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Crespo » Paralelo 32
Fecha: 29/03/2026 13:01
La implementación de la aplicación Ori por parte del Gobierno de Entre Ríos generó un fuerte rechazo en el ámbito de la salud mental, donde psicólogos y referentes académicos calificaron la medida como una irresponsabilidad tremenda y cuestionaron la delegación de la prevención del suicidio en herramientas basadas en inteligencia artificial. En diálogo con APFDigital, especialistas del sector advirtieron que la iniciativa, presentada oficialmente como una solución innovadora, evidencia en realidad una problemática más profunda: la falta de inversión en recursos humanos, el deterioro del sistema público y el incumplimiento de la Ley de Salud Mental. Puede interesarte El riesgo de reemplazar el vínculo humano El licenciado Franco Vago, docente de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader) y maestrando en Clínica Psicoanalítica, señaló que la propuesta desconoce la complejidad del sufrimiento psíquico. La inteligencia artificial bajo ningún aspecto puede sustituir la relación o el vínculo terapéutico con un profesional que pueda acompañar de manera pormenorizada y singular, afirmó. En ese sentido, advirtió que la herramienta resulta especialmente preocupante en una provincia con altos índices de suicidio. Me parece una irresponsabilidad tremenda que quieran generar una herramienta con IA en este contexto, sostuvo. Vago remarcó además que el suicidio es un fenómeno complejo y singular, imposible de abordar mediante respuestas estandarizadas: No todos los casos responden a los mismos motivos y no hay IA que pueda tomar dimensión de lo que eso implica. Asimismo, cuestionó las limitaciones técnicas de este tipo de desarrollos, al señalar que los algoritmos operan en base a sesgos y estructuras predeterminadas que pueden fallar. Una medida aberrante Por su parte, el magíster Nicolás Kletzky, ex presidente del Colegio de Psicólogos de Entre Ríos y especialista en políticas públicas de niñez, adolescencia y familia, fue aún más contundente al calificar la iniciativa como aberrante. Es una falta de respeto, es una deshumanización de la política, expresó, al tiempo que vinculó la aparición de la app con una decisión de ajuste presupuestario. Según planteó, la medida refleja una clara intención de no invertir realmente en recursos profesionales, infraestructura y en el cumplimiento pleno de la Ley de Salud Mental, en favor de una herramienta tecnológica presentada como revolucionaria. Crisis en el sistema público Los cuestionamientos no se limitan al funcionamiento de la aplicación, sino que apuntan al contexto en el que surge. De acuerdo a los profesionales consultados, el sistema público de salud mental atraviesa una crisis estructural, con centros de atención y hospitales desbordados. Dejan de lado una crisis muy grande. Quieren proponer esto como una alternativa ante la falta y la precarización del trabajo, sostuvo Vago. En esa línea, instó al Gobierno provincial a realizar un relevamiento serio sobre la cantidad de especialistas disponibles, especialmente en las zonas con mayores índices de riesgo. Creer que algo de esto se va a resolver porque todo el mundo tiene un celular es una irresponsabilidad total, enfatizó. Un debate abierto Desde el ámbito profesional coinciden en que la inteligencia artificial puede cumplir un rol complementario en tareas administrativas o de organización, pero advierten que su utilización en la prevención del suicidio implica riesgos significativos. En ese marco, sostienen que el abordaje de la salud mental requiere presencia estatal, inversión sostenida y, fundamentalmente, el fortalecimiento del vínculo humano en la atención clínica, un aspecto que afirman no puede ser reemplazado por ningún algoritmo.
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