Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • La Excelencia Como Horizonte: Francisco Leonardo Cosso Alcanza El Doctorado En Ciencias Jurídicas

    Gualeguay » Debate Pregon

    Fecha: 29/03/2026 09:51

    La Excelencia Como Horizonte: Francisco Leonardo Cosso Alcanza El Doctorado En Ciencias Jurídicas Motivado por una búsqueda incesante de crecimiento profesional y rigor científico, el abogado local procedió recientemente a la defensa de su Tesis Doctoral en nuestra querida Buenos Aires. Ante un tribunal conformado por prestigiosos juristas del derecho argentino, el flamante doctor expuso su investigación titulada: La protección de derechos fundamentales y el rol del juez en relación a los nuevos institutos del derecho procesal ante situaciones de vulnerabilidad humana, dentro del marco del sistema jurídico argentino, alcanzando el título de Doctor en Ciencias Jurídicas, máxima formación académica en el ámbito del Derecho. Así dialogamos con Francisco Leonardo Cosso sobre este camino de exigencia, vocación y compromiso ético. Doctor, alcanzar este grado académico a una edad tan temprana es algo infrecuente. ¿Qué lo motivó a iniciar este camino de largo aliento en las Ciencias Jurídicas? Creo que en toda vocación siempre hay un motor principal, una figura que marca el horizonte. Siempre he sostenido que la Dra. María Cristina Juárez ha sido un pilar fundamental en mi vida; mi gran mentora. Aún recuerdo el día en que mi padre le solicitó que me formara en el inicio del ejercicio profesional. Desde aquel primer encuentro, ella me marcó con el sello de la excelencia y la exigencia en todos los aspectos: el humano, científico y ético. Mi meta siempre fue alcanzar el grado mayor al que un abogado puede aspirar, siguiendo el camino que ella también supo trazar en su brillante trayectoria tanto como secretaria, juez (por concurso) y abogada litigante, siendo una de las pocas en nuestra ciudad en contar con el título de doctora en ciencias jurídicas y sociales. ¿cuál ha sido el camino académico recorrido previo al acceso al Doctorado en Ciencias Jurídicas? Mi formación de base es la Abogacía, a la cual sumé mi especialización en Derecho Procesal dirigida por el prestigioso procesalista Dr. Roland Arazi, la cual orienté hacia los procesos de familia y sucesiones. A ello incorporé la Especialización en Derechos Humanos y Educación y una formación en Mediación con la especialidad en Mediación familiar, seguido de una serie de diplomaturas que atraviesan la Criminología, los Derechos Humanos y la Investigación Metodológica cualitativa en Ciencias Sociales. Complementariamente, mi perfil se define por una profunda vocación docente y lingüística: soy Profesor en Ciencias Políticas, Profesor Universitario en Portugués y Traductor Habilitado por el Colegio de Traductores de la Provincia de Santa fe, además de poseer formación internacional en idioma inglés, francés e italiano, siendo este bagaje interdisciplinar el que cimentó mi ingreso al doctorado. Más allá de la vocación personal, el acceso a la formación de un Doctorado representa el máximo escalafón académico en cualquier disciplina. ¿Cómo fue el proceso de admisión y qué requisitos debió cumplimentar para su ingreso a esta carrera? El acceso a la carrera de doctorado es un proceso riguroso que trasciende la mera inscripción. Requiere la acreditación de una trayectoria sólida y, fundamentalmente, la presentación de un plan de tesis original ante un Comité Académico. En mi caso, el ingreso implicó acreditar no solo mi título de grado y la especialización previa realizada en Derecho Procesal y Derechos Humanos, sino también demostrar la viabilidad de un tema de investigación que aporte un avance real a la ciencia jurídica. Sumado a ello, te solicitan una carta de referencia académicas respalda por profesionales en la materia y una carta explicando los intereses personales de incorporarme a la carrera de Doctorado focalizando en el área en la que te gustaría especializarte. Cumplimentado los requisitos, la comisión del doctorado te fija una entrevista personal con el fin de verificar si los intereses son realmente esos y te explican sobre la rigurosidad y exigencias de la carrera a fin de determinar que el grupo de estudio se encuentre preparado y pueda sostenerse en el tiempo. Tras superar estas instancias de evaluación de antecedentes y la admisión formal, se te informa si has sido aceptado o no en la carrera. En mi caso se trató de una cohorte binacional, con cursantes de Brasil y Argentina, un total de 14 doctorandos, 2 recibidos a la fecha. Se sabe que es una carrera de gran aliento, de muchos años de renuncia y estudio. ¿Es un proceso tan inalcanzable como se percibe desde afuera? Es exigente, ciertamente, pero no imposible si hay método y pasión. Yo transité un cursado intenso, 100% presencial, basado en disciplinas como Teoría del Derecho, Filosofía del Derecho, Derechos Humanos y una fuerte carga en Metodología de la Investigación Jurídica, donde cada examen busca la excelencia. Una vez aprobado el plan académico, el verdadero desafío es el desarrollo del proyecto de investigación. Son años de analizar documentos nacionales e internacionales, desmenuzar jurisprudencia y realizar un trabajo de campo riguroso para sostener una tesis original. Su tesis doctoral aborda un cambio de era en el sistema judicial argentino. ¿Podría explicarnos en qué consiste ese "nuevo paradigma" y cómo operan allí institutos modernos como la medida autosatisfactiva y la tutela anticipada frente a la vulnerabilidad humana? Es una pregunta medular. Mi tesis propone el paso de un proceso civil y comercial tradicional, a menudo rígido y formalista, hacia un modelo de justicia de acompañamiento y eficacia, guiado por la urgencia. En este nuevo paradigma, el proceso ya no es un fin en sí mismo, sino un instrumento para la protección de derechos fundamentales. Aquí es donde cobran vida institutos del derecho procesal moderno como la medida autosatisfactiva y la tutela anticipada. Estas herramientas permiten que el juez brinde una respuesta jurisdiccional inmediata cuando el tiempo del proceso ordinario podría tornar ilusorio el derecho reclamado, especialmente ante situaciones de vulnerabilidad humana. En este escenario, el rol del magistrado se transforma: deja de ser un espectador pasivo de la contienda para convertirse en un director del proceso comprometido con la búsqueda de la verdad de los hechos -la real- por sobre la verdad formal. Los abogados y las partes ya no solo disputan formas, sino que interactúan en un sistema que prioriza la tutela judicial efectiva, demostrando la investigación que, en el marco del sistema jurídico argentino, el juez tiene hoy el deber moral y científico de utilizar estos nuevos institutos para equilibrar las desigualdades y garantizar que la justicia llegue a tiempo, sin violentar garantías constitucionales y convencionales. Hablemos de ese momento especial: la defensa. ¿Cómo se vive la presión de sintetizar años de trabajo frente a un tribunal de expertos? Es un ejercicio de precisión absoluta. Disponés de unos 40 minutos para exponer una obra que te tomó años. Debes explicar con claridad los aspectos metodológicos, la hipótesis, su corroboración y los resultados. El tribunal en mi caso integrado por especialistas en Derecho Procesal tanto internos como externos debe corroborar la autoría y la solidez de tus aportes al ámbito académico. Tras la exposición, vienen las preguntas, un debate dialéctico de alto nivel. Luego, los expertos deliberan en privado para otorgar el resultado. En mi caso, tuve la inmensa satisfacción de obtener la calificación de Sobresaliente con recomendación de publicación, un reconocimiento que la Universidad reserva solo para aquellos trabajos que considera un aporte indispensable al derecho. Tu tesis aborda la vulnerabilidad y el rol del juez. En una sociedad con demandas de justicia tan urgentes, ¿cuál es el aporte concreto de su investigación? Mi trabajo busca interpelar la estructura procesal clásica, tradicional. El juez no puede ser un espectador pasivo cuando hay derechos fundamentales en juego y situaciones de vulnerabilidad humana. Propongo una relectura de los institutos procesales argentinos para que la tutela judicial sea realmente efectiva y no una mera declaración retórica. El objetivo es brindar herramientas técnicas para que el proceso sea un vehículo de justicia real y no una barrera burocrática. Más allá de los estrados y las aulas, ya tiene una presencia activa en el ámbito editorial y académico. ¿Cuáles son tus aspiraciones ahora que ostenta el máximo título? Mi aspiración principal es que mi accionar en el ámbito académico sea un aporte significativo para mejorar la práctica profesional y jurídica de mis colegas y del sistema. Actualmente, desempeño el cargo de Director de la revista de Derecho, Doctrina y Jurisprudencia de Entre Ríos de la editorial Nova Tesis, además de mi labor como docente de nivel terciario, grado y posgrado e integrante del Ateneo de Estudios de Derecho Procesal de Entre Ríos. El doctorado no es un punto de llegada, sino una plataforma para seguir construyendo una justicia más humana y técnicamente irreprochable. Con este nivel de especialización y antecedentes, ¿es de tu interés ocupar un cargo en el Poder Judicial en el corto plazo? Particularmente, considero que aún no es mi momento. El sistema judicial actual requiere transformaciones estructurales para adaptarse a las demandas sociales vigentes. Hoy impera una urgencia que choca con mecanismos formalistas enraizados, los cuales no siempre condicen con el paradigma protectorio de nuestra Constitución y las Convenciones Internacionales de Derechos Humanos. En esta etapa, entiendo que mi aporte desde la doctrina y la docencia está bien encaminado. Enseñar, mi segunda pasión, es el canal en el cual los conceptos se amalgaman para formar profesionales que comprendan que, detrás de cada expediente, hay derechos fundamentales que exigen una respuesta jurisdiccional eficiente y humanizada. La conjugación de ambas pasiones, me brinda un espacio lleno de satisfacciones profesionales y personales que disfruto plenamente junto a colegas y amigos. Por último, ¿qué mensaje le darías a los jóvenes abogados que ven la formación académica como algo lejano o meramente teórico? Que no hay práctica profesional de excelencia sin un sustento teórico profundo. La formación académica es lo que nos permite defender con garras y argumentos la libertad y el patrimonio de los justiciables. El Derecho es una ciencia en constante evolución; quien deja de estudiar, cada día es un poco menos abogado. La excelencia es un hábito, no un acto aislado.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por