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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 30/03/2026 13:48
Esta mañana, el Colegio Nacional de la Escuela 40, de San Cristóbal, Santa Fe, fue escenario de un episodio de violencia que involucró a alumnos dentro del establecimiento. Un alumno de 15 entró armado a la institución y asesinó a un compañero de 13 años. Además, hirió a otros ocho chicos. El hecho dejó a la comunidad educativa conmocionada y a familias afectadas por el miedo y la incertidumbre. Juan, padre de una estudiante, relató a Infobae en Vivo Al Mediodía la vivencia de su hija y el contexto previo y posterior al incidente. Tengo a mi hija que va a 5to año en la misma escuela. Ella quedó sentada al frente cuando sucedió todo. Nueva Programación La joven, según su padre, quedó consternada con lo sucedido y no entiende hasta ahora qué pasó. Sostuvo que la está acompañando desde la casa pero que el impacto psicológico ha sido intenso. No quiere ir a la escuela esta semana por cómo quedó después de lo que pasó, resumió Juan. Al describir el ambiente del colegio, Juan comentó: Nosotros como padres no nos enteramos de nada. Los chicos tienen su psicólogo, psicopedagogos dentro de la escuela, pero a nosotros no nos han llamado por una reunión de padres sobre algún conflicto. Según él, la situación de bullying era visible en videos pero entre los propios chicos quedaba minimizada. Para ellos es molestarse y nada más, pero lo que veía pasarle a este chico era mucho, declaró. La respuesta institucional y antecedentes de violencia Respecto a otros episodios, Juan recordó que en año nuevo y en diciembre hubo ataques contra una alumna fuera de la escuela. La abuela mandó uno de los videos. Le cortaron el rostro las mismas chicas que iban a la escuela. Añadió: En la vereda de la escuela nadie se paró a ayudarla. Tres semanas después del primer hecho, esa misma alumna sufrió otra agresión. Juan afirmó que, si bien la comunidad educativa tiene acceso a personal de salud mental, la comunicación hacia los padres no se sostiene en los casos graves. No se hizo una reunión de padres ni se comunicó a los padres de lo sucedido. Quedó en que un menor agredió a otro y nada más, detalló sobre la reacción del colegio cuando su hija también fue víctima de violencia. En los chats de padres, circulan mensajes describiendo el temor y el impacto en los estudiantes: Hay padres que me están mandando mensajes diciendo: Yo a mi hija la saco, no la llevo más; mi hija está traumada, la tengo acá llorando. Mi hija se quedó sentada frente al agresor y no pudo moverse, compartió Juan. El entorno, la familia y el agresor Juan conoce al agresor y a su familia debido a la cercanía en la comunidad. Estoy frente a la casa del agresor. La madre tiene un local de gas y nos lleva la garrafa a casa, contó. Juan relató que el joven parecía un adolescente típico sin señales de conductas violentas previas. No mostraba nada fuera de lo normal. Lo que sí se veía eran problemas en la familia; el padre tenía antecedentes por estupefacientes y depresión, describió. Confirmó que el agresor ya había hecho amenazas en clase: La semana pasada dijo que iban a morir todos. Según uno de los compañeritos de mi hija, lo escuchó decir eso durante una clase. Nadie reportó ni actuó ante esa advertencia, según el testimonio de Juan. Esto tendría que haberse hablado antes, pero nadie lo había tomado en serio. Sobre la rutina del agresor, Juan indicó que iba al club de básquet, lo cruzaba y saludaba bien. No parecía estar pasando por algo. Si había problemas eran dentro de la casa, pero en la escuela o en el club no lo demostraba. Dinámica en los grupos de padres y el impacto en la comunidad educativa La violencia escolar en la localidad no es aislada. Juan sostuvo que desde octubre se registran peleas, incluso entre padres en las escuelas. La guardia urbana municipal termina interviniendo mucho más rápido que la policía, que está a la salida de la escuela para evitar pleitos. Afirmó que su hijo de primaria también fue víctima de agresión: Lo golpearon y pedí reunión de padres. No iba a tolerar una cosa así. En los chats de padres se comparten situaciones de violencia con frecuencia, aunque la reacción de la escuela es mantener la información entre el personal directivo. Se callan. Hablan entre ellos y queda dentro de la escuela; dicen que van a hablar con el padre o con el menor, pero no trasciende, puntualizó. El miedo motivó a algunos padres a cambiar a sus hijos de escuela, aunque Juan advirtió que el problema se repite. Mi hijo de ocho ya pasó por dos escuelas y es lo mismo. Cuando lo vi llegar llorando con un golpe en la espalda dije que no iba a tolerarlo. Aflicción familiar y consecuencias psicológicas La violencia alteró la vida diaria de la familia de Juan. Mi hija de 18 va a boxeo, mi hijo de 8 años va a boxeo, mi hijo de doce va a fútbol y mi hija de 18 pidió no ir al viaje de egresados porque el agresor de ella va al mismo viaje, relató. Juan también estudia para ser docente y observó: El bullying lo veo en la escuela todos los días. Lo quieren dejar entre ellos, no hablan ni con los padres ni con la denuncia. No quieren comunicarlo. Destacó que la comunicación es escasa: Falta comunicación, falta decir las cosas, falta no callarse. El silencio lo cubre todo. Es un montón de cosas silenciadas. La atención psicológica se da de manera individual, pero, según Juan, no es acompañada por estrategias comunitarias o reuniones informativas. Espero que la comunidad sí cambie. Porque si no da miedo llevar a los chicos a la escuela. Te da miedo como docente el día de mañana qué pueden enseñar o hacer los chicos. La comunidad espera respuestas por parte de la institución educativa tras la suspensión de clases. Juan sintetizó: Esperamos que alguien se comunique con nosotros para ver qué es lo que van a decir. Por lo pronto, lo único que podemos hacer es contener a nuestros hijos, hablar con ellos y ver que estén bien. Nada más.
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