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  • La nueva tendencia que une al vino con la cerveza y tiene un sorprendente aumento de consumidores

    » Clarin

    Fecha: 30/03/2026 06:43

    Es un signo de estos tiempos. Por un lado está la ley (y la multa) y por el otro la vida fit. Entre esas dos grandes variables, y sus matices, el vino bebida nacional está empezando a cambiar y a hacerse más ligero. El mismo caminito que empezó antes la cerveza, de una forma más radical, y fue un éxito. Bienvenidos a la era NO&LOW. El alcohol es, desde sus orígenes, el componente por antonomasia de ambas bebidas. Pero en los últimos meses, en las góndolas comenzaron a aparecer vinos de baja graduación alcohólica o directamente sin alcohol. Las cervezas sin alcohol, categoría que Cervecería Quilmes había ya explorado años atrás con la marcas Liberty y Lieber, ahora se convirtieron en gran apuesta no sólo de esta cervecera sino de su competencia e incluso de las artesanales. Vayamos por partes. La sigla NO&LOW (o directamente NOLOW o NOLO) se refiere específicamente a los vinos, que tienen un mayor abanico de opciones. El Código Alimentario Argentino considera vino sin alcohol o desalcoholizado (el no alcohol) al que tiene una graduación inferior a 0,5%. En el vino bajo alcohol (el low por bajo, en inglés) hay diferencias de graduaciones. Otros nombres que se están empezando a ver son también vino liviano, ligero, bajo alcohol o low (para los de baja graduación) y NA o 0% para los sin alcohol. Con un consumo de vino en baja, estas nuevas categorías aparecen como una oportunidad. Según datos del Instituto Nacional Vitivinícola, en los últimos 5 años la caída del consumo de vino fue del 22,6%. Un informe reciente de Worldpanel encargado por el Fondo Vitivinícola Mendoza y la COVIAR muestra que el vino cedió espacio a otras bebidas: en el consumidor habitual, de 2022 a 2025 hubo 3 puntos porcentuales del share total de bebidas que se fue del vino a aperitivos, sidras, y cervezas. Y, atención: el 2% del consumo de cervezas ya fue sin alcohol. El informe, un exhaustivo análisis del nuevo perfil del consumidor, se mete en profundidad con el caso de éxito, justamente, de la cerveza 0%. Cuadruplicó su penetración en solo cuatro años, sosteniendo el nivel de la categoría total ante la desaceleración del alcohol, enfatiza. Y, de nuevo, números: la penetración en los hogares pasó de 2,2 en 2022 al 11,1% en 2025: el año pasado, ya en 1,7 millones de hogares de Argentina se bebió una cerveza sin alcohol. Las nuevas preferencias de los consumidores Más allá de la coyuntura económica y de la caída del consumo en general, en los últimos dos años hubo un cambio muy importante: la aprobación de la ley de alcohol cero, a la que la Ciudad de Buenos Aires no adhirió pero Provincia de Buenos Aires sí votó su propia ley que está vigente desde principios de 2023. No obstante, el estudio de Worldpanel habla de otras razones incluso más profundas que la prohibición. Resalta que las personas salimos del trauma de la pandemia con una resignificación de la vida en la que el bienestar integral hoy es mandato. Esto se traduce, explican, en cuatro drivers: - La actividad física se incorpora a la rutina. - Mayor compromiso en sostener hábitos saludables. - Dinámica de la compensación: "Si me la pego en un fin de semana, al otro hay alcohol cero". - Un consumo de alcohol descontrolado debilita, afecta el rendimiento y la performance, hincha y engorda". La estrategia de las calorías, entonces, aparece como un claim de ventas. En una cerveza sin alcohol, según el estilo, pueden tener entre un 30% y hasta un 50% menos que una común, menos de 70 calorías en una botellita de 330ml. Un espumante sin alcohol, 15 calorías por copa y un vino bajo alcohol (por ejemplo a un 8%) ronda las 65 por copa. Magdalena Pesce es CEO de Wines of Argentina, la entidad de las bodegas que promueve el vino argentino en el mundo. Ella comparte en su análisis los mismos insights del estudio. El NOLOW dejó de ser un fenómeno de nicho para transformarse en una categoría estratégica global. No es sólo una cuestión de salud, es una demanda de libertad y flexibilidad. Especialmente la Generación Z y los Milennials busca productos que se adapten a su estilo de vida sin sacrificar la experiencia. La cerveza sin alcohol, un éxito En las cerveceras, el sin alcohol se está mirando con mucha atención. Hoy ya representa el 2% del volumen total del mercado. Es un segmento emergente, todavía se está construyendo hábito frecuencia, pero viene mostrando una evolución sostenida, afirma Matías Canziani, gerente de Marketing de Cervezas de CCU, que en 2023 lanzó Heineken 0.0 y después Imperial Golden sin alcohol. Eugenio Cucu Raffo, VP de Marketing de Cervecería y Maltería Quilmes, suma que la categoría que hoy ofrece propuestas mucho más desarrolladas. No sólo se mejoraron las recetas sino que también se amplió el portfolio con marcas reconocidas. Al mismo tiempo, hubo fuerte presencia en espacios masivos que ayudó a que más personas prueben y derriben el mito de que la cerveza sin alcohol no es cerveza". En el caso de esta compañía, tienen versiones sin alcohol o cero de varias de sus marcas insignia como Quilmes, Stella Artois y Corona. Ambas compañías producen con una desalcoholizadora, una máquina que funciona por destilación a bajas temperaturas. Al ser la bebida con más baja graduación alcohólica, al extraerle el etanol no se modifica abismalmente su sabor final, dice Cucu Raffo. Canzani coincide: Gracias a los avances tecnológicos es posible lograr una experiencia cervecera equivalente. Incluso las cervezas de un perfil más artesanal están explorando el segmento. Antares empezó a vender en septiembre una IPA sin alcohol, utilizando una levadura específica para no generar azúcares simples y así no tener fermentación alcohólica, explican desde la cervecería marplatense, donde ya este producto representa más de un 10% de la venta" fuera de los locales y esperan que a cinco años el portfolio sin alcohol facture entre un 10% y un 18% de las ventas totales. Las estrategias de las bodegas para adaptarse a la demanda de vinos sin alcohol Respecto del vino, el informe del Fondo Vitivinícola y la Coviar remarca que hay un profundo desconocimiento. Pero eso es, al mismo tiempo, una oportunidad para trabajar sobre los valores positivos e incorporar nuevos consumidores y nuevas ocasiones de consumo. Eso es lo que están haciendo, desde su estrategia de marketing y comunicación, las bodegas que ya se metieron en el segmento. Un repaso rápido por la vinoteca muestra cada vez más propuestas que vienen de distintos terroirs vitivinícolas, con precios que oscilan entre los $ 7.000 y los $ 30.000. Algunos ejemplos entre los Low: el Santa Julia Tardío (un blanco dulce natural con 8% de alcohol), la línea Finca Gabriel Línea Joven de Jorge Rubio (con cinco variedades, incluido un Malbec de 11,5%), el Amalaya Liviano Torrontés (9%), la línea LO CA de Domaine Bousquet (un Malbec, un Chardonnay y un espumante, todos 8%), el espumante Cruzat Cosecha Temprana (9,5%), el blend Pátinas Blancas de Ribera del Cuarzo (11%), el Malbec Wine Not? de Andeluna (9,5%), el Alma Mora Bajo Alcohol de Finca Las Moras (8%). Entre los No Alcohol, la línea 0% de San Huberto (con un tinto, un blanco y un rosado), y los espumantes 0% Brut de Nieto Senetiner, y el Tilimuqui Zero de Cooperativa La Riojana. Y hay líneas, como la EdeM creada por Laura Catena, que tienen de ambos: Low y No. Para los sparklings sin alcohol Blonde y Brunette cosechamos la uva durante la primera semana de enero para elaborar una base analcohólica a la que llamamos verjus. Tiene bajo azúcar y menos calorías que un vino tradicional y se lo macera en tanques de Charmat, explica Agustín Silva, enólogo en el Catena Institute. El Rosae, 0% alcohol, se elabora en La Mancha, en España, porque consideramos que cuenta con la mejor tecnología para desalcoholizar. Silva detalla la complejidad de estos procesos. Para evitar que la desalcoholización remueva compuestos, trabajan en dos etapas, separando los compuestos termosensibles al vacío y a baja temperatura. En los otros vinos, construimos estructura y cuerpo utilizando la burbuja y botánicos, para recrear las sensaciones táctiles que aporta el alcohol, partiendo de una base de uva no fermentada. Delfina DAlessandro, gerente de Marketing de Nieto Senetiner, cree que el NO&LOW no es una moda pasajera, sino un cambio cultural más amplio. A nivel global las categorías crecen a doble dígito y proyectan representar el 4% de las ventas globales para 2026. Ellos elaboran primero un vino tradicional y luego le aplican un proceso de desalcoholización. El desafío es lograr que el vino conserve su identidad y que la experiencia en copa siga siendo reconocible para el consumidor. Respecto de cómo se hace un vino bajo alcohol, la clave está en el viñedo. Trabajamos con uvas que no alcanzaron su madurez completa, lo que implica menor contenido de azúcar y menor potencial alcohólico. El vino base queda en torno al 8% de alcohol, y con la segunda fermentación en botella llegamos a un espumante final de 9,4%, describe Tomás Cruzat, director ejecutivo de la bodega que lleva su apellido, donde hacen un espumoso bajo alcohol sin necesidad de desalcoholizar. También una cosecha temprana utilizan en Domaine Busquet para los tres vinos de LO CA. A la hora de hablar de las mejores cepas, depende de muchas variables. Pero es una gran pregunta para pensar: ¿a qué variedades les cuesta más madurar o llegan a un grado alcohólico más bajo? Haciendo suposiciones técnicas, el Torrontés puede ser una variedad para hacer vino bajo alcohol porque le cuesta un montón levantar grados y da muchos kilos, dice su enólogo, Rodrigo Serrano Alou. La mirada de un sommelier Ahora bien, ¿cómo se beben y analizan estos vinos desde un paladar experto? El sommelier Fabricio Portelli --quien acaba de lanzar Reportelli Podcast, un ciclo de conversaciones sobre el vino argentino-- señala que si se comparan con los normales, pierden propiedades organolépticas, lo que no significa que no tengan sus propias cualidades. Si la desalcoholización comienza con una destilación al vacío, seguramente ese vino sin alcohol tendrá varios de los aromas propios del vino, aunque es su paso por boca, estructura y equilibrio, el que se ve más alterado. El alcohol no es lo único que define al vino pero, sin dudas, después del agua pura biológica de la uva es el componente más importante y gran responsable de la estructura, equilibrio y longevidad de un vino, explica el sommelier. Este último punto es importante porque, advierte, los vinos NA y Low no se pueden guardar. Nunca van a poder emular el equilibrio natural de un gran vino. Por lo tanto, no se puede hacer un vino con pretensiones con bajo alcohol o sin él, sentencia. El alcohol, también, influye mucho a la hora del maridaje. Y aunque si bien para Portelli en esto reina el gusto personal, aclara que los NOLO son más livianos y por ende no pueden acompañar los mismos platos que sus pares con alcohol. El futuro de la categoría Las bodegas que incursionaron en el NO&LOW dicen que estos productos están funcionando. En Argentina vendimos las primeras dos partidas en la mitad del tiempo estimado, afirma Silva, que ya exportó sus productos a EE.UU., Canadá y Europa e incluso el Brunette entró en la lista de los 12 vinos sin alcohol recomendados para este año por Wine Spectator. En Jorge Rubio, directamente relanzaron su Línea Joven de Finca Gabriel con foco en el bajo alcohol. "Se trata de acercarse aún más al consumidor actual", resalta Matías Padíns, responsable de Marketing. Su par de Finca Las Moras, Pablo Moraca, coincide sobre su propio vino bajo alcohol: "Es respuesta a una tendencia global que empieza a consolidarse en Argentina". Y Olivia Harguindey, a cargo de la misma área en Amalaya, dice que esta preferencia por estilos más suaves "refleja una demanda que no se centra únicamente en la graduación alcohólica sino en experiencias capaces de acompañar distintos momentos del día". Más que reemplazar al vino tradicional, suma nuevas ocasiones de consumo, dice la gerente de Nieto Senetiner y cuenta que en el primer semestre de 2026 van a lanzar una línea completa de vinos tranquilos 0% alcohol. En cinco años probablemente no sea el core del negocio vitivinícola, pero sí va a ser relevante y cada vez más presente en el portfolio de las bodegas, dice Cruzat. Empezás a probar vinos sin alcohol que son ricos. Por supuesto es otro concepto, pero se puede crecer, confía Serrano Alou. Portelli tiene una mirada más escéptica: "No va a dejar de ser un nicho muy pequeño. El que no puede tomar alcohol, no va a elegir un vino sin alcohol porque hay propuestas más atractivas. A quien le gusta el vino y en ciertas ocasiones no pueda beberlo, quizás lo haga". Respecto del potencial de exportar estos vinos, Pesce cree que Argentina puede competir y que el futuro del vino argentino depende de su capacidad de adaptarse a los cambios. El NO&LOW implica costos de que no son asequibles a todos los proyectos vitivinícolas, pero para las bodegas grandes la pregunta hoy no es si debe hacerlo, sino qué tan rápido puede desarrollar un producto que respete su identidad enológica y conecte con esta demanda. AS Sobre la firma Newsletter Clarín

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