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  • Cada vez es más normal que en los hospitales les peguen a los médicos: trabajadores de la salud denuncian hechos de violencia en el Gran Buenos Aires

    » La Nacion

    Fecha: 30/03/2026 01:22

    Cada vez es más normal que en los hospitales les peguen a los médicos: trabajadores de la salud denuncian hechos de violencia en el Gran Buenos Aires Cada mes, entre 20 y 30 profesionales de la salud denuncian hostigamientos verbales o ataques físicos en salas saturadas y con poco personal para atender - 10 minutos de lectura' En febrero, dos médicos de la guardia del Hospital Municipal Santamarina, de Monte Grande, fueron golpeados por una pareja que exigía atención inmediata por una sutura en el cuero cabelludo, aunque aún no había llegado el cirujano que debía encargarse de coser a la mujer. La semana pasada, una paciente psiquiátrica le dio una paliza y le destrozó el celular a una empleada de mesa de entradas del Hospital Materno Infantil Dr. Eduardo Oller, de San Francisco Solano. ¿El motivo?: que no dejaban entrar a la pastora de la mujer a una área restringida del centro asistencial. Dos hechos, dos meses. No han sido los únicos, aunque sí incidieron para mantener el peligroso promedio que señalan los médicos bonaerenses: cada mes, entre 20 y 30 profesionales de la salud sufren episodios de violencia en sus puestos de trabajo a manos de pacientes o familiares; al menos 15 son ataques físicos que les provocan lesiones. No hay cifras oficiales sobre esta problemática. Pero el Observatorio de Violencia de la Federación Médica de la Provincia de Buenos Aires (Femeba) señala una cifra alarmante: el 44% de los profesionales médicos ha sido blanco de agresiones durante sus horas de servicio. En el caso de las guardias médicas, este número asciende como consecuencia de las extensas jornadas y el contacto casi sin mediaciones con los pacientes recién llegados que siempre exigen ser los primeros en ser atendidos. En la primera línea de atención para ciudadanos que demandan asistencia urgente, quienes están a cargo de dar salud están, paradójicamente, en peligro. La violencia sucede generalmente en las guardias porque es en la espera de atención que [los pacientes] se ponen nerviosos. Hay también una saturación en la salud pública por el costo de la prepaga y los caídos del sistema, lo que hace que las demoras sean mayores, indicó Julio Dunogent, presidente del Colegio de Médicos del Distrito V (ColMed V) bonaerense. En patota desde la sala de espera El 8 de febrero, una mujer ingresó al Hospital Santamarina por un corte en el cuero cabelludo. Eran las 8.45 y el personal de guardia les informó a ella y a quienes la acompañaban que deberían de aguardar a que uno de los cirujanos se liberara para poder suturarle la herida. Fue por la demora que la mujer y sus acompañantes comenzaron a quejarse, demandando pronta atención. Ella estaba bien, estaba estable, no es que estaba en riesgo su vida y tenían que esperar nada más, contó Agustina Funes, médica de 31 años que se encontraba trabajando en la guardia. El grupo ingresó a la sala de espera de los médicos, de acceso exclusivo para trabajadores del hospital, a través de una puerta que se encontraba rota hace tiempo, e increparon a los presentes por la demora en el servicio. Los médicos clínicos intentaron apaciguar a la mujer y sus allegados mientras que los sacaban de la sala, acción que generó el efecto contrario. Las agresiones verbales de los pacientes para los médicos fueron seguidas de empujones, golpes y patadas. Estuve con reposo hasta mitad de febrero, cuando me dieron el alta, y volví a trabajar el 23. Me reincorporé al hospital en la parte de neurología; a la guardia todavía no volví, dijo Funes a LA NACION. La médica recibió un golpe de puño en la cara y le tiraron del pelo, lo que le causó heridas en la cervical y en el cuero cabelludo. El hecho de violencia se volvió viral cuando los agresores subieron a redes sociales un video de la pelea, acompañado de insultos y amenazas a los médicos. En el mismo se observa a una de las mujeres tirando del pelo de Funes, mientras un policía intenta poner fin al conflicto. Encima ella subió el video y se burló; está orgullosa. No podés entender cómo se manejan de esa forma, expresó Funes. En su momento estuve muy enojada, después muy angustiada. Ahora estoy un poco mejor, aunque sigo bastante enojada. Al jefe de guardia del Santamarina le provocaron una fractura cervical. Lo tiraron contra una puerta de hierro y cayó encima de un matafuegos que previamente habían tirado. Cuando se levantó, le dieron una piña en la cara. Él está bastante dolorido, tiene una lesión muy importante en la columna y molestias en el ojo, precisó a LA NACION Claudio Daniel Manetti, mayor retirado de la Policía Bonaerense y abogado al frente del servicio de Asistencia Legal al Médico Agredido (ALMA). Le rompieron las vértebras 11 y 12 dorsolumbares con el matafuegos. Ahora va a estar tres meses con un corset sin poder trabajar. Suspendió la matrícula para que no le cobren más la cuota mientras averigua de qué puede vivir, agregó Manetti. Tiene 62 años, 35 de profesión y ya no puede laborar. Me dijo que en todos sus años fue la primera vez que vio algo así. Mauricio Eskinazi, presidente del Colegio de Médicos del Distrito III (ColMed III), informó que realizaron las denuncias penales correspondientes. Ahora está en manos de la Justicia. No tenemos nada personal contra esta gente, pero estas situaciones no se pueden tolerar más. Agustina Funes sostuvo que el aumento de la seguridad en el Santamarina es una exigencia por la que vienen reclamando al municipio. Luego de la agresión pusieron policías y cambiaron la puerta que estaba rota, pero creo que fue por la presión mediática. Nosotros hacíamos notas hacía un montón de tiempo para que mejoraran la seguridad y nunca se hizo nada. Recién ahora que fue tan viral todo empezaron a poner policías. Reclamos que se acumulan Existen múltiples registros de agresiones verbales y físicas contra trabajadores de la salud en el Gran Buenos Aires. Recibimos entre 20 y 30 consultas mensuales por agresiones a médicos, de las cuales 15 son por maltrato o violencia física, informó Julio Dunogent a LA NACION. Procuramos que en caso de agresión haya una denuncia. El médico es un funcionario público y una persona que agrede a un funcionario en servicio debería ir presa, sostuvo. Tuvimos un caso en Moreno de un médico que recibió un fuerte golpe en la cara y tuvo consecuencias de salud. Presentamos una denuncia y la causa se encuentra en trámite, reportó Dunogent. Daniel Manetti, abogado especialista en medicina legal y fundador de ALMA, recorre guardias y clínicas registrando situaciones de violencia contra empleados del área de salud. Yo hablo con los jefes de los hospitales, con las comisarías y con los ministros. Hago todo para que estén contenidos porque cualquier médico herido es un médico menos en el conurbano, afirmó. En el hospital de Campana, a fines de diciembre, entraron a la fuerza y sacaron a los médicos a las piñas. Rompieron todo. Estaban enojados por un diagnóstico de un edema agudo de pulmón que dijeron que era erróneo. Muchos vienen y les discuten a los médicos un diagnóstico que creen que está equivocado, dijo Manetti. En Ingeniero Budge, a un médico que trabaja en el hospital le prendieron fuego el auto. Hay varios médicos que dejaron la atención pública por la violencia a la que se exponen. Vas a muchos hospitales y ves que las puertas en la parte inferior tienen huecos y abolladuras de las patadas que pegan los pacientes o sus familiares para entrar. En el Hospital Oller de San Francisco Solano, los médicos prácticamente atienden detrás de una reja. Dejan pasar solo al paciente y a un acompañante, dijo Manetti. Aún con estas previsiones, los agresores suelen salirse con la suya, como pasó la semana pasada en ese establecimiento. Esto no es de ahora. No es un tema de política, tiene 20 años. Es una espiral que crece día a día. Cada vez se normaliza más que en los hospitales les peguen a los médicos. Hay casos de depresiones severas a raíz del estrés postraumático, médicos que sufren infartos, denunció Manetti. Las agresiones al cuerpo médico no se limitan a las salas de guardia o consultorios internos. Muchos reciben agresiones o son víctimas de robo cuando van a domicilio. En 2023 trabajé con un ambulanciero al que habían atacado junto a la médica en servicio. Les pegaron, rompieron la ambulancia y se llevaron todo. Tuvo que rescatarlos un vecino a los escopetazos, señaló Manetti. Ignacio Elliff, secretario de Acción Social y Derechos Humanos de la Federación Médica de la Provincia de Buenos Aires (Femeba), reveló las cifras que registró el Observatorio de la Violencia de dicha institución. En la encuesta que realizamos en 2024 a médicos de Femeba, el 44% dijo haber sufrido un hecho de violencia, mientras que el 7% padeció un hecho de violencia física. Elliff concuerda en que el principal detonante de las agresiones es el tiempo de espera previo a la atención. Sin embargo, puso en duda la efectividad de penas más altas. De acuerdo con los estudios que hicimos, aumentar las penas por agresión a un médico puede aportar muy poco, casi nada. En España las aumentaron y la violencia no bajó. Las cuestiones relacionadas con la percepción de género también contribuyen a incrementar las probabilidades de riesgo de agresiones. Según el estudio de Femeba, del total de las denuncias registradas por el organismo, en siete de cada diez casos fue una médica mujer quien resultó agredida. El 1 de octubre de 2025, en el Hospital Héroes de Malvinas, de Merlo, la doctora G. M. H. fue atacada por una mujer que pretendía ser atendida cuando ella se encontraba evaluando a una paciente en la guardia de ginecología. La joven que estaba en la sala de espera golpeó repetidas veces la puerta para entrar y que la recibiera. La ginecóloga le manifestó que aguardara a que la paciente se vistiera y saliera. Aunque intentó trabar la puerta, aquella mujer irrumpió, le dio una patada en el pecho y un golpe en la cara que le provocó un hematoma y una herida sangrante en la frente. A pesar de que hizo la denuncia, las condiciones de seguridad en el hospital no se modificaron, según la denuncia de la profesional recogida por el ColMed III. Hay mucha violencia contra las médicas mujeres porque muchas veces se encargan de las guardias y están expuestas a situaciones límite. Las enfermeras dicen: Vienen acá y piden certificados para faltar al trabajo. Si les decís que no se ponen violentos. Hay un gran número de personas que se presentan con dolencias incomprobables. Otras llegan al hospital para pedir recetas de psicofármacos como ansiolíticos o clonazepam, dijo Manetti. Mauricio Eskinazi, pediatra del Hospital Paroissien de La Matanza y presidente del ColMed III, percibió un cambio en la cantidad de agresiones a médicos desde la salida de la pandemia de Covid-19. Llevo más de treinta años trabajando en el mismo hospital y la situación de la violencia se ha agravado en los últimos tres años. En la pandemia éramos todos héroes y la tolerancia era mayor. No es solo la agresión física, es también el destrato verbal, que tiene consecuencias psicológicas en los médicos. La gente espera que se la atienda como si fuese un kiosco, cuando la realidad es que los trabajadores se encuentran recibiendo pacientes de forma constante en turnos de 24 horas. Tenemos casos de médicos que pidieron cambio de hospital o directamente abandonaron la profesión, denunció Eskinazi. La precariedad de las condiciones y la naturalización de las agresiones tienen por resultado una fuga de profesionales del país. Estamos sufriendo un éxodo de médicos que se van a trabajar al exterior debido a la precariedad de las condiciones laborales. Los que se van son gente formada que después no se puede reemplazar, alertó Dunogent.

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