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» Clarin
Fecha: 28/03/2026 18:46
La vuelta de Donald Trump al Despacho Oval, tan ansiada por los partidos de extrema derecha en Europa, puede estar jugando en su contra. Los últimos meses, desde finales del año pasado, vieron una sucesión de resultados electorales y movimientos en sondeos que muestran que los partidos y candidatos respaldados por el presidente de Estados Unidos, (que son los mismos que respalda Vladimir Putin) empiezan a tocar techo en su ascenso o directamente a perder apoyos. Los analistas europeos dudan si se debe puramente a un efecto negativo del presidente Trump o si es una tendencia más de fondo que ni siquiera el apoyo del magnate republicano puede evitar. Pero los datos muestran que los europeos empiezan a reaccionar en las urnas contra los partidos que quieren destruir la Unión Europea. La tendencia es a la estabilización o incluso a la caída de esos partidos y a la victoria de quienes plantan cara a Trump. Como sucedió este martes en Dinamarca, donde la primera ministra socialdemócrata, Mette Frederiksen, consiguió para su partido un 19% de los votos, según los sondeos en boca de urna. Es un mal resultado, el peor de la socialdemocracia en Dinamarca, debido también a la subida de un partido de izquierda ecologista. Pero es mejor de lo que se esperaba antes de las amenazas de Donald Trump sobre Groenlandia y permite a Frederiksen seguir en el cargo salvo improbable sorpresa en la formación de la coalición de gobierno. Las malas noticias para Putin y Trump empezaron con la caída de la extrema derecha holandesa que permitió que, por primera vez en casi dos décadas, los Países Bajos tengan ahora un primer ministro liberal-progresista, Rob Jetten. Poco después, el 8 de febrero, el socialista António Seguro ganaba las presidenciales portuguesas con casi un 67% de votos frente al ultraderechista André Ventura. La extrema derecha alemana, AfD, sigue chocando con su techo del 20% en Alemania occidental, a pesar de que en los últimos años hubo sondeos que le daban cerca del 30%. Buenas noticias para los progresistas El fin de semana pasado hubo buenas noticias para candidatos liberales y progresistas y malas noticias para los respaldados por Trump y Putin. El domingo resistió el primer ministro liberal esloveno Robert Golob frente a un candidato, el antiguo primer ministro Janez Jansa, apoyado por Trump, Putin y, según varios reportes de prensa, por agentes enviados por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Golob ha sido de los jefes de gobierno europeos, junto al español, el irlandés y el belga, más críticos con los bombardeos indiscriminados de Israel en Gaza en los últimos dos años. Las municipales francesas, aunque no son extrapolables a unas presidenciales, sí mostraron señales de que la extrema derecha también toca techo, de una recuperación del socialismo tradicional francés y de una resistencia mayor de lo previsto por parte de los partidos liberales que apoyan al presidente Emmanuel Macron. La extrema derecha sólo consiguió una victoria de calibre en una gran ciudad al hacerse con Niza, pero gracias a un candidato, Éric Ciotti, cooptado a la derecha tradicional. Los socialistas resistieron con victorias importantes en las tres mayores ciudades francesas: París, Lyon y Marsella. La extrema derecha sigue sin ser capaz de ganar en las grandes ciudades, que serán esenciales en las presidenciales de dentro de un año. Golpe en Italia Este lunes llegó otra sorpresa que debilita a Trump en Europa. La niña europea de sus ojos, la italiana Giorgia Meloni, perdió claramente (por casi ocho puntos) el referéndum constitucional con el que intentaba cambiar el sistema judicial. La derrota, inesperada y dolorosa porque la participación fue mucho mayor de la prevista, supone prácticamente un plebiscito negativo para Meloni. El resultado tendrá consecuencias en Bruselas, donde se ha tratado hasta ahora a Meloni con guante de seda a pesar de varios desplantes. Uno de los lugares comunes de los analistas políticos europeos es ver a Italia como el laboratorio donde primero pasa todo. Italia vio nacer el fascismo e Italia vio nacer el antifascismo. Italia tuvo al primer jefe de gobierno populista en Europa (Silvio Berlusconi) y fue el único país grande del bloque que llegó a tener una jefa de gobierno de extrema derecha (Giorgia Meloni). Italia puede estar ahora enseñando que esa era empieza a encontrarse con resistencia en las urnas. La reacción europea contra la extrema derecha tiene una cita crucial en las urnas el próximo 12 de abril. No por el país, pues Hungría representa apenas el 1,1% de la economía de la Unión Europea y el 2,1% de su población. Sino por su líder, Viktor Orban, una especie de padre de los ultras europeos porque fue el primer en llegar al poder. El Fidesz de Orban está en los sondeos casi 10 puntos por detrás del Tiszma de Peter Magyar, un conservador europeísta. La caída de Orban puede ser el momento del fin de la era en la que se pensaba que Europa iba camino a estar dominada por partidos de extrema derecha. Sobre la firma Newsletter Clarín
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