paga entre $500.000 y $1.000.000, y casi un 26% destina más de $1.000.000 mensuales a sus compromisos financieros. El cruce de variables muestra el peso real de esa carga: quienes perciben menos de $1.000.000 destinan, en promedio, el 72,7% de sus ingresos al pago de deudas. En el tramo de $1.000.000 a $1.500.000, ese porcentaje baja apenas al 65,8%. Incluso en los sectores con mejores ingresos, el fenómeno persiste: quienes ganan más de $2.500.000 destinan alrededor del 42,4% de su salario a cancelar obligaciones financieras. Municipales, los más afectados Si se observa por jurisdicción, los trabajadores municipales aparecen como los más comprometidos: destinan en promedio el 68,2% de sus ingresos a deudas. Les siguen los provinciales con un 63,7%, mientras que los nacionales registran un 43,2%. El costo de ser pobre El informe también deja al descubierto una lógica conocida pero no siempre cuantificada: a menores ingresos, mayor costo del financiamiento. Los trabajadores con salarios más bajos concentran sus deudas en fintechs (35%) y financieras o mutuales (24%), es decir, en circuitos donde las tasas suelen ser más altas. En cambio, a medida que sube el ingreso, la deuda se traslada hacia tarjetas bancarias, con condiciones relativamente más accesibles. Esta diferencia se refleja en el esfuerzo que implica cada tipo de acreedor: quienes deben a financieras o mutuales destinan en promedio el 83,8% de sus ingresos al pago de deudas, seguidos por quienes tienen créditos personales bancarios (75,1%). Percepción y salida En términos subjetivos, el 58,5% de los encuestados considera que su nivel de endeudamiento es alto o muy alto, mientras que sólo un 13,8% lo percibe como bajo o inexistente. En ese marco, no sorprende que el 82,4% se muestre dispuesto a refinanciar sus deudas si existieran condiciones más favorables, como tasas más bajas y plazos más extensos. Un círculo difícil de romper El informe no sólo describe una situación económica, sino también una dinámica social: trabajadores que, aun con empleo formal, quedan atrapados en un circuito donde el salario se consume antes de llegar a cubrir las necesidades básicas. La conclusión, implícita pero contundente, es que el endeudamiento dejó de ser una herramienta excepcional para convertirse en una condición estructural. Y en ese escenario, trabajar para deber ya no es una metáfora, sino una rutina cotidiana para miles de estatales entrerrianos.
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