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  • Fue futbolista, dejó todo por su verdadera pasión y logró ser campeón mundial en la Fórmula 1 del agua

    » TN

    Fecha: 28/03/2026 07:01

    Hay historias que no siguen un guión lógico, pero justamente en eso radica su fuerza. La de Leo Morelli es una de ellas. Durante años fue arquero del Ascenso, con recorrido en clubes tradicionales de Rosario y una carrera que, sin ser rutilante, le permitió vivir del fútbol. Sin embargo, detrás de eso había otra pasión, más profunda, ligada al ruido de los motores y la adrenalina, algo imposible de encontrar dentro de una cancha. Este rosarino de 46 años se enamoró de la motonaútica, el deporte que popularizó Daniel Scioli en la Argentina durante la década del 90. Los tiempos cambiaron y aquellas grandes lanchas le dieron paso a vehículos más chicos, que posibilitaron otro tipo de competencias. Soy un apasionado del agua. Entreno todos los días, llueva o truene. Me pongo antiparras, el chaleco, le aviso a Prefectura y me subo a la moto. Navego entre 25 minutos y media hora, y me vuelvo, cuenta entusiasmado Morelli, que tuvo su primer contacto con estos vehículos náuticos en 1997. La decisión de dejar el fútbol y dedicarse de lleno a este deporte no fue inmediata. El desgaste emocional y una sensación persistente de estar en el lugar equivocado lo fueron empujando a buscar otros rumbos. Lo que comenzó como una vía de escape terminó convirtiéndose en una carrera deportiva inesperada, marcada por títulos y logros que pocos argentinos pueden contar. ¿Porqué dejaste el fútbol y te volcaste a la motonáutica? Fue un tema que me costó mucho. Tuve que ir a un psicólogo deportivo cuando dejé de jugar porque extrañaba levantarme temprano e ir a entrenar. En los últimos años había tenido una lesión crónica en el hombro y no estaba cómodo. Sentía que al no dar todo, defraudaba a mis compañeros, por eso me retiré. Ahí me empecé a interesar en las motos de agua. Alguna vez me había subido y me había encantado. Además, no me molestaba la lesión en el hombro porque la fuerza se hace con las piernas. ¿Qué evaluación hiciste de tu carrera en el fútbol? Empecé de chiquito en un club de baby e hice todas las inferiores en Newells, equipo del que soy hincha. Entrené con la Primera, pero no llegué a debutar. En un intercambio de jugadores llegué a Central Córdoba, que estaba en el Ascenso y ahí logré afirmarme como arquero titular. Subimos al Nacional B y estuve varios años. También jugué en Argentino de Rosario, en Tiro Federal y en varios equipos menores. Me fue bien económicamente, pero el fútbol nunca fue mi pasión. Entré por un mandato de mi viejo y me quedé. Mi pasión siempre fueron los motores. ¿Y cómo ingresás a la motonáutica? Mi primer moto de agua la compré en 2001, cuando todavía era jugador de fútbol. Sin embargo, a los dirigentes no les gustaba que yo practicara eso en mi tiempo libre y la vendí. Cuando me retiré, en 2011, lo primero que hice fue salir a comprar una y empecé a competir. Eso me permitió que la adrenalina se trasladara de una actividad a la otra. ¿Cuál es la diferencia entre la motonáutica que practicás y la que hacía Scioli en los años 90? La motonáutica se divide en dos partes: los catamarán o lanchas y las motos de agua. Los que corren en la primera categoría son gente de mucha plata, generalmente árabes. Allí no pasa tanto por la habilidad, sino más bien por la billetera. En la que estoy yo es un poco más económico competir. Mucha gente me comparó con Scioli, y es verdad que los dos competimos en motonáutica, pero las categorías son completamente distintas. Pese a que comenzaste tarde en este deporte tenés varios títulos locales, sudamericanos y también sos campeón del mundo... Si, el campeonato mundial de 2022 fue uno de los logros más importantes de mi carrera. Y tiene algo curioso: en un principio había decidido no competir porque se iba a hacer en Grecia. Finalmente se cambió la sede y se hizo en Brasil. Mi mamá fue la que me animó. Yo estaba medio bajoneado porque no tenía una buena moto. Al final, por esas cosas de la vida, terminé ganando. Pensé que ese iba a ser mi retiro con gloria de la actividad, tenía 42 años, pero bueno al final seguí. ¿Por qué a la motonáutica le dicen la Fórmula 1 del agua? El reglamento es prácticamente igual: la clasificación, las puntuaciones, las normas en pista, las banderas y los tiempos son iguales a la Fórmula 1. Es más fácil para la asociación usar un reglamento estipulado como el de la FIA que inventar uno nuevo. La única diferencia que tenemos con los autos es que nosotros no tenemos frenos. Llegamos a andar a 140 km/h sin poder frenar. En la F1 la máquina es más importante que el piloto, ¿cómo es el porcentaje en la motonáutica? Los pilotos son muy buenos todos, pero al igual que en la F1 acá tienen mucho que ver las máquinas. Siempre digo que el piloto es un 30 por ciento responsable de la victoria, pero el 70 por ciento es por la moto. Esto no le quita responsabilidad al piloto, porque si vos le erraste a una curva o entraste mal en el agua, el problema es tuyo. Pero si la máquina te falla, te falla todo. Tuviste una grave lesión en la espalda con la que luchaste durante mucho tiempo. ¿Qué pasó? En la temporada 2023 me rompí feo. Yo corría para Yamaha, salté una ola, y otro competidor se me cayó encima. Me rompió varias vértebras y me volví de emergencia a Rosario. Me hicieron un tratamiento con metacrilato y me medicaron con oxicodona, pero el dolor no se iba y la situación fue empeorando. Finalmente decidí operarme porque los dolores eran terribles. ¿Y cómo fue la recuperación? La pasé muy mal. Viví con morfina y con oxicodona. Me ponían suero y me dejaban en la clínica un día o dos. No entendíamos qué pasaba, hasta que encontraron que un nervio inguinal me estaba molestando. Me volvieron a operar y a las dos semanas me empecé a sentir bien. El dolor que sentí durante ese tiempo me liquidó anímicamente. Tomaba siete pastillas por día, una para que no me deprima, otra para el dolor inguinal, otra para el dolor los músculos, era insoportable. Recién ahora me estoy desintoxicando. Dejar la oxicodona me llevó tres días que no dormí. ¿No te dio miedo volver a competir? Me operé en octubre de 2025 y ahora corrí en diciembre, en Uruguay, y me sentí muy bien. No paro de entrenar desde entonces y por eso decidí volver a competir en el Mundial, que se va a llevar a cabo en Estados Unidos.

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