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  • El litro de nafta súper llegó a los $2.000 en CABA: trepa 20% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 27/03/2026 12:52

    El precio de la nafta súper en las estaciones de servicio de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires superó por primera vez los $2.000 por litro en una serie de puntos de venta seleccionados. Según una serie elaborada por la consultora EcoGo, el valor promedio de los combustibles subió 20,04% desde el 28 de febrero, cuando comenzó el conflicto en Medio Oriente. El aumento acumulado desde esa fecha impactó de lleno en el bolsillo de los consumidores y apuró medidas del Gobierno nacional para intentar limitar su efecto en la inflación y en las cadenas de costos. En el relevamiento actual, los precios de la nafta y el gasoil en las principales banderas del mercado muestran diferencias, aunque todos los valores se ubicaron por encima de la barrera psicológica de los $2.000 para los productos premium y de gama media. El segmento de la nafta súper, históricamente el de mayor demanda, también cruzó ese umbral en varias estaciones. De acuerdo con los datos recabados hoy por Infobae en la Ciudad de Buenos Aires, los precios se distribuyeron de la siguiente manera: - Shell - Súper: $2.055 - V-Power Nafta: $2.329 - V-Power Diesel: $2.389 - GNC: $630 - Axion - Súper: $2.039 - Quantium: $2.279 - Diesel X10: $2.099 - Quantium Diesel X10: $2.339 - YPF - Súper: $1.999 - Infinia: $2.200 - Infinia Diesel: $2.335 La aceleración de los precios en el surtidor sigue el ritmo de las tensiones internacionales, que repercuten en los costos de importación y en el precio interno del barril de petróleo. Las petroleras trasladaron el impacto a los consumidores en una serie de incrementos escalonados, que fueron registrados en informes periódicos y reflejados en los valores exhibidos en los carteles de las estaciones de servicio. El segmento de la nafta súper mantuvo hasta hace algunas semanas una posición competitiva, pero la evolución reciente de los precios igualó el impacto de los aumentos en todos los productos. La diferencia entre la opción estándar y las versiones premium se achicó, en un contexto de recomposición de márgenes por parte de las compañías y una demanda que muestra señales de desaceleración en algunas franjas del consumo. El contexto internacional marcó la pauta desde el 28 de febrero, cuando estalló el conflicto bélico que alteró las expectativas y generó volatilidad en los mercados de energía. El precio de los combustibles en el país incorporó ese shock externo y las empresas del sector aplicaron ajustes paulatinos que, según el relevamiento de EcoGo, acumularon 20,04% desde el inicio de la crisis. El registro de aumentos se aceleró en las últimas dos semanas, según las observaciones realizadas en las estaciones de servicio de la Ciudad de Buenos Aires. El Gobierno nacional reaccionó a la escalada de precios con la puesta en marcha de nuevas medidas para intentar contener el traslado al consumidor final. Una de las acciones más recientes consistió en la autorización para aumentar el porcentaje de bioetanol en las mezclas de naftas, con el objetivo de ampliar la oferta y moderar la presión sobre los precios en el surtidor. Esta decisión se inscribió en una estrategia más amplia para amortiguar el impacto del conflicto internacional y sostener la disponibilidad de combustibles en el mercado local. La presión sobre los precios motivó reuniones entre funcionarios y representantes de las principales petroleras, en las que se analizaron alternativas para evitar un impacto mayor en la inflación general. El sector energético argumentó la necesidad de mantener la rentabilidad y garantizar el abastecimiento, mientras que el área económica del Gobierno buscó mecanismos para desacoplar la evolución local de la dinámica internacional, sin recurrir a controles directos que puedan derivar en problemas de abastecimiento. El incremento en el precio de los combustibles arrastró una serie de efectos secundarios en la economía doméstica. El transporte de cargas y pasajeros, los costos logísticos y los precios de los alimentos reflejaron el traslado del aumento de los combustibles. Las cámaras empresarias y las entidades de consumidores manifestaron su preocupación por la persistencia del alza y reclamaron medidas adicionales para atenuar el impacto en los sectores más vulnerables. El seguimiento de los precios en las estaciones de servicio de Shell, Axion e YPF muestra la rapidez con la que las listas se ajustaron al nuevo escenario. En menos de un mes, los valores de referencia avanzaron desde los $1.700-$1.800 por litro hasta superar los $2.000, tanto en productos básicos como en los de mayor octanaje. La reacción de los consumidores fue dispar: algunos optaron por limitar el uso de vehículos particulares, mientras que otros migraron hacia opciones de menor precio dentro de cada marca. La política oficial se enfocó en medidas técnicas para ampliar la oferta y reducir la presión sobre los precios. La suba del porcentaje de bioetanol apunta a diversificar la matriz energética y dotar de mayor flexibilidad al sistema, aunque los especialistas advierten que el efecto sobre los precios finales dependerá también de la evolución del conflicto internacional y de la capacidad de las empresas para abastecer el mercado interno sin interrupciones. El escenario permanece sujeto a cambios, ya que la volatilidad externa y la dinámica interna se combinan para definir la tendencia de los precios en los próximos días. Las estaciones de servicio continuaron actualizando sus pizarras y los consumidores observaron con atención la evolución de los valores, en busca de alternativas para mitigar el impacto en su presupuesto mensual.

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