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La Paz » Politica con vos
Fecha: 29/03/2026 12:23
Efectivos de todas las fuerzas nacionales convocan a una protesta inédita mientras denuncian ingresos por debajo de la pobreza, abandono estatal y una conducción sin respuestas. Un frente inesperado para el Gobierno El conflicto salarial en las fuerzas federales dejó de ser un murmullo interno para convertirse en una señal de alarma polÃtica. Prefectura, GendarmerÃa, PolicÃa Federal, PolicÃa de Seguridad Aeroportuaria y el Servicio Penitenciario Federal avanzan hacia una movilización conjunta que promete sacudir al Gobierno en uno de los terrenos más sensibles: el control de la seguridad. Tal como reveló La PolÃtica Online, la convocatoria prevista para el 2 de abril en el edificio Centinela no es una protesta más. Se trata de un hecho sin precedentes, donde las cinco fuerzas confluyen en un mismo reclamo: salarios que ya no alcanzan ni para cubrir lo básico. Sueldos de pobreza y bronca acumulada El dato que recorre los pasillos de las fuerzas es tan contundente como incómodo para el relato oficial: hay efectivos cuyos ingresos quedaron por debajo de la lÃnea de pobreza. En un contexto inflacionario persistente, la pérdida del poder adquisitivo se volvió insostenible y empuja a muchos agentes a buscar changas o ingresos paralelos. Lejos de cualquier épica de orden o respaldo institucional, lo que emerge es una realidad de precarización creciente. Las recomposiciones salariales fueron prácticamente inexistentes y, según denuncian desde el propio sector, los pocos beneficios otorgados quedaron concentrados en las cúpulas, profundizando una desigualdad interna que alimenta el malestar. Salud colapsada y abandono Como si los bajos salarios no alcanzaran, la crisis se extiende al sistema de salud. Las quejas por la cobertura médica se multiplican: demoras, recortes y dificultades para acceder a prestaciones básicas forman parte del cuadro cotidiano. Las modificaciones recientes en el esquema de obras sociales no hicieron más que empeorar la situación. Para muchos efectivos, el Estado no solo paga mal, sino que además se desentiende de garantizar condiciones mÃnimas para ellos y sus familias. Conducción cuestionada y desborde interno El conflicto también desnuda las debilidades polÃticas en el área de Seguridad. Crecen los cuestionamientos a la conducción del ministerio, a la falta de interlocución con las bases y a la ausencia de una estrategia clara para contener la crisis. En ese contexto, el malestar ya no encuentra canales institucionales y comienza a expresarse en la calle. Un dato que inquieta en el propio oficialismo: cuando las fuerzas de seguridad protestan, el problema dejó de ser sectorial para transformarse en estructural. El costo del ajuste, sin relato posible La movilización del 2 de abril rompe una de las últimas barreras del ajuste: alcanza de lleno a quienes el Gobierno suele exhibir como sostén de su polÃtica de orden. Sin recomposición salarial, con condiciones laborales deterioradas y sin respuestas polÃticas a la vista, el conflicto en las fuerzas federales expone una contradicción difÃcil de disimular. El ajuste ya no distingue sectores, y ahora golpea incluso a quienes deberÃan garantizar su aplicación El resultado es un escenario tan inédito como riesgoso. Hablamos de fuerzas empobrecidas, descontentas y dispuestas a hacerse escuchar. Un lÃmite concreto para cualquier discurso que pretenda negar la profundidad de la crisis.
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