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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 30/03/2026 07:42
España ha ido un paso más allá en su veto a la guerra en Irán y ahora, aparte de no permitir el uso de las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) por parte de aviones o reabastecimiento que colaboren en los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, tampoco va a autorizar el uso este espacio a las aeronaves estadounidenses destacadas en terceros países, como el Reino Unido o Francia, según ha adelantado El País y lo ha confirmado la Agencia EFE. Sin embargo, según matizan fuentes del gestor de navegación aérea Enaire a EFE, no tendrá ningún efecto a los vuelos comerciales. La medida por tanto afecta a las operaciones militares, no a las operaciones comerciales. Según El País esto ya habría implicado que los vuelos de varios bombarderos B-52 y B-1 de Estados Unidos han tenido que modificar sus rutas. Sin embargo, este veto tiene una única excepción: en situaciones de emergencia se autorizará el tránsito o aterrizaje de la aeronave implicada. Preguntado por si la decisión de cerrar el espacio aéreo puede deteriorar o perjudicar las relaciones con EEUU, el vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha indicado este lunes que esta decisión forma parte de la postura adoptada por el Gobierno de España de no participar ni contribuir a una guerra iniciada de manera unilateral y en contra del Derecho internacional. Asimismo, ha subrayado que las empresas españolas operan a día de hoy en las mismas condiciones que otras europeas en EEUU y que el objetivo del Gobierno es intentar mejorar las relaciones también a nivel bilateral, entre España y Estados Unidos. Las bases de Rota y Morón Esta decisión se enmarca en un endurecimiento progresivo de la posición del Gobierno español desde el inicio del conflicto, el pasado 28 de febrero, cuando Washington y Tel Aviv lanzaron una ofensiva aérea contra objetivos iraníes. Desde entonces, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha defendido que se trata de una intervención ilegal al no contar con el respaldo de organismos internacionales como la ONU, la OTAN o la Unión Europea, y ha reiterado su rechazo a cualquier implicación directa en operaciones ofensivas. Esta línea comenzó el 2 de marzo, apenas unos días después de los primeros bombardeos, cuando el Gobierno rechazó de forma explícita cualquier participación militar en los ataques y se desmarcó de países como Francia, Alemania o Reino Unido, que en ese momento sí contemplaban acciones coordinadas con Washington. Ese mismo día, España prohibió el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones ofensivas, una medida que obligó a Estados Unidos a retirar de territorio español más de una decena de aviones cisterna clave para el reabastecimiento en vuelo. El Ejecutivo reforzó esta decisión invocando el convenio bilateral de defensa de 1988, que reconoce la soberanía española sobre estas instalaciones y permite limitar su uso en situaciones de conflicto bélico. El 3 de marzo, en un gesto adicional de distanciamiento, España canceló su participación en maniobras militares en Estados Unidos. En el plano diplomático, el Gobierno elevó el tono durante los días siguientes, calificando los ataques como una acción unilateral fuera del derecho internacional y reclamando una vuelta a la vía negociadora. En esa misma línea, el 11 de marzo decidió retirar a su embajador en Israel como señal de protesta por la escalada del conflicto. No a la guerra En este contexto internacional, Pedro Sánchez ha sabido aprovechar la situación, trayendo de vuelta el lema socialista de No a la guerra como eje central de la estrategia de su partido. En sus intervenciones tras el inicio del conflicto, Sánchez ha insistido en que España no va a contribuir a una escalada bélica y ha defendido que cualquier acción militar debe contar con el respaldo de la ONU para ser legítima. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fija la postura de España ante la escalada de tensión en Oriente Medio con un claro mensaje: 'No a la guerra'. En su comparecencia, expresó la solidaridad del pueblo español con los países atacados por Irán y advirtió sobre la incertidumbre y las graves consecuencias que podría tener un conflicto prolongado. Durante sus declaraciones institucionales en Moncloa y en foros internacionales, el jefe del Ejecutivo ha calificado los ataques contra Irán como una acción unilateral y ha subrayado que la posición española pasa por la desescalada inmediata y la apertura de canales diplomáticos. En este sentido, ha reiterado que la prioridad del Gobierno es evitar una extensión del conflicto en Oriente Próximo y proteger la estabilidad regional. Sánchez también ha hecho hincapié en que la negativa a permitir el uso de bases y espacio aéreo responde a una decisión coherente con esa línea política, asegurando que España no facilitará ningún tipo de apoyo logístico que pueda ser interpretado como participación en la ofensiva. (Noticia con información de la Agencia EFE)
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