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» Clarin
Fecha: 29/03/2026 10:01
Este 29 de marzo se celebra el Domingo de Ramos, la jornada que da inicio a la Semana Santa, el período en el que se recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret. Esta fecha conmemora su entrada triunfal en Jerusalén y abre paso a los días más importantes de la tradición cristiana, como el Jueves Santo, el Viernes Santo y el Domingo de Pascuas. Se trata de una jornada cargada de simbolismo, que anticipa los momentos centrales de la fe y reúne a millones de fieles en todo el mundo. ¿Qué se conmemora el Domingo de Ramos? El Domingo de Ramos recuerda la llegada de Jesús de Nazaret a Jerusalén, un episodio narrado en los Evangelios, como en el libro de Juan (12:13). Según la tradición, antes de entrar a la ciudad, Jesús pasó por Betania y Betfagé, y compartió una cena con Lázaro y sus hermanas, María y Marta. Su ingreso fue recibido con entusiasmo por una multitud que lo aclamaba como el Mesías. Jesús avanzó montado en un burro, mientras la gente extendía mantos y ramas -principalmente de olivo y palma- a su paso. Al mismo tiempo, proclamaban: Bendito el que viene en el nombre del Señor, en referencia al salmo. El nombre de esta celebración proviene justamente de ese gesto. En la cultura de la época, las palmas y ramas de olivo simbolizaban victoria, paz, prosperidad y fecundidad, además de estar asociadas a la figura de un rey triunfante. Por eso, su uso reflejaba la esperanza del pueblo y el reconocimiento de Jesús como el salvador esperado. Niños y adultos participaron de esa bienvenida. Muchos de ellos habían presenciado sus milagros o escuchado sus enseñanzas, lo que reforzaba su fe y los impulsaba a acompañarlo y homenajearlo en su llegada a Jerusalén. Rituales con palmas de olivo durante el Domingo de Ramos Durante el Domingo de Ramos, los fieles suelen llevar palmas o ramas de olivo a la iglesia para su bendición. Al llegar, participan de la procesión mientras sostienen las palmas y cantan "Bendito el que viene en el nombre del Señor". Luego, el sacerdote bendice las ramas y da inicio a la misa, en la que se lee el Evangelio de la Pasión de Cristo. Al terminar la celebración, cada persona se lleva las palmas benditas a su hogar. Allí, es habitual colocarlas detrás de las puertas, muchas veces en forma de cruz, o ubicarlas cerca de crucifijos e imágenes religiosas. Estas ramas tienen un fuerte valor simbólico: representan protección, fe y acompañamiento espiritual durante toda la Semana Santa. Una vez finalizado este período, algunas familias las conservan, mientras que otras las queman. Las cenizas que se obtienen se utilizan al año siguiente en el Miércoles de Ceniza, lo que mantiene viva la continuidad de uno de los rituales más representativos del calendario cristiano. Newsletter Clarín
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