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» TN
Fecha: 30/03/2026 06:58
Aseguraba que Carlos Gardel la distinguió entre los extras de la película Tango Bar (1935). Que el Zorzal terminó casándose con ella, en secreto y por civil, y que pensaban repetir por iglesia cuando él volviera de Colombia. Se llamaba Estrellita del Regil. Según ella, Estrellita del Regil Gardel. Y más allá de estos incomprobables, sí es un hecho que intentó quitarse la vida cuando se enteró de la muerte del ídolo: lo hizo en Nueva York, en el hotel donde él se había hospedado. Acaso, en la habitación que compartieron. Es este personaje, fascinante figura lateral de la historia de uno de los grandes mitos nacionales, el que tomó la actriz María Merlino para su nuevo unipersonal, La viva voz. Una creación original con una estética única gracias al aporte del diseñador Pablo Ramírez, en su debut en la dirección teatral, sobre un texto precioso escrito por Andrés Gallina y Fabián Díaz. María y Ramírez, que son amigos, habían colaborado juntos en un desfile del diseñador que ella cerró como Eva Perón. Algo de lo que le vi hacer allí me reveló que era un artista, dice Merlino, en el atelier de Pablo, reunidos para la charla con TN. Ya atravesaron los nervios del debut del espectáculo en su nuevo espacio, Dumont 4040, donde se puede ver los viernes a las 20. El espectáculo había estrenado en el Teatro Cervantes. Él también era fan de la actriz de Nada del amor me produce envidia, sobre la costurera de Libertad Lamarque, que por cierto continúa en cartel, con más de dieciocho temporadas. La había visto en Lengua madre sobre fondo blanco de Mariana Obersztern, después la vi en cine y la terminé de descubrir con Nada del amor Ahí tuve como un crush, y la convoqué para hacer Evita frente al espejo, en el CCK, María cerraba el desfile. Cuando me propuso esto me encantó. Era un doble desafío: debutar como director y sacarla a María del registro de la costurera, pensarla en otra faceta. La puesta es austera, pero sólo en apariencia. En el centro hay un objeto algo aparatoso, un extraño mueble de color blanco que, como toda la obra, tiene sorpresa. Empezando por la composición de Merlino, su manejo de la voz, el cuerpo, la dicción, haciendo suyo un texto que le permite atravesar situaciones muy distintas en sesenta minutos, resueltas con los recursos más creativos. Por supuesto, incluido el vestuario capaz de convertirla en murciélago: la vampirización gardeliana es uno de los hallazgos de la propuesta. Leé también: Vuelven dos de las mejores obras del teatro independiente del último tiempo: cuándo y dónde verlas Cuando los autores vinieron con la idea de que ella fuera medio vampira me pareció perfecto, dice María. Ahí estaba la impronta draculiana de Gardel, con su palidez extrema y sus labios oscuros del blanco y negro. Cuando empezamos a investigar material había muchas escenas de Gardel con mujeres en las que no sabés si las va a morder o a besar, dice Pablo. Tiene una estética muy Bela Lugosi: su blancura, la gomina, el smoking.... -Evita, Gardel, Estrellita. Incluso la costurera de Nada del amor... ¿Hay una predilección compartida por lo vintage, y por los mitos argentinos? Pablo: todos somos nacidos en el siglo XX. Un siglo muy revolucionario, donde las vanguardias estéticas, musicales y artísticas causaron gran impacto y dejaron una huella que no deja de inspirarnos. Cuando toco temas que me inspiran para mis colecciones o con esta obra, me gusta jugar con el margen, con el imaginario, lo que me produce la idea de algo. María: Y la relación que tiene Estrellita con la costurera de Nada del amor me produce envidia es que son personas que están al margen. No quedaron en los libros de historia, ni tienen luz cenital, ni fueron protagonistas. Los personajes perdedores son mucho más interesantes que aquellos a los que todos les sale bien. Estrellita es una extra que admira y está enamorada de Gardel. Yo necesito creerle para poder armar este personaje. Ella se intenta suicidar cuando Gardel murió, y eso sí está documentado. Me encanta hacerle un homenaje a un personaje así, que estuvo en la sombra. A la vez, en el texto, en la obra, ella logra transponerse a Gardel, decide seguir. Además, es vampira así que va a seguir por la eternidad. Aunque remita a figuras de otro tiempo, La viva voz tiene mucho público joven. Lo gótico, el mundo de lo vampiros, tiene una estética vinculada a la síntesis, a la cosa expresionista que mencionabas, a lo minimalista, dice Pablo. Visualmente es una obra muy cinematográfica, con pocos elementos, pero a la vez super teatral. Es que es un texto de imágenes. Yo me considero una persona muy visual, pero el desafío era construir estas imágenes en un espacio muy reducido con una escenografía mínima. Pero con una actriz son sus enormes posibilidades; ella lo puede hacer todo.
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