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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 29/03/2026 00:00
Mirtha Legrand volvió a deslumbrar con su presencia y estilo en una nueva emisión de La Noche de Mirtha, el clásico de los sábados por la pantalla de El Trece. Fiel a su costumbre de destacar en cada aparición televisiva, la conductora eligió para la ocasión un vestido largo en azul intenso, íntegramente bordado con lentejuelas, que captó la atención desde el primer momento frente a las cámaras. El diseño elegido se caracteriza por su corte recto y mangas largas, aportando elegancia y sofisticación. El escote en V está enmarcado por un ribete en azul más claro, detalle que también se replica en los puños, generando contraste y luminosidad. Las aplicaciones de flores bordadas en tonos plateados recorren el frente del vestido y suman un toque de brillo extra, acompañando el movimiento y reflejando la luz del estudio. Qué figura, qué figurita, fueron los halagos que recibió de detrás de cámara. El estilismo se completó con joyas de gran tamaño, pendientes a tono y anillos que reforzaron la impronta majestuosa del look. El peinado clásico, con ondas y volumen, y el maquillaje en tonos suaves y labios definidos, acompañaron la propuesta, resaltando los rasgos de la presentadora. Cada detalle fue pensado para potenciar la imagen icónica de Legrand, quien una vez más demostró su vigencia como referente de la televisión y la moda. El peinado clásico, con ondas y volumen, y el maquillaje en tonos suaves resaltaron los rasgos de la presentadora. Me corté el pelo un poco, ¿se dieron cuenta?, preguntó a su audiencia, sumando complicidad y naturalidad. El ambiente del estudio acompañó la estética elegante del programa. Sobre el escritorio negro se destacaron flores frescas, velas doradas y marcos con fotografías familiares, junto a la bandera argentina y elementos decorativos personales. El fondo, en tonos dorados y azulados, sumó profundidad visual, mientras que la iluminación cálida y los detalles de mobiliario crearon un clima de intimidad y distinción. La escenografía reforzó la atmósfera habitual del ciclo, donde cada elemento aporta a la puesta en escena y al carácter único del espacio. Durante el programa, la conductora mostró su habitual actitud distendida y carismática. Se la vio sonriente, atenta a cada detalle y cómoda tanto al recibir a sus invitados como en los momentos de interacción con el público. Las imágenes la capturaron de pie junto al escritorio, sentada leyendo las tarjetas del ciclo y también en primer plano, mostrando la complicidad que mantiene con la audiencia tras décadas en el aire. La elección de un look deslumbrante, la cuidada escenografía y la impronta personal de Mirtha Legrand volvieron a posicionar a La Noche de Mirtha como uno de los escenarios televisivos donde la moda y la tradición logran convivir con naturalidad sábado tras sábado.
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