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  • ¡Dejame hablar, por favor!

    » La Nacion

    Fecha: 29/03/2026 16:13

    ¡Dejame hablar, por favor! ¿Alguna vez intentaste compartir algo importante con una persona y esta no solo no te escuchó, sino que además empezó a hablar de sí misma? Probablemente sentiste que lo que tenías para decir no era valioso. Sin embargo, eso no era una conversación, sino un acto de monopolización de la comunicación. Esta es una de las estrategias más utilizadas por una persona narcisista. El objetivo, como en muchas de sus conductas, es ejercer el control relacional y mantener el protagonismo. El narcisista no suele estar interesado en los dichos ni en las opiniones de los demás: todo lo que se le diga lo remitirá a una anécdota personal que compartirá de inmediato, interrumpiendo y desplazando el eje de la conversación hacia sí mismo. ¿Por qué necesita acaparar el espacio de la conversación, incluso interrumpiendo a su interlocutor en reiteradas ocasiones? Porque carece de la habilidad de escuchar activamente. No solo no permite que el otro se exprese, sino que, cuando lo logra, tampoco le presta verdadera atención. Puede manifestarlo de distintas formas: revisando el celular con frecuencia, cruzando los brazos, desviando la mirada, hablando rápido y en voz alta o exhibiendo un aparente conocimiento sobre todo y todos. Cuando lo que se le expresa no le agrada, es habitual que recurra al silencio acompañado de una mirada desaprobadora. En ocasiones, incluso puede retirarse físicamente para dar por finalizada la conversación. El objetivo es generar incomodidad en el otro. Se trata de una persona sin empatía, por lo que no le interesa cómo se sienten los demás ni lo que piensan. Lo único que le interesa a un narcisista es su propia voz, su propia vida. ¿Y qué le ocurre a aquel que conversa o lo intenta con alguien que solo está mirándose a sí mismo? Casi siempre termina sintiendo que le está hablando a la pared, que lo que tiene para decir y lo que siente no es importante. Esto hará que se repliegue y empiece a limitar sus palabras. Con el tiempo, las personas que deben conversar con frecuencia con un narcisista acaban adaptándose a su ritmo, evitando la intimidad afectiva y las conversaciones profundas, porque saben que no serán escuchadas ni comprendidas. Entonces, ¿cómo deberías reaccionar frente a la monopolización narcisista? Lo más aconsejable es que no te involucres en su manera de actuar y, sobre todo, que no aceptes su juego ni termines limitando tu conversación. Simplemente dedicate a observar cómo busca tener el control del encuentro, sin enojarte, sin reaccionar mal y sin tomar distancia. Frases como por favor, dejame hablar o permitime terminar esta idea y después te escucho a vos pueden resultar muy útiles. No se trata de entrar en una competencia verbal para ver quién habla primero o quién habla más, sino más bien de hacerle ver que uno no está dispuesto a quedarse callado, y que todos tenemos algo importante que decir y merecemos la atención del otro. Una actitud firme y tranquila siempre nos ayudará a volver a tener el control de la palabra, todas las veces que sea necesario.

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