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Parana » Cuestion Entrerriana
Fecha: 29/03/2026 10:37
En una Plaza San Pedro colmada, el Papa León XIV celebró su primer Domingo de Ramos y lanzó un fuerte llamamiento por la paz: ¡Depongan las armas, recuerden que son hermanos!, reclamó en la homilía de la misa que abre la Semana Santa. En ese marco, el pontífice invocó a Cristo, Rey de la paz y subrayó que su mensaje sigue resonando desde la cruz. Cristo, Rey de la paz, sigue clamando desde su cruz: ¡Dios es amor! ¡Tengan piedad! ¡Depongan las armas! ¡Recuerden que son hermanos!, exhortó el Papa norteamericano-peruano durante la celebración. León XIV remarcó que Dios rechaza la guerra y nadie puede utilizarlo para justificar el enfrentamiento, al insistir en que la fe no puede ser invocada como excusa para la violencia, destacó. La ceremonia comenzó con una procesión solemne de cardenales, obispos y sacerdotes que avanzaron hasta el centro de la plaza portando ramos de olivo, signo litúrgico que recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, poco antes de su crucifixión y su resurrección en el Domingo de Pascua. Al desarrollar su reflexión, León XIV destacó que como Rey de la Paz, Jesús quiere reconciliar el mundo en el abrazo del Padre y derribar todos los muros que nos separan de Dios y el prójimo, porque Él es nuestra paz, subrayando la dimensión reconciliadora del mensaje cristiano. El Papa vinculó directamente la liturgia con la actualidad internacional. En este comienzo de la Semana Santa estamos más cerca que nunca con nuestra oración de los cristianos de Medio Oriente que sufren las consecuencias de un conflicto atroz y que en muchos casos no pueden vivir plenamente los ritos de estos días santos, advirtió, aludiendo a la situación en la región. En ese contexto, recordó que el Patriarcado Latino de Jerusalén denunció que la policía israelí impidió celebrar la misa del Domingo de Ramos en la iglesia del Santo Sepulcro, uno de los lugares más sagrados para la cristiandad. Al profundizar su mensaje, León XIV subrayó que Jesús, Rey de la Paz, no se armó, no se defendió, no libró ninguna guerra. Mostró el rostro manso de Dios, que siempre rechaza la violencia y en lugar de salvarse a sí mismo, se dejó clavar en la cruz, concluyó el pontífice en su homilía. Al final de la misa, el Papa elevó una súplica especial. Pidió que Dios sostenga a los pueblos heridos por la guerra y abra caminos concretos de reconciliación y paz, e incluyó en su oración a todos los migrantes fallecidos en el mar, a quienes encomendó a la misericordia divina. La celebración también tuvo un momento de memoria y recogimiento al recordarse el fallecimiento del Papa argentino Francisco, Jorge Bergoglio, cuyo pontificado marcó profundamente la vida reciente de la Iglesia. Se evocó que Francisco se encontraba convaleciente en el Vaticano tras una hospitalización de cinco semanas por neumonía en el Hospital Gemelli. Había delegado las celebraciones, pero se sintió mejor el Domingo de Pascua y decidió acudir a la Plaza San Pedro, donde los fieles habían concurrido en masa para verlo. Aunque se lo veía decaído, los presentes lo aclamaron cuando, en un papamóvil, dio una larga vuelta para el saludo final, un gesto espontáneo que quedó grabado en la memoria de los católicos. Sin embargo, en la madrugada siguiente, el Lunes de Pascua, Francisco se descompensó: había sufrido un derrame cerebral. A su enfermero personal, Massimiliano Strapetti, el Papa le dijo: Gracias por traerme de vuelta por la plaza, en referencia a aquel último recorrido entre los fieles. A las siete de la mañana del 24 de abril del año pasado, Jorge Bergoglio murió en su apartamento de la Casa de Santa Marta, donde eligió vivir desde el inicio de su pontificado. Rechazó ocupar los aposentos papales tradicionales. Es una cuestión psiquiátrica, bromeó en su momento. Prefiero estar entre la gente, solía repetir para explicar su decisión. Desde el Vaticano, la conmemoración de su figura y el fuerte llamado de León XIV a deponer las armas y a reconocerse como hermanos marcaron el tono espiritual y político de este inicio de Semana Santa.
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