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Gualeguaychu » El Dia
Fecha: 28/03/2026 21:00
Con la mirada puesta en el próximo fin de semana largo, en Gualeguaychú conviven dos sensaciones que atraviesan al sector: expectativas de mejora en los niveles de ocupación y la persistente preocupación por la caída del consumo y la compleja coyuntura económica que impacta de lleno en la actividad. El director de Turismo municipal, Adrián Romero, trazó un balance del último fin de semana largo y anticipó un escenario más alentador para este. Según explicó, el feriado del 24 de marzo estuvo marcado por la incertidumbre producto de las lluvias: a comienzos de la segunda quincena del mes, las reservas rondaban el 38%, luego cayeron producto de los pronósticos climáticos adversos y finalmente repuntaron hasta alcanzar cerca de un 55% de ocupación, durante los 4 días de descanso anteriores. El funcionario reconoció que marzo suele ser un mes históricamente complicado para el turismo, atravesado por el inicio del ciclo lectivo y la cercanía entre feriados. A eso se sumó, en esta oportunidad, la particularidad del feriado puente, que no fue laboral para todos los trabajadores, lo que impactó en la movilidad. En ese contexto, evaluó que el panorama inicial no era bueno, aunque el resultado final terminó siendo menos peor de lo esperado, con un balance que consideró positivo dentro de las previsiones. También advirtió que se registraron numerosas cancelaciones de reservas, un fenómeno que se viene repitiendo y que refleja la sensibilidad del turismo de cercanía frente a factores como el clima. De cara a Semana Santa, Romero señaló que a mitad de semana ya se registraba un 55% de reservas. En ese sentido, sostuvo que las expectativas eran buenas y que el resultado podría ser mejor que el del último feriado. Más allá de los números puntuales, el director de Turismo puso el foco en los cambios que atraviesa la actividad a nivel nacional. Según analizó, hoy resulta difícil tomar el pulso del turismo con parámetros tradicionales, debido a la fragmentación de la demanda y a la pérdida de poder adquisitivo de amplios sectores. En ese marco, diferenció entre el turismo de temporada alta y el de contra temporada, más conocido como temporada baja. Romero explicó que, en muchos casos, la clase media que dispone de más días en verano opta por viajar al exterior, mientras que en escapadas cortas busca destinos cercanos, donde la ciudad se posiciona como una alternativa viable. En ese esquema, consideró que la agenda de eventos cumple un rol clave, ya que no sólo garantiza la llegada de visitantes, sino que además funciona como una herramienta de promoción indirecta. El funcionario remarcó que cada evento genera como otro fin de semana largo, al atraer público específico a la ciudad. También mencionó la importancia de sostener la visibilidad del destino durante todo el año, con campañas de promoción tanto a nivel nacional como en Uruguay, ya que el próximo feriado coincide con la Semana del Turismo en el país vecino. Esto era un reclamo histórico que tenemos como privados, con respecto a la Semana de Turismo de Uruguay, por eso, aprovechamos el convenio de que tiene Provincia y fuimos a mostrar la ciudad y sus atractivos. Si bien la brecha cambiaria se acortó, al publico uruguayo le sigue saliendo barato venir a Gualeguaychú, aunque no tanto como antes, reconoció. La mirada desde los prestadores En paralelo, desde el sector privado el diagnóstico es más crudo. Marcelo Friedrich, presidente de la Asociación de Hoteleros y Gastronómicos, describió un presente complejo, especialmente en el rubro gastronómico, donde el consumo se vio fuertemente resentido. Según planteó, el último fin de semana largo fue muy bajo y estuvo lejos de las expectativas, con resultados que calificó directamente como del terror para muchos establecimientos. Al igual que Romero, Friedrich resaltó los factores que inciden en el sector: la cercanía geográfica con grandes centros emisores como Buenos Aires, que puede jugar a favor o en contra, la incidencia del clima en decisiones de último momento y la acumulación de fines de semana largos consecutivos. A esto se suma la incertidumbre general del contexto económico, que afecta tanto al turismo como al consumo interno. En la misma línea, el empresario gastronómico Agustín Rosado señaló que la dinámica del último feriado resultó confusa, ya que muchas personas trabajaron el lunes pese a tratarse de un fin de semana largo, lo que desdibujó su impacto real. Ambos coincidieron en que el sector atraviesa un período prolongado de dificultades. Rosado habló de un tercer verano de lucha, con temporadas que comienzan con expectativas, pero luego se ven afectadas por la baja en el consumo. De cara a 2026, sostuvo que no se avizoran cambios significativos en el corto plazo y que el escenario continuará siendo desafiante. Uno de los puntos más críticos tiene que ver con la caída del gasto en gastronomía. Según describieron, salir a comer se ha transformado en un lujo para muchas familias, que redujeron drásticamente sus salidas. Esto genera un desajuste entre la oferta y la demanda: Gualeguaychú cuenta hoy con una capacidad de cubiertos que supera el volumen real de público, lo que presiona sobre la rentabilidad de los negocios, aseguró Rosado. Frente a este panorama, los empresarios se ven obligados a ajustar sus estructuras. Friedrich explicó que muchos locales reducen horarios y turnos para evitar costos innecesarios, mientras que la gestión de insumos y precios se volvió mucho más cuidadosa. Antes de modificar un valor en la carta se analiza varias veces, deslizó. Rosado, por su parte, advirtió que la rentabilidad se ha reducido al mínimo y que la falta de consumo es hoy el principal problema. En ese sentido, sostuvo que el turismo ha sido una de las actividades más golpeadas y que la situación se replica en distintos destinos del país. Pese a este escenario, ambos destacaron el rol estratégico de los eventos como motor de la actividad. Coincidieron en que, sin esa herramienta, la situación sería aún más compleja. Además, valoraron los esfuerzos de promoción que se vienen realizando y señalaron que la marca Gualeguaychú volvió a ganar visibilidad en medios y redes sociales, algo que consideran fundamental para sostener el flujo turístico a lo largo del año. De todos modos, el horizonte inmediato genera preocupación. Según anticiparon, una vez finalizado el movimiento de Semana Santa, muchos establecimientos podrían reducir su actividad durante la semana ante la falta de demanda. En ese contexto, remarcaron que las estructuras más pequeñas son las que tienen mayores posibilidades de resistir. Finalmente, Friedrich planteó la incertidumbre respecto a cuándo los cambios macroeconómicos podrán traducirse en mejoras concretas a nivel micro, mientras que Rosado expresó la inquietud de muchos empresarios ante un proceso que se está haciendo largo, en un escenario de consumo retraído y expectativas que aún no se materializan.
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