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  • Chats, audios y un tratamiento VIP: Adorni se complica en la causa por el vuelo a Punta del Este

    » Clarin

    Fecha: 29/03/2026 21:17

    El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, voló en un jet privado en el último carnaval para pasar unas breves vacaciones en Punta del Este, Uruguay, por invitación de su amigo Marcelo Grandio, contratista del Estado en la televisión pública. El funcionario nacional partió en la aeronave desde el aeropuerto de San Fernando el 12 de febrero pasado. Tuvo un trato preferencial de parte de las autoridades y de las fuerzas de seguridad y Migraciones. Costumbres típicas de la casta política que el propio protagonista de esta historia solía criticar exponiendo las diferencias entre la política tradicional y la dirigencia de La Libertad Avanza (LLA). De acuerdo al testimonio de Vanesa Tossi, una de las principales testigos de la causa Adorni, secretaria de la empresa que le vendió los pasajes bajo sospecha a Grandio, ella misma acompañó al grupo bajo investigación penal a tomar el jet de ida y los espero a su vuelta. La testigo, que declaró bajo juramento de decir la verdad, detalló que el 12 de febrero, cuando el jefe de Gabinete tomó el primer jet hacia sus vacaciones en el balneario uruguayo, un agente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), que se identificó ante ella como jefe de la fuerza, estaba esperando a la comitiva en San Fernando. Ese jefe de la PSA le explicó a Tossi que había llegado allí desde el puesto que ocupa en el aeropuerto internacional de Ezeiza solo para ocuparse de viaje de los Adorni. Él me buscó, y le expliqué que el protocolo era el habitual a los viajes en San Fernando, declaró la testigo, tal como se pudo reconstruir gracias a fuentes del caso. Eso significa que cualquier viajero, aunque vuele en jet privado, debe pasar por los rayos de seguridad para detectar si porta algún elemento prohibido por las leyes de aeronavegación comercial, lo mismo que su equipaje, que se inspecciona mediante un escáner. Después de que los pasajeros realizaran los trámites de forma personal ante la oficina de Migraciones, entonces sí podía ir caminando hasta su jet alquilado Eso no pasó. Siempre de acuerdo al relato de al testigo Tossi, tras describirle al jefe de la PSA el protocolo normal a cualquier otro vuelo, el agente llamó por teléfono a otro miembro de la PSA para pedirle instrucciones, y éste le habría respondido que no debían cumplimentar los trámites habituales que efectúan los ciudadanos en los aeropuertos nacionales. La testigo detalló cómo la familia de Adorni no fue inspeccionada de forma personal por la máquina de rayos, aunque sí su equipaje. Los trámites personales en Migraciones fueron, además, extraordinarios. Quien llevó los documentos de todos fue un miembro de la PSA que llenó los papeles por los pasajeros, que en ese momento ya estaban camino al avión, rumbo a sus vacaciones. Regreso con tratamiento "especial" La vuelta en el jet desde Punta del Este, cuatro días después, tuvo un tratamiento aun más especial para el jefe de Gabinete de ministros y sus acompañantes. Siempre de acuerdo a los incorporado al expediente por dichos de Tossi, el jet que volvió al país el 17 de febrero fue destinado de forma sorpresiva a ser estacionado en un hangar especial para esa situación. Allí nadie podía ver a sus pasajeros. El mismo jefe de la PSA que se ocupó de cuidar a los Adorni en la partida estaba también controlando en persona su vuelta a la Argentina. Cuando el jet privado fue parqueado en el hangar, una camioneta con vidrios polarizados se acercó hasta la nave para transportar hacia su destino al jefe de Gabinete. Fueron otros los que bajaron el equipaje que trajeron todos desde Punta del Este. Las valijas sí pasaron por los rayos de control. Los Adorni lograron evitar esa inspección, que suele llevar algunos minutos, aunque podría demorarse si hay otros pasajeros haciendo fila a la espera de cumplir con sus obligaciones de ciudadanos. Como en el viaje de ida, los Adorni tampoco hicieron de forma personal los trámites en Migraciones. Fueron agentes de seguridad u empleados de una empresa privada quienes los realizaron en su lugar. En un V.I.P, un V.I.P (Very Important Person, en sus inglés, es decir, Persona Muy Importante), canta en uno de sus hits la estrella del pop mundial Bad Bunny, en referencia a otros ámbitos, lejanos a la política argentina. La testigo declaró otra anécdota que indica que el viaje de Adorni, primero junto a Grandio, después de vuelta a la Argentina ya sin él, debía ser confidencial, o mantenerse sin registros audiovisuales de lo que había pasado, de acuerdo a lo dicho por autoridades estatales de la PSA: Tanto en la ida como en la vuelta personal de seguridad me pidió que no tomemos fotografías. Intriga: ¿la semana anterior al viaje de Adorni otro político fue empujado y escupido (un hecho repudiable) por otros pasajeros que se indignaron cuando lo descubrieron en el aeropuerto de San Fernando? Es lo que afirmaron a Tossi agentes de la PSA. Chats y audios con Grandio Vanesa Tossi es la secretaria del bróker aeronáutico Agustín Issin, el primer testigo del caso, quien mostró las facturas de los vuelos del jefe de Gabinete y aportó chats con Marcelo Grandio, quien habría ordenado que la factura por el viaje de ida sea facturada a la Imhouse, que fue de su propiedad pero que ahora tiene a uno de sus hijos como directivo, pero que siempre fue la sociedad que lo contrató para tener sus emisiones periodísticas en la Televisión Pública. La secretaria Tossi aportó aun más información que comprometería al jefe de Gabinete y a su amigo Grandio en las vacaciones del libertario en Punta del Este. Ocurre que fue ella la que trató la operación de los vuelos con el propio Grandio. Aportó chats y audios con el periodista, en el que le indica que quiere hacerle una invitación a un amigo para viajar a Punta del Este, donde sería alojado en su casa. Según el expediente, Grandio habría insistido para que no queden registros fiscales de los pagos de contratación del avión de la polémica, cuestión que no pudo evitar. Adorni prometió mostrar las facturas que demostrarían que él abonó toda la travesía, pero eso no pasó hasta ahora. En cambio, Grandio dejó evidencia en chats y audios enviados a Issin y a su secretaria Tossi. La testigo narró frente al juez de la causa, Ariel Lijo, y el fiscal que impulsó la acción penal, Gerardo Pollicita, que Grandio le envió varios chats y la llamó de modo insistente cuando el Adorni-gate fue difundido por los medios. La acusó a ella de haberlo filtrado a la prensa, cosa que Tossi negó. Esos chats y los audios fueron cambiando de tono, tanto, que la propia testigo le aseguró a la Justicia que se sintió amenazada por el periodista, ex empresario y amigo de Adorni. Incluso éste último le mandó una carta documento en la que escribió que desconocía de modo total la factura del viaje de vuelta de Adorni a la Argentina, que desconocía que el pago lo haya realizado él (se pagó con un sobre en cash que le entregaron a la secretaria en una clínica, estando internada). Esa carta documento negando el papel fiscal emitido varios días antes también se incorporó como prueba. El fiscal Pollicita decidió el sábado ordenar mediante una resolución oficial que Grandio se abstenga de seguir llamando por celular o comunicándose con la secretaria Tossi y le impuso también una prohibición de acercamiento. Me sentí amenazada, dijo al testigo el viernes, cuando detalló y mostró chats y llamados insistentes que le había hecho Grandio para intentar desconocer el pago del vuelo. El relato de la testigo tomó total realismo cuando, en una acción extraordinaria para lo que suele ocurrir en los tribunales federales, ella seguía declarando frente a las autoridades cuando el mismo Grandio le escribió un mensaje a su celular y la llamó, sin que ella atendiera. Lo que pasó es que se había filtrado una primera noticia de que ella lo complicaba a él en su testimonial. Es probable que Grandio, al leer la noticia en los portales de los diarios, creyera que su declaración había culminado. El equívoco le generó más problemas. La versión de que la Justicia indaga en el caso para buscar determinar si Adorni y Grandio cometieron el delito de dádivas se extendió en los ámbitos de poder. En rigor, de acuerdo a fuentes de la investigación, la pesquisa gira en torno a la posible comisión de negociaciones Incompatibles con la punción pública. Al respecto, el artículo 265 del Código Penal: Será reprimido con reclusión o prisión de uno a seis años e inhabilitación especial perpetua, el funcionario público que, directamente, por persona interpuesta o por acto simulado, se interesare en miras de un beneficio propio o de un tercero, en cualquier contrato u operación en que intervenga en razón de su cargo.... Adorni aun no designó abogados en este expediente. Su defensa es, por ahora, política. Habrá más novedades. Pronto. Sobre la firma Newsletter Clarín

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