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Fecha: 29/03/2026 10:11
Eriochem, ante la desregulación de patentes: Es un incentivo, un desafío e implica mayor competencia 29/03/2026 Gustavo Samojeden, CEO del laboratorio entrerriano, destacó que la medida de Nación echa por tierra una vieja resolución del kirchnerismo que generaba restricciones. Destacó que es clave promover nuevos desarrollos con tiempos de aprobación razonables al contexto internacional, pero será clave la evaluación técnica del Instituto Nacional de Propiedad Intelectual. El nuevo escenario tiene desafíos, oportunidades y amenazas, sintetizó. Por Nahuel Amore El Gobierno nacional modificó días atrás el régimen de propiedad intelectual en el sector farmacéutico, a través de la derogación de una normativa de 2012 que establecía criterios restrictivos para el otorgamiento de patentes. Para Gustavo Samojeden, CEO de Eriochem, uno de los laboratorios de punta de Entre Ríos, la medida es correcta, ya que permitirá reducir tiempos y estimulará la inversión en nuevas investigaciones y desarrollos. De todas formas, destacó la necesidad de que el Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (INPI) cuente con técnicos especializados. Técnicamente está bien. Era una resolución arbitraria que, a su vez, también condicionaba la evaluación que los expertos del INPI podían hacer de las patentes. La resolución te decía cómo tenías que hacer tu trabajo de alguna manera, cosa que no es correcta porque los evaluadores están para ver la altura inventiva de una patente, la originalidad, los ejemplos de aplicación. Ello debe ser una evaluación técnica, no dirigida por una resolución política, consideró, en declaraciones a DOS FLORINES. Samojeden, con 37 años de experiencia en el sector, entiende que la resolución anterior era una especie de reglamento por fuera de los tratados internacionales de cómo debían evaluarse las patentes farmacéuticas en Argentina. Por ello, la derogación dispuesta por el Gobierno nacional es un paso necesario en este proceso para que las patentes sean evaluadas de forma independiente por un Instituto, que si bien es público, tiene que tener un criterio técnico de evaluación. El laboratorio ubicado en el kilómetro 452 de la Ruta 12, en las afueras de Colonia Avellaneda, sabe que el contexto global exige estar permanentemente a la vanguardia, para lo cual este nuevo escenario que se abre en la Argentina no les resulta extraño. En ese sentido, el gerente General de la firma entiende que se enfrentan ante un incentivo de inversión en investigación de nuevos productos, que los desafiará en términos de mayor competitividad que requieren los más de 30 mercados globales para los cuales exportan. Tiene desafíos, oportunidades y amenazas, sintetizó el experto en la materia, quien reafirma la capacidad de conocimiento local que se traduce en exportaciones del máximo valor agregado con estándares internacionales. Desde esa lógica, evaluó que el sector sabrá aceptar el desafío y sortear la incertidumbre: La industria farmacéutica es una industria con muy buenos profesionales, está muy capacitada y va a saber jugar cada escenario. Tratados internacionales en el sector farmacéutico El especialista consideró que la desregulación de las patentes es un paso previo a otro posible cambio clave que evalúa la Argentina y refiere a la adhesión de un nuevo tratado internacional. Al respecto, recordó que el país todavía se encuentra adherido al Tratado de París, que data de 1898 y que reglamentó el actual sistema de propiedad intelectual, tanto de marcas como de patentes industriales durante muchos años. Sin embargo, señaló que desde fines de la década del setenta y comienzos de los ochenta, los países desarrollados generaron un nuevo mecanismo llamado PCT (Patent Cooperation Treaty), Tratado de Cooperación de Patentes (por sus siglas en inglés), en el cual se fueron adhiriendo las potencias mundiales, incluidas Estados Unidos, Brasil, China y los países de Europa. Incluso, el último hecho relevante fue la adhesión de la República Oriental del Uruguay tras el voto de su parlamento. Samojeden cree que ese cambio podría darse próximamente y transformaría por completo las reglas de juego del sector farmacéutico argentino: Esta derogación es un camino a que la Argentina próximamente, en uno o dos años, salga del Tratado de París, del que hoy quedan muy pocos países, y va a entrar al Tratado de PCT. Ese tratado tiene muy bien documentado todo el proceso de evaluación de patentes, ya que obliga a que la patente la apruebes y la evalúes en el término de uno o máximo dos años, puntualizó. Tiempos La optimización de tiempos es determinante en el sector y ello acarreó demasiados dolores de cabeza en la última década. El CEO de Eriochem recuerda que la patente habilita una reserva de mercado de 20 años, que se cuenta desde el momento que se inicia el registro. No obstante, la aprobación llegaba a demorar entre ocho y hasta diez años. La mitad del tiempo que podías haber usado la patente por un fin comercial, lo perdías. Eso hacía que muchos laboratorios y empresas optaran por no registrar en Argentina o directamente darla por caducada en el país, lamentó. El especialista coincide con la necesidad de modernizar el sistema y alinearse a los criterios que aplican los países desarrollados, con respeto por los criterios técnicos. En ese sentido, apuntó que en el caso del PCT, existen tiempos establecidos, con plazos para contestar, que acortan los procesos y optimizan las inversiones. Es un proceso que está muy acotado en el tiempo y que normalmente tarda entre uno o dos años máximo. Además, tiene la ventaja de que cuando aprobás en un país del PCT, normalmente los demás hacen como un reconocimiento mutuo, valoró. Sobre ese punto, a modo de ejemplo, planteó que si el registro de una patente se realiza bajo normas PCT en España, Francia, Alemania, China o Estados Unidos, después de ese proceso se obtiene la patente en más de 70 países de forma automática. Es un proceso mucho más eficiente que hacerlo país por país, lo cual es mucho más engorroso y costoso, señaló. Mayor desafío por competir y fomento a invertir ¿Considerás que la modificación normativa va a estimular a empresas como Eriochem a invertir en nuevos desarrollos e innovación? Exactamente. Cuando tenés un sistema de patentes claro, tenés puntos a favor muy importantes. A las empresas que generan propiedad intelectual, formulaciones novedosas, moléculas nuevas, las estás incentivando porque van proteger lo que logres porque obviamente tiene mucho riesgo. Todas estas inversiones en investigaciones son muy riesgosas. Las probabilidades de éxito siempre son relativamente bajas. Si la propiedad que generes va a ser respetada y aprobada en un tiempo razonable, es un estímulo. Y también para las empresas que hacen genéricos, que esperan que las patentes vayan caducando, porque tienen claro un plan de desarrollo organizado los próximos años. Es decir, es un incentivo para los laboratorios que hacen productos originales y también para lo que tienen genéricos. ¿Qué cuidado debe presentar este nuevo sistema para asegurar estas inversiones? El único punto que hay que tener cuidado, que es algo que destaca mucho CILFA (Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos) y tiene razón, es tener buenos evaluadores del Instituto Nacional de Propiedad Intelectual para no aprobar algunas patentes que se llaman de seguimiento o de innovaciones menores que no corresponden a la inversión del mercado. Si uno tiene una nueva molécula que cura una patología que no tenía cura, es clarísimo que tiene que tener una patente. Ahora, si cambiás el color de un comprimido por uno más claro, sí es una innovación, pero no tiene un impacto como para que una patente sea otorgada. Ahí lo que es importante es la capacitación y la profesionalidad de los evaluadores para distinguir innovaciones verdaderas de posibles avivadas de tratar de sacar alguna ventaja con algunas innovaciones que no tienen real impacto. El PCT requiere tener personal bien capacitado. En el marco de la apertura económica, el Gobierno promueve la llegada de tratamientos del exterior. ¿Este tipo de medidas impulsará mayor competencia o los sacará de juego? Sí, el abrirse al mundo implica que empezás a dejar de pescar en la pecera y entrás a pescar en el océano, donde entran todos. Como todo nuevo escenario empresarial, tiene desafíos, tiene oportunidades importantísimas y tiene algunas amenazas. Hay países como la India que apoyan muchísimo el desarrollo de las compañías farmacéuticas, con incentivos, con formación de profesiones en el exterior, con subsidios a las exportaciones. Es decir, es al revés de Argentina, que teníamos retenciones a las exportaciones farmacéuticas. Sí implica un desafío mayor, mayor competencia. Hay países que hacen apoyo importante a la transformación. La Argentina tendrá que hacer sus políticas, porque es una industria de alto valor agregado. Cuando exportás un medicamento, no estás exportando un producto en sí; estás exportando inteligencia, valor agregado, todo lo que te llevó tener ese producto farmacéutico. El 90% de la exportación de un producto farmacéutico es materia gris, es capacidad, capacidad técnica. ¿Cómo está Eriochem para enfrentar ese desafío? En realidad jugamos este juego de la competencia internacional desde siempre. Los fundadores del laboratorio la pensaron como una compañía global. Nunca la pensaron como una compañía para Argentina. De hecho, tenían antes un laboratorio pensado para el mercado local, la vendieron y proyectaron Eriochem para el mercado global. Por eso, lo hacemos siempre. Cuando pensamos un escenario de desarrollo, miramos las patentes del mundo y los mercados globales. Ya estamos en ese juego porque decidimos desde la formación de la compañía estar en ese juego. Otros laboratorios se irán adaptando y cada uno verá cuál es su mejor posición estratégica. La industria farmacéutica es una industria con muy buenos profesionales, está muy capacitada y va a saber jugar cada escenario.
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