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» TN
Fecha: 28/03/2026 05:34
Dormir es una necesidad fisiológica, pero hay muchas personas que cada vez duermen peor. Para quienes tienen inconvenientes para conciliar el sueño, hay una estrategia poco conocida y sin receta médica que nos ayuda a dormir como bebés. Se trata de estar enamorardo, ya que, no hay nada tan relajante como acurrucarse junto a la pareja para dormir bien. Leé también: Courteney Cox, 61 años: A medida que envejezco, me doy cuenta de que para mí es más importante hacer pesas La pregunta clave es: ¿cuando nos acercamos a nuestras pareja o nos acurrucamos junto a ella, nos da sueño o nos tensamos? Si la respuesta es la primera, estamos ante el amor del bueno, mientras que si el sí es para el segundo caso, podría tratarse de una relación tóxica. Todo tiene una explicación biológica: cuando el cuerpo se siente seguro, baja la guardia y no es aburrimiento, es calma, tampoco es un cambio estrictamente romántico, sino neurofisiológico. Así lo explica una investigación de la Universidad Alemana de Trier publicada en Biological Psychiatry, según la cual la cercanía, el tacto y la sensación de estar acompañado pueden amortiguar la respuesta a la amenaza. Por ejemplo, agarrar la mano de nuestra pareja reduce la respuesta neural ante el peligro. Con una figura de apego, muchas personas pasan del modo alerta al modo descanso. Al disminuir la activación defensiva, el organismo puede inclinarse a una regulación más parasimpática o vaga, es decir, tener más facilidad para soltar tensión, respirar más profundo y notar más somnolencia, señala la psicóloga española María José Ortolá, quien dice que la pieza clave aquí es la oxitocina. Oxitocina, la hormona del vínculo La sabiduría popular habla de dormir como un bebé para describir ese sueño profundo y sin preocupaciones que parecen tener los niños. Sus primeros sueños viene vigilados por la presencia de la madre que, a su vez, se mueve por la oxitocina, la hormona del amor, que la lleva a protegerlos, abrazarlos y darles calor y alimento. Esa oxitocina, fundamental durante el parte, hace acto de presencia en otros momentos de la vida, entre otros, cuando nos enamoramos. La llamada hormona del amor está implicada en la modulación del estrés. Es una molécula clave en el sistema de apego y conexión: facilita la cercanía, la confianza, el cuidado y la sincronía social. En revisiones actuales sobre el vínculo, la oxitocina aparece relacionada constantemente con el sistema de recompensa, señala la psicóloga. No es un sedante propiamente dicho, pero reduce los niveles de cortisol y eso se traduce en menos estrés y menos ansiedad, por eso, cuando nos enamoramos, todo parece mejor. La oxitocina no vuelve todo bonito, pero sí aumenta la relevancia de lo social. Si el contexto es seguro, puede favorecer la calma. Si es amenazante o ambiguo, puede amplificar la percepción social de otra manera, aclara la experta. Relajarse, más que dormir Hay que matizar que sentir el amodorramiento junto a la persona amada no significa que vayamos a dormir bien siempre, esto ya depende de otros factores y también de otras moléculas. La hormona del descanso por excelencia es la melatonina, que se libera de noche y facilita el sueño. En el caso de la oxitocina, favorece la seguridad y la calma y hay evidencia de que dormir acompañado puede mejorar la calidad del sueño: se asocia con un 10% más de sueño REM y con sincronización de las etapas del sueño. El calor del cuerpo del ser amado y su olor también aportan relajación. Un estudio de la Universidad de Columbia Británica apunta que el aroma de nuestra pareja puede llegar a actuar como una dosis de melatonina, incluso, el ritmo de su respiración puede contribuir a que nos durmamos antes, porque el cuerpo sincroniza el ritmo y baja la alerta. No solo amor de pareja Esta somnolencia, este estar a gusto y aletargado, no es exclusivo del vínculo con la pareja, ya que, sucede también con hijos, familia o amigos. Por eso muchas madres se quedan dormidas acurrucadas junto a sus hijos pequeños, aunque la postura no sea cómoda. El sueño infantil es, de alguna forma, contagioso y sin efectos secundarios. Lee también: Las claves que recomiendan los especialistas para un descanso reparador Como explica la experta, en el vínculo madre o padre con el bebé, la oxitocina está muy implicada en el contacto temprano, sincronía y desarrollo del apego. En adultos, el tacto afectivo, no solo el romántico, se relaciona con el bienestar y con la oxitocina y es porque nuestro cuerpo aprende quién es refugio para nosotros y, si se siente seguro, se relaja.
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