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» La Nacion
Fecha: 29/03/2026 08:39
Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo. La selección de los 10, un plan contracultural para ganar después de ganar Saben los jugadores cuánto de desmotivación tuvieron en el discreto rendimiento frente a Mauritania. La selección no suele subestimar a los rivales, pero la costumbre de jugar partidos desiguales tal vez la haya llevado a mostrar apatía en la Bombonera. Saben también cuánto los acompañó el recuerdo de la lesión de Joaquín Panichelli en el entrenamiento del día anterior. A dos meses y monedas de la Copa del Mundo, la cabeza juega. De una u otra forma, los campeones del mundo no honraron esa idea que tan bien graficó Pablo Aimar sobre Lionel Messi: Juega pensando que alguien todavía no lo vio. Dibu Martínez, el más sincero del post partido, habló de falta de convicción. Incluso se refirió a la actitud, un término que generalmente los protagonistas piden que no se ponga en duda. No sorprende que haya sido él. Alguna vez a Martínez le ofrecieron grabar un documental sobre su vida y su carrera: todavía no, fue su respuesta. Todavía no: quiere seguir ganando. Para ganar después de haber ganado, lo más difícil del deporte, se requiere estar a tope en lo mental, lo físico y obviamente lo futbolístico. De lo primero, cuando lleguen las bravas, difícilmente haya dudas. Sobre lo físico, el cuerpo técnico estará evaluando pros y contras entre futbolistas tocados y experimentados o ágiles y novatos. El análisis más jugoso siempre parte del juego. Ningún equipo o selección en el mundo pone tan a resguardo la figura del número 10. Están los que nacieron con ese número y se adaptaron a nuevas posiciones: Leandro Paredes, Rodrigo de Paul, Alexis Mc Allister. Los que sin haberlo sido tienen la cancha en la cabeza como los que siempre lo fueron: Enzo Fernández, ni hablar Messi. Los encaradores como Thiago Almada, los de remate como Nicolás Paz, los habilidosos como Franco Mastantuono. Si la mayoría de las otras potencias disparan, Argentina piensa antes de ejecutar. Si el resto impacta, los nuestros seducen. A Aritz López Garai, el técnico español de Mauritania, le preguntaron a qué banda de rock le hace acordar el juego de la selección de Scaloni. Cambió de género: respondió que no es rock sino un estilo más pausado, propio del que cree que es un equipo que toca como nadie en el mundo en espacios reducidos. Tiene razón. Si existe la posibilidad de acelerar, como contra Croacia y Francia en Qatar, lo puede hacer. Pero el plan original es juntarse alrededor de la pelota. Las goleadas por Eliminatorias a Uruguay en 2021 y a Brasil en 2025 definen al equipo. La cancha se transforma en una de baby de 100 metros por 70. La buena es que, cuando fluye, sale bárbaro. La mala sucede poco; el viernes, por ejemplo, y sucede cuando a los jugadores les falta intensidad, el pase no tiene tensión y el equipo no parece voraz. Brasil despliega su poderío en los delanteros. Contra Francia jugaron Raphinha, Gabriel Martinelli y Vinicius, todos de buena temporada, más Matheus Cunha. Podrían agregarse Luiz Henrique, João Pedro, Estevão, Endrick. Se trata de jugadores que en general llegan al gol por cuenta propia. Pero si no se recupera Neymar, no tienen quien los abastezca. A Inglaterra le sobran atacantes. Contra Uruguay iniciaron Madueke, Solanke y Rashford, después entraron Barnes, Calvert-Lewin y Bowen, y quedaron al margen Eze, Saka y nada menos que Harry Kane. Detrás de ellos el técnico Thomas Tuchel ubica a Phil Foden o Cole Palmer, más decisivos que conductores. Aquellos son atletas; algunos, de gran habilidad en velocidad. Si encuentran una puerta abierta, copan la casa. Necesitan a uno que lleve las llaves. Francia es letal. Kylian Mbappé lo es; lo sabe el mundo, lo comprobó Argentina el 18 de diciembre de 2022. Dembélé, en menor medida el joven Désire Doué y sobre todo Mbappé requieren una atención defensiva permanente. La sensación es que no les importa que no haya un creativo a sus espaldas, pero en algún partido pueden extrañarlo. Tienen un matiz, igualmente: Michael Olise, figura de la selección francesa que eliminó a la de Javier Mascherano en los Juegos de París y bien adaptado en el Bayern Munich. Su cadencia luce sudamericana. Italia saltea el armado de jugadas; ataca de afuera hacia adentro. Desborda y busca el área. Encima, como tiene a su historia otra vez jaqueada por el presente, no se toma tiempo. Sólo quiere llegar a la orilla. Existe una excepción. El que cuida la pelota como Argentina es España. Yamal despega, pero los pases distinguen a la anterior Furia Roja desde hace casi dos décadas. Tanto es así que la tenencia se le hizo tántrica en el último Mundial, el riesgo de los que siempre parten de la posesión. Hay técnicos compatriotas que respetan al enganche. Marcelo Bielsa estructura sus equipos alrededor de un volante organizador (habitualmente Giorgian de Arrascaeta). Néstor Lorenzo sigue confiando en James Rodríguez. Pero Uruguay y Colombia están más cómodas al galope. El actual es un fútbol físico que les cabe también a selecciones ya no tan emergentes como Marruecos y Japón. El estilo del campeón del mundo es contracultural. Con un detalle agregado: en el torneo local, caracterizado por la fricción y la presión, no faltan los enganches. Con presupuestos distintos, Boca, Independiente, Vélez, Argentinos, Belgrano y Defensa suelen juntar más de uno desde el arranque. Argentina y la pelota, diría un relator de frases que entran en el vocabulario futbolero. Le sobra lo que al resto le falta o no quiere tener. Quedan dos desafíos de acá al Mundial. Uno le cabe a Scaloni: deberá encontrar, mientras afina el número de la lista final, a quienes puedan hacer lo que hicieron Alexis, Enzo y Julián en Qatar, aquellos que se ganaron ser enunciados sin su apellido, los que impusieron su nombre desde afuera. La competencia interna del plantel mejora al equipo y, quedó visto con aquellos, en una competencia corta echar mano a suplentes puede ser la solución. El otro desafío es estilístico. La selección seguirá haciéndose fuerte si no le toman la mano y logra imponer sus condiciones. Tiene su manera de juego, inalterable y exitosa. Más que buscar una alternativa, volverá a ganar redoblando la de siempre: sin pasarse de paciente, quiere entretener y atraer para luego golpear. A mayor dificultad, más importante se hace el plan A. Otras noticias de Selección argentina Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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