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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 29/03/2026 18:47
La boda de Rocío Hazán y Damián Aramendi se destacó como uno de los eventos sociales más comentados del año en Buenos Aires (Video: Instagram) La boda de Rocío Hazán y Damián Aramendi se convirtió en uno de los eventos sociales más comentados de las últimas horas, con una celebración que combinó emoción, elegancia y un despliegue impactante. La hija de Lucía Galán de Pimpinela vivió una noche soñada rodeada de familiares, amigos y numerosas figuras del espectáculo que dijeron presente en un festejo que tuvo todos los condimentos de un gran acontecimiento. Días antes del gran evento, la pareja ya había formalizado su unión por civil en una ceremonia íntima realizada en el Registro Civil de la calle Uruguay, en la Ciudad de Buenos Aires. Ese primer paso, cargado de emoción y cercanía, funcionó como antesala de lo que sería luego una celebración a lo grande, con una puesta en escena cuidadosamente pensada en cada detalle. La ceremonia religiosa fue uno de los momentos más conmovedores de la jornada. Rocío llegó al altar del brazo de su padre, Alberto Hazán, en una escena que emocionó a todos los presentes. La imagen, clásica y simbólica, marcó el tono de una noche donde los afectos estuvieron en primer plano. Entre los invitados se encontraba también su tío, Joaquín Galán, quien tuvo un rol especial durante la velada y acompañó a la novia en distintos momentos clave. El festejo continuó en un elegante salón asociado a Astilleros Milberg, en Benavídez, que se transformó en el escenario de una fiesta imponente. La ambientación, con luces cálidas, arreglos florales y una estética sofisticada, creó el marco ideal para una celebración que se extendió hasta la madrugada. La pista de baile, rodeada de invitados, fue uno de los puntos neurálgicos de la noche, donde la música y la energía no decayeron en ningún momento. Uno de los instantes más esperados fue el tradicional vals de los novios. Rocío y Damián protagonizaron un momento íntimo y emotivo que luego dio paso a una celebración colectiva, con amigos y familiares sumándose a la pista, donde, por ejemplo, Ángel de Brito bailó con la cantante. Más tarde, llegó el corte de torta, una postal clásica que en primera instancia hicieron juntos, y luego compartieron junto a sus padres, reforzando el carácter familiar de la celebración. La fiesta también tuvo un segmento musical destacado con la presentación en vivo de la banda Los Totora, que puso ritmo a la noche y logró que todos los invitados se sumaran al baile. Entre luces, brindis y risas, el clima festivo se mantuvo constante, consolidando la idea de una boda pensada para disfrutar hasta el último minuto. Uno de los aspectos que más llamó la atención fue la elección de los looks de la novia. Para la ceremonia, Rocío optó por un vestido de seda blanco de línea imperio, con mangas largas, escote en V y una caída suave que aportaba elegancia y naturalidad. La prenda, de estética minimalista, se destacó por su sofisticación sin excesos, en línea con una tendencia que prioriza lo simple y lo atemporal. En cuanto al beauty look, llevó el pelo suelto con ondas suaves y un maquillaje delicado, acompañado por aros colgantes en tonos claros que completaron un estilo armónico. Como detalle distintivo, decidió prescindir de los accesorios tradicionales como velo o tiara, reforzando la identidad moderna de su elección estética. Invitados del espectáculo dijeron presente en una noche llena de figuras (Video: Instagram) Sin embargo, la sorpresa llegó después del vals, cuando la novia realizó un cambio de look pensado para la fiesta. Eligió un segundo vestido blanco, más liviano y funcional, con mangas cortas caídas sobre los hombros y una silueta tipo wrap dress, ideal para moverse con comodidad en la pista. Este cambio marcó una transición clara entre la ceremonia y la celebración, manteniendo el estilo pero adaptándolo al clima festivo. Lucía Galán, por su parte, acompañó a su hija con un vestido largo de mangas largas en tonos oscuros con detalles en verde, una elección elegante y acorde a la importancia de la ocasión. La artista se mostró visiblemente emocionada durante toda la noche, compartiendo momentos con familiares, amigos y colegas. La lista de invitados incluyó a varias figuras del espectáculo y la cultura, entre ellas Verónica Lozano, Ángel de Brito, Patricia Sosa, Oscar Mediavilla y Marcela Morelo, entre otros. Muchos de ellos compartieron imágenes en redes sociales, mostrando distintos momentos de la celebración y sumando aún más repercusión al evento. También dijeron presente personalidades como Ana Rosenfeld, Teresa Calandra, Susana Roccasalvo, Sandra Mihanovich junto a su esposa Marita Novaro, Marilina Ross, Manuela Bravo y Silvina Chediek, en una convocatoria que reunió a distintas generaciones del espectáculo argentino. El nivel de detalle también se trasladó a cada una de las mesas, donde los centros de mesa se convirtieron en verdaderas piezas protagonistas. Arreglos florales exuberantes, con una combinación de tonos cálidos y silvestres, se mezclaban con velas encendidas y copas perfectamente dispuestas, generando una atmósfera íntima y elegante. Incluso hubo guiños lúdicos: en algunos lugares, los invitados se encontraron con tarjetas personalizadas con consignas para interactuar durante la fiesta, como la clásica búsqueda de los novios para ganar un premio, un recurso que sumó complicidad y movimiento entre los presentes. La pista de baile, en tanto, fue un universo aparte. Desde temprano se vio colmada por grupos de amigas que posaban para fotos con lentes divertidos y drinks en mano, en una escena que combinó glamour y descontractura. Entre risas, selfies y abrazos, el espíritu festivo fue creciendo con el correr de las horas, mientras las luces cálidas y los destellos del salón acompañaban cada momento. Pero si hubo un instante que se robó todas las miradas y risas fue cuando la música dio paso a un clásico infaltable del repertorio de Pimpinela. En el centro de la pista, con una rosa como elemento dramático y entre aplausos cómplices, Verónica Lozano se animó a protagonizar una versión desopilante de Olvídame y pega la vuelta junto a Joaquín Galán. La escena, cargada de humor y teatralidad, hizo estallar al salón, con invitados que coreaban cada frase mientras la conductora se entregaba por completo al acting. Así, la boda de Rocío Hazán no solo celebró una historia de amor, sino que también se consolidó como uno de los grandes eventos sociales del año, con una combinación de tradición, estilo y emoción que dejó huella entre quienes fueron parte de la celebración.
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