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Fecha: 28/03/2026 13:21
La historia de Manuel Manubens Calvet -nacido como Manuel Maidana- parece salida de una novela de suspenso. Durante más de 40 años, este hombre nacido en los Esteros del Iberá sostuvo una verdad que el poder y la Justicia le negaron sistemáticamente: que era el único hijo de Juan Feliciano Manubens Calvet, un potentado hacendado y político cordobés que murió en 1981 dejando una herencia valuada en 225 millones de dólares. Su reclamo se basaba en un acta de reconocimiento de paternidad de 1960 y en el relato de su madre, Julia Valenzuela, quien antes de morir le dejó una frase en guaraní que fue su motor: Con el tiempo vas a saber. Leé también: Tiene siete años, creó una biblioteca sobre ruedas en una plaza de Mendoza y ahora escribe su propio cuento Esa revelación llegó cuando Manuel escuchó por radio que una mujer paraguaya intentaba hacerse pasar por hija del millonario. En ese instante, las piezas del rompecabezas de su infancia en la estancia Santo Domingo comenzaron a encajar. La muerte de Manuel Manubens Calvet cierra un capítulo fundamental en la historia de las sucesiones argentinas. Manuel murió habiendo logrado lo que parecía imposible: que la Justicia le permitiera usar el apellido de su padre y le otorgara una parte de la exorbitante herencia, tras un histórico pacto de confidencialidad que destrabó el conflicto en 2020. Si bien él nunca reveló la cifra, según trascendió, fueron unos 5 millones de dólares. El resto fue repartido entre los sobrinos de Juan Feliciano y familiares de quien fue su pareja. A pesar de que en su momento un estudio de ADN le dio negativo resultado que él siempre atribuyó a una manipulación de las muestras, su perseverancia lo llevó a ser reconocido como acreedor contingente. Esto le permitió pasar de una jubilación mínima a disfrutar de una posición económica holgada en sus últimos años, aunque lejos de los lujos extravagantes que muchos suponían. Una vida entre la radio y el campo Manuel Maidana, nombre con el que fue anotado y vivió gran parte de su vida, era hijo de Julia Maidana, una cocinera que trabajaba en la estancia Santo Domingo, propiedad de la familia Patri Cremonte, un lugar que era frecuentado por Manubens Calvet. Antes de convertirse en el protagonista del caso sucesorio más largo del país, Manuel construyó su propia identidad en el Litoral. Fue locutor de radio en Bernardo de Irigoyen y trabajó en la Tesorería de la provincia de Misiones. Su pasión por la comunicación lo llevó incluso a reunirse con figuras como Isabel Sarli, quien en su momento se interesó en filmar una película sobre su increíble vida. Leé también: Se quedó sin trabajo, empezó a cortar el pelo en una plaza por 5000 pesos y se sorprendió por lo que pasó Manuel también se encargó de que su historia continuara a través de su familia: uno de sus nietos lleva hoy el nombre de su bisabuelo, Juan Feliciano Manubens Calvet, como una forma de sellar ese vínculo que durante décadas le fue negado. En sus últimas entrevistas, Manuel se mostraba sereno. Ya no buscaba el total de los 225 millones, sino la dignidad de su nombre.
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