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  • Nuevos focos de incendio y la angustia de los vecinos del depósito en Francisco Álvarez: "El miedo sigue"

    » Clarin

    Fecha: 27/03/2026 17:15

    Ya pasaron más de 24 horas del impactante incendio en el depósito de pintura ubicado en la calle San Martín y Chilecito, en Francisco Álvarez, pero los vecinos del barrio sigue en alerta. Dos nuevos focos, uno cerca de las 7 y otro alrededor de las 11.50, desplegaron una densa humarada negra que escalaba a gran altura y volvió a alimentar el miedo. Según informaron fuentes oficiales, el fuego se reactivó en sectores donde aún quedaban materiales inflamables, lo que obligó a reforzar el operativo. Cuatro dotaciones de bomberos retomaron su trabajo para controlar la situación y dejar el área lo más segura posible, aunque con el correr de las horas se sumaron más unidades ante el riesgo de nuevos focos. La mayor preocupación de los vecinos gira en torno a la posible toxicidad del humo al tratarse de un depósito de materiales plásticos, pinturas y otros potencialmente inflamables. También sospechan de un posible derrumbe en el lugar, ya que parte de la estructura quedó visiblemente comprometida tras el incendio. Sol, una vecina que trabaja en un local de empanadas frente a las vías del tren, observó este viernes por la mañana cómo una columna oscura se alzaba nuevamente ante sus ojos. "De a ratos nos agarra mucho miedo, porque es muy fácil que se prenda fuego. Tirás una chispita y arde todo", advierte y remarca que persiste el temor a que vuelva a repetirse del jueves, más allá de los controles. Recuerda que cuando llegó al trabajo sintió mucho olor a humo y plástico. Era difícil respirar. Los más afectados fueron los vecinos que habitan en las casas aledañas al predio. En varios casos se evacuaron de manera preventiva, aunque algunos regresaron durante la noche pese a la persistencia del olor y los residuos en el ambiente. Gonzalo es uno de ellos. Viven en el barrio hace tres años y construyó su casa a unos 75 metros de donde se ubica la fábrica incendiada. Recuerda que, tras el siniestro, el humo inundó todo el patio de su vivienda. A pesar de recibir la orden de evacuar, decidió quedarse en su hogar junto a su esposa e hijos. "Por suerte, no hubo daños mayores, salvo manchas de algunos fluidos que condensaban del mismo humo y algún que otro plástico que volaba. Mi pileta quedó con una especie de gasoil flotando y todas mis plantas se murieron", describe Gonzalo, quien reconoce que por momentos tuvo miedo de asfixiarse al querer salir. Durante la noche permaneció encerrado por la presencia de humo y vapores, no quería exponerse. Este viernes por la mañana, antes de llevar a sus hijos al colegio, chequeó que todo se encontrara en orden. Lo más difícil en estas horas fue la incertidumbre por cuándo se iba a apagar el fuego, la inmensidad que tenía nos asustó mucho. El hecho de quedarnos en nuestras casas me hizo acordar a la pandemia, las ventanas y puertas cerradas, tener los recaudos, narra con angustia. David y Milagros, son una pareja joven que reside a dos cuadras del depósito hace ya cinco años. Él es empleado de la fábrica y hasta que todo se normalice no va a retomar sus actividades. Ayer tratamos de no salir, yo estaba un poco inquieta por nuestra bebé, porque me dijeron que el aire era tóxico, cuenta Milagros. Mis hermanos y mi papá, que viven mucho más cerca, sí tuvieron que evacuar. Volvieron ayer a la noche, añade. Al trabajar en la fábrica, David expone que hay que estar alerta, ya que siempre puede pasar algo. En paralelo, desde el operativo señalaron que aún no hay un plazo preciso para la extinción total del incendio ni para determinar las causas que lo originaron, que serán materia de peritajes una vez que el lugar sea completamente seguro. El caso de Analía y Nahir, madre e hija, es uno de los más graves. El jueves debieron abandonar inmediatamente sus casas porque conviven con un niño de 4 años que tiene problemas respiratorios y un señor mayor, que después de sufrir hace un tiempo un ACV quedó postrado. Sentimos una especie de temblor, estaba todo negro y adentro lleno de humo. Logramos salir rápido gracias a la ayuda de conocidos, la verdad que Dios estuvo con nosotros, tuvimos suerte a pesar de lo trágico de la situación, retrata Analía, quien estaba muy angustiada por cómo iba a trasladar a su papá. Es un peligro esta fábrica, es una bomba de tiempo. No es la primera vez que pasa, muchas personas tuvieron que irse por el olor a gas que ha habido anteriormente. Tiene que irse de acá, nos expone a todos. Si explota algo, no nos da tiempo a nada, reconocen ambas. Varios miembros de la familia presentan aún afecciones respiratorias como tos y picazón en la garganta. Estamos tratando de abrir y limpiar para que se vaya el olor, pero parece interminable, dice Nahir con un dejo de resignación. A pesar de que las llamas lograron ser controladas, madre e hija no se sienten a salvo. No saben si irse o permanecer en su hogar, ni cuándo van a poder retomar sus rutinas junto a los niños. Y esperan que el pronóstico de lluvia pueda llevar tranquilidad al vecindario. AA Sobre la firma Newsletter Clarín

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