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  • Por qué la NASA busca establecer bases en la superficie de la Luna tras cancelar la estación espacial

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 29/03/2026 17:12

    Esta semana, cuando se acercaba la misión tripulada Artemis II a la Luna, la NASA anunció el abandono definitivo del proyecto Gateway para enfocar todos sus recursos en la creación de una base lunar permanente. La decisión fue presentada en un evento en la sede de la agencia en Washington, donde el administrador Jared Isaacman definió el nuevo rumbo como una reestructuración sin precedentes en la política espacial de Estados Unidos. La medida implica que la estación orbital, promovida durante años como eje de la arquitectura lunar y símbolo de la cooperación internacional, dejará de ser prioritaria para dar paso a una estrategia centrada en la infraestructura sobre la superficie lunar. El mensaje de la NASA fue contundente: la agencia ya no intentará contentar a todos los actores de la industria y la política, sino que se enfocará en una serie de objetivos concretos definidos por la urgencia estratégica y por la competencia global. La NASA está comprometida a lograr lo casi imposible una vez más: regresar a la Luna antes de que finalice el mandato del presidente Trump, construir una base lunar, establecer una presencia permanente y llevar a cabo las demás acciones necesarias para garantizar el liderazgo estadounidense en el espacio, afirmó Isaacman en rueda de prensa. El plan, denominado Ignition, busca eliminar la dispersión en proyectos de baja prioridad y acelerar el desarrollo de capacidades críticas, como la movilidad, la habitabilidad y la producción de energía en la Luna. Las principales ventajas de priorizar una base lunar sobre una estación en órbita lunar como la Gateway se encuentran en la necesidad de estar y trabajar directamente en la superficie de la Luna, explicó a Infobae el astrónomo y experto en vuelos espaciales, Diego Bagú, que insistió en que instalar una base, caminar y operar en suelo lunar permite un mejor desarrollo científico y tecnológico que una estación en órbita no puede ofrecer. La Luna, al tener menor gravedad y carecer de atmósfera, facilita lanzamientos hacia otros destinos del sistema solar como Marte, haciendo los despegues mucho más sencillos que desde la Tierra, remarcó Bagú y sostuvo que la estación Gateway no tenía sentido porque la iniciativa no logró consolidarse ni avanzar. Era una estación o por lo menos por ahora queda en pausa. Es un proyecto entre distintas naciones, algo similar a la colaboración en la Estación Espacial Internacional, pero no tenía razón de ser porque no veo ventajas en cuanto a tener una estación en órbita lunar, afirma el astrónomo y sostiene que, en la práctica, para aterrizar en la Luna no hace falta acoplarse a una estación orbital, ya que las misiones pueden entrar en órbita lunar y descender directamente a la superficie. Por eso, la prioridad debe ser trabajar en la superficie, no orbitarla. Bagú considera que la suspensión del proyecto Gateway no será temporal, sino definitiva. Para mí no va a ser una suspensión temporal, lo van a suspender definitivamente, sobre todo cuando Estados Unidos se centre en la superficie lunar, asegura. Y reconoce que esto puede traer consecuencias en la cooperación internacional, pero confía en la capacidad de Estados Unidos para negociar con sus socios, como la Agencia Espacial Europea (ESA), la canadiense y la japonesa JAXA. Sobre el posible impacto en el calendario de exploración lunar y marciana, opina que lejos de retrasar los planes, la decisión de dejar de lado la Gateway acelerará el regreso humano a la Luna. Si Estados Unidos se concentraba en la estación orbital Gateway se iba a demorar, que fue lo que pasó. Se iba a demorar en el regreso del ser humano a la superficie lunar. Así que me parece que Isaacman hace bien en cancelar, al menos temporalmente, y para mí va a ser definitivamente la Estación Espacial Gateway, sostiene Bagú. El astrónomo también analiza el futuro de la NASA y su transición hacia el espacio profundo y señala que la agencia estadounidense debe enfocarse en la exploración de la Luna y Marte, mientras que la órbita baja terrestre quedará en manos del sector comercial. La transición hacia estaciones comerciales en la órbita baja terrestre es algo que se viene mencionando, pensando, trabajando desde hace mucho tiempo, explica. Bagú cree que la NASA colaborará en la órbita baja, pero ya no con infraestructura propia como cohetes, naves o astronautas, sino que ese espacio será ocupado por empresas privadas. Prevê la aparición de una industria basada en el turismo espacial, con estaciones pequeñas, privadas y orientadas al sector comercial, bajo la supervisión de la NASA y sus socios internacionales. Bagú considera que el nuevo enfoque de la NASA, bajo la administración de Isaacman, es el más adecuado. Se va a concentrar en la Luna y en Marte. Me parece que es la mejor decisión que pueden tomar, concluye. El astrónomo señala que el futuro de la agencia espacial estadounidense está en el espacio profundo y que, aunque se prevé que la colaboración internacional continuará, la prioridad será establecer una presencia humana sostenida en la superficie lunar para luego dar el salto hacia Marte y, en un futuro mucho más lejano, hacia las lunas de otros planetas del sistema solar. Tres fases del nuevo plan lunar La nueva arquitectura lunar se estructura en tres fases principales y apunta a transformar la Luna en una plataforma industrial y logística para la exploración humana del sistema solar. El primer ciclo supone un giro en el modelo de misiones: la NASA pasará de expediciones esporádicas a una cadencia de lanzamientos mucho más frecuente y regular. La agencia prevé realizar hasta 25 envíos de sondas robóticas, orbitadores y rovers autónomos, como VIPER, junto a nuevas generaciones de drones saltadores MoonFall. Estos vehículos explorarán el polo sur lunar, buscarán agua en los cráteres en sombra permanente y servirán de avanzadilla para la selección del emplazamiento de la base. La segunda fase, comprendida entre 2029 y 2033, contempla el despliegue de infraestructura inicial: módulos semihabitables, sistemas de energía, comunicaciones y logística regular. La Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA) contribuirá con un vehículo explorador presurizado, mientras que la Agencia Espacial Canadiense (CSA) desarrollará el brazo robótico avanzado Canadarm3. La Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Italiana (ASI) participarán con hábitats multipropósito y tecnologías de soporte vital, mientras que la industria privada, con empresas como Northrop Grumman, Blue Origin y Thales Alenia Space, aportará módulos presurizados, sistemas de reabastecimiento y generadores termoeléctricos. La tercera fase, a partir de 2033, implica la instalación de hábitats presurizados y laboratorios, la utilización de recursos in situ (ISRU) como la extracción de agua, oxígeno e hidrógeno de los cráteres polares y la acumulación de capacidades que permitan una presencia humana casi continua. La base buscará recibir misiones tripuladas cada seis meses y alcanzar una cadencia aún mayor en función de la maduración tecnológica y la disponibilidad de lanzadores comerciales. La NASA estima que se pondrán en la superficie cerca de 150 toneladas de equipos y suministros antes de 2036. Artemis, reorganizado bajo esta nueva perspectiva, contempla la inversión de al menos 20.000 millones de dólares en los próximos siete años para desarrollar la base y una nueva nave con destino Marte. La agencia espera que la colaboración internacional y la apertura al sector privado permitan compartir riesgos y acelerar el ritmo de desarrollo, con el objetivo de no perder ventaja frente a China y otros competidores. La decisión de abandonar Gateway supone la adaptación de los módulos ya desarrollados para la estación, como HALO (Habitation and Logistics Outpost) e I-Hab, para su integración en la infraestructura de la base lunar. Thales Alenia Space, contratista principal de la ESA para el módulo I-Hab, informó que este hábitat ofrecerá cerca de 10 metros cúbicos de espacio presurizado, con sistemas de soporte vital, reciclaje de agua y baterías suministradas por JAXA. Los módulos servirán tanto de vivienda como de espacio de experimentación científica, además de facilitar el acoplamiento de vehículos y futuras expansiones. El enfoque modular y la lógica industrial de la base se traducen en una secuencia de misiones que buscan aumentar progresivamente la capacidad logística, la producción de energía y el aprovechamiento de los recursos lunares. El plan de la NASA contempla la utilización de generadores termoeléctricos, satélites de comunicaciones y sistemas de navegación específicos para la superficie lunar, así como el despliegue de experimentos centrados en la radiación y el clima espacial, factores clave para la seguridad de los astronautas en misiones de larga duración. La coordinación del programa recae en Carlos García-Galán, ingeniero español con más de 27 años de experiencia en vuelos espaciales tripulados y gestión de proyectos en la NASA que ahora lidera la transición desde la arquitectura Gateway hacia una base lunar robusta y escalable, articulando los esfuerzos de los socios internacionales y del sector privado. Estados Unidos nunca volverá a renunciar a la Luna, declaró Isaacman en Washington, subrayando la dimensión geopolítica del plan. La NASA acelerará la transición hacia un ecosistema de transporte lunar sostenido comercialmente, con la meta de contar con al menos dos compañías capaces de lanzar misiones tripuladas cada seis meses. En paralelo, la agencia continuará validando tecnologías como la propulsión nuclear, que será esencial para el salto a Marte en la próxima década. El programa Ignition busca también reforzar el vínculo entre la agencia y el sector industrial, abriendo oportunidades para la innovación y el desarrollo de competencias estratégicas en Estados Unidos y en los países aliados. El cambio de rumbo de la NASA transforma la Luna en el centro de operaciones para la exploración espacial de la próxima generación, con la mirada puesta en la autosuficiencia, la industrialización y la cooperación internacional. La base lunar permanente será el laboratorio, la fábrica y el puerto de salida hacia Marte y otros destinos, en un plan que redefine el papel de la agencia y de sus socios en el escenario espacial global.

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