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  • Tras un mes de intensos ataques, Irán resiste y mantiene a la economía mundial en vilo

    » La Nacion

    Fecha: 28/03/2026 09:15

    Tras un mes de intensos ataques, Irán resiste y mantiene a la economía mundial en vilo Irán combina presión económica global a través del estrecho de Ormuz con tácticas de guerrilla para resistir a Estados Unidos e Israel; la escalada amenaza con profundizar el impacto sobre los mercados y la estabilidad regional - 6 minutos de lectura' DUBÁI. A un mes del inicio de la guerra con Irán, Estados Unidos e Israel se enfrentan a un adversario que combate más como una insurgencia que como un Estado, y que usa recursos cada vez más limitados para infligir el máximo daño. Pese a ser golpeado a diario por ataques aéreos de dos de las fuerzas militares más sofisticadas del mundo, Irán ha demostrado que aún puede hostigar a sus vecinos árabes del Golfo e Israel con misiles y drones, y mantener un control asfixiante sobre la economía global, principalmente a través de amenazas. La capacidad de Teherán para controlar el tránsito y, por lo tanto, el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz es su mayor ventaja estratégica. De hecho, se trata de una táctica que sus propios proxies han adoptado durante años bajo su tutela como líder del autodenominado Eje de la Resistencia. Mientras tanto, la economía iraní, aislada desde hace tiempo de los mercados globales por las sanciones, se encuentra en gran medida protegida del impacto que ahora inflige a otros. El estrangulamiento del estrecho está provocando una disparada de los precios del petróleo, caídas en las bolsas y el encarecimiento de muchos bienes básicos, lo que aumenta la presión sobre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y podría empujarlo a escalar aún más el conflicto. Si bien Irán ha logrado cierto éxito al restringir el paso por el estrecho, también enfrenta problemas internos que Estados Unidos e Israel podrían explotar a medida que se prolongue la guerra. Sin embargo, el camino de su teocracia hacia una eventual victoria mediante tácticas de tipo insurgente sigue siendo relativamente simple: resistir. La República Islámica entiende que no puede derrotar militarmente a Estados Unidos, escribió Shukriya Bradost, analista de seguridad de Medio Oriente. En cambio, su objetivo es más simple y estratégico: sobrevivir lo suficiente para poder proclamarse vencedora. Desafío clave El estrecho de Ormuz, la angosta boca del golfo Pérsico por donde solía pasar una quinta parte del petróleo y el gas natural del mundo, se encuentra ahora en gran medida sin tráfico. La república islámica deja pasar solo los cargamentos que desea y al precio que fija. Incluso con gran parte de su armada destruida, Irán puede mantener como rehén esta vía marítima gracias a un arsenal de misiles y drones desarrollado durante décadas. Los países de Asia, principales compradores del petróleo que transita por el estrecho, son los más afectados pero el mercado es global, por lo que los consumidores en Europa y Estados Unidos también enfrentan subas. Y dado que el petróleo es central para la economía mundial su costo impacta en la fabricación y el transporte no solo sube la nafta. Esto representa un problema para Trump, que ya enfrentaba dificultades para demostrar a los estadounidenses que podía reducir el costo de vida de cara a las elecciones de medio término de noviembre. Poner fin al enfrentamiento no es sencillo. Una vía sería negociar un alto el fuego. Trump asegura que las conversaciones avanzan, algo que Irán niega. Si eso fracasa, Estados Unidos e Israel deberían decidir si consideran cumplidos sus objetivos y se retiran, o si escalan drásticamente para forzar la reapertura del estrecho. Trump ya ordenó el despliegue de miles de paracaidistas y marines adicionales en la región. Además, fijó un nuevo plazo ya postergado dos veces hasta el 6 de abril para que Irán reabra el paso. De lo contrario, amenazó con comenzar a bombardear plantas eléctricas iraníes. La preferencia de Trump sigue siendo escalar para desescalar, señaló la consultora Eurasia Group en un análisis. Estados Unidos está enviando más buques y tropas terrestres a la región y estará mejor preparado para intensificar el conflicto a mediados de abril. Sin embargo, Irán ha demostrado ser resiliente frente a los ataques recibidos hasta ahora. Capacidad de generar Trump afirmó el jueves por la noche que alrededor del 9% del arsenal de misiles iraní permanece operativo. No hay forma independiente de verificar esa cifra, pero aun si fuera correcta, Teherán conserva formas de provocar disrupciones. Con su aviación en gran medida destruida y sus defensas aéreas debilitadas, Irán mantiene una extensa red de bases aéreas y navales, muchas construidas hace décadas. También desarrolló más recientemente bases subterráneas que, junto con lanzadores de misiles camuflados como camiones comerciales, le permiten ocultar sus posiciones hasta el último momento. Mantener lanzadores móviles en constante desplazamiento los protege de los bombardeos. Esa estrategia, conocida como disparar y desplazarse (shoot and scoot), es característica de numerosos grupos insurgentes, incluidos los rebeldes hutíes de Yemen. Este grupo respaldado por Irán logró interrumpir el comercio marítimo internacional en el mar Rojo. Milicias chiitas en Irak, también apoyadas por Teherán, utilizaron tácticas similares contra tropas estadounidenses. Ambos casos muestran estructuras que han sobrevivido e incluso prosperado pese a ataques reiterados. La geografía iraní un país montañoso del tamaño de Alaska también le ofrece espacio y condiciones para ocultarse como una fuerza insurgente. Sin embargo, Irán también enfrenta problemas bajo la superficie. Presión interna y dudas Tanto líderes estadounidenses como israelíes han expresado su esperanza de que la población iraní, que desafió a la teocracia en protestas nacionales en enero, tome el control del gobierno. No hay señales de un levantamiento de ese tipo y, por ahora, muchos iraníes se refugian de los bombardeos. La sociedad recuerda además la represión sangrienta de este año, que dejó miles de muertos y decenas de miles de detenidos. La fuerza Basij, clave en esa represión, sigue activa pese a ser blanco de ataques, con combatientes armados patrullando las calles y difundiendo propaganda. En una señal de presión sobre sus fuerzas, el funcionario Rahim Nade-Ali dijo que comenzaron a reclutar niños desde los 12 años para el Basij. Lo presentó como una respuesta a la demanda pública, pero también permite cubrir bajas en momentos en que sus puestos de control son atacados. Persisten además interrogantes sobre la conducción del país. Mojtaba Khamenei no ha sido visto en público desde que asumió como líder supremo, y funcionarios estadounidenses sostienen que resultó herido en la guerra. La Guardia Revolucionaria y otras unidades parecen operar sin un mando central claro. Y cualquier acuerdo de alto el fuego que no satisfaga a los sectores duros podría fracturar el liderazgo político. Sin embargo, la presión militar de Trump podría no estar logrando el efecto buscado. Washington parece creer que una demostración abrumadora de poder militar forzará a Irán a negociar, señaló el Soufan Center. Pero Estados Unidos no puede esperar obtener en la paz lo que no logró en la guerra.

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