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Parana » Cuestion Entrerriana
Fecha: 28/03/2026 10:34
En una jornada inesperada para el tricampeón del mundo, Max Verstappen explotó tras la clasificación del Gran Premio de Japón y dejó una frase demoledora sobre su Red Bull: El auto es inmanejable. El neerlandés expresó su frustración por el rendimiento del RB22 y advirtió que los problemas técnicos podrían condicionar el resto de la temporada. Largará en el puesto 11 en Suzuka. La sesión en el icónico trazado japonés significó un nuevo golpe para el piloto de Red Bull Racing, que no pudo superar la Q2 por segunda vez en los últimos tres Grandes Premios. Verstappen marcó un tiempo de 1m30s262 y quedó en la undécima posición, desplazado por el joven Arvid Lindblad, de Racing Bulls y surgido de la cantera de Red Bull, y por su compañero de equipo Isak Hadjar, que se ubicó 8°. La escena al descender del RB22 reflejó el malestar del multicampeón de la F1, visiblemente contrariado tanto por el resultado como por el comportamiento impredecible del auto. En diálogo con ESPN, Verstappen describió la complejidad de la jornada: Fue, no sé fue muy difícil. Simplemente no tiene agarre en la clasificación. Hicimos algunos pequeños cambios al entrar en la clasificación, pero fue muy difícil simplemente sin equilibrio en la entrada, sin rotación en la mitad de la esquina. Así que, sí, no fue como quería que sea. La falta de adherencia y el desequilibrio en distintas fases de la curva se convirtieron en los principales obstáculos para el neerlandés. Consultado por la cadena estadounidense sobre la posibilidad de mejoras en el monoplaza antes del próximo Gran Premio en Miami, el piloto fue tajante: Espero. Quiero decir, si nos quedamos así va a ser un año muy largo con los problemas que tenemos, así que tenemos bastante trabajo que hacer. El mensaje expone la magnitud del desafío técnico que enfrenta Red Bull para recuperar competitividad. Max Verstappen largará en el puesto 11 en el GP de Japón, un escenario inusual para quien dominó con autoridad las últimas temporadas. En conversación con Sky Sports, el neerlandés profundizó sobre las sensaciones al volante: El auto da saltos en cada curva, es realmente difícil e impredecible. Creíamos que lo habíamos solucionado, pero ahora es inmanejable. Además, estoy usando una suspensión neumática diferente. Sigue dando saltos en las curvas. Tenemos problemas que no puedo explicar en detalle aquí, simplemente ha llegado un punto en que es imposible conducirlo. Durante la charla con Viaplay, Verstappen sorprendió al referirse a su estado anímico: Lo peor es que no estoy enfadado, ya lo superé hace mucho tiempo y eso no es bueno. El comentario refuerza la imagen de un piloto que ha perdido la paciencia ante la persistencia de los inconvenientes técnicos y alimenta las especulaciones sobre su futuro en la máxima categoría, luego de que en otras oportunidades admitiera que no proyecta una carrera extensa en la F1. El sábado en Suzuka consolidó un patrón preocupante para el neerlandés. En el Gran Premio de Australia, Verstappen tampoco había alcanzado la última ronda clasificatoria, y lo ocurrido en Japón se atribuyó a un déficit neto de rendimiento del RB22. Durante la transmisión radial con su ingeniero de carrera, Gianpiero Lambiase, el piloto volvió a dejar en claro su desconcierto: Creo que hay algo mal en el coche, amigo, de repente es completamente imposible de conducir en esta clasificación. De repente, la parte trasera salta a gran velocidad. La situación de Verstappen en el campeonato también grafica el momento crítico del equipo. El ex campeón marcha octavo en la tabla, con apenas 8 puntos sobre un total de 58 en juego, una posición atípica para un piloto que, en las últimas cuatro ediciones en Suzuka, siempre había logrado la pole position o la victoria. El presente de Red Bull Racing y su piloto estrella quedó brutalmente expuesto en Japón. El flojo rendimiento del RB22 y la ausencia de soluciones inmediatas agudizan la tensión interna en la escudería, que afronta la presión de revertir la situación antes del próximo compromiso en Miami, previsto para el domingo 3 de mayo, tras las cancelaciones de los Grandes Premios de Baréin y Arabia Saudita.
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