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» La Nacion
Fecha: 27/03/2026 12:40
Las confesiones de Gaby Sabatini: la pasión por las motos y por el canto y el plan que tiene en mente con Steffi Graf La mejor tenista argentina de la historia recorrió su carrera en un podcast de la belga Kim Clijsters - 9 minutos de lectura' A los 55 años, Gabriela Sabatini mantiene intacto ese magnetismo sereno que la convirtió en una protagonista central del tenis mundial. Lejos del circuito profesional, con base en Suiza y con escalas frecuentes en Buenos Aires y Miami, la exnúmero 3 del mundo volvió a abrir una ventana de su intimidad deportiva en el podcast de la extenista belga Kim Clijsters. Lo hizo con revelaciones que mezclan su habitual frescura, nostalgia y una mirada madura sobre lo que fue competir en la elite. En un tono distendido, Sabatini sorprendió al contar una faceta poco conocida de su rutina durante los torneos: su vínculo con las motos. Iba en moto o en bicicleta a los courts, relató, generando la incredulidad inmediata de Clijsters, ganadora de 41 títulos, cuatro de ellos de Grand Slam (Australia 2011 y el US Open 2005, 2009 y 2010). Pero no se trataba de una anécdota aislada. La argentina explicó que, incluso, llegó a gestionar ese gusto dentro de sus acuerdos comerciales: Tenía un contrato con Yamaha para las raquetas, así que les pedía que me dieran una moto. Lejos de la imagen rígida de una deportista de alto rendimiento, Sabatini describió esa práctica como una vía de escape en medio de la presión constante del circuito. Jugaba mi partido y me iba en moto. Siempre necesitás un momento para salir de la presión. Y la moto me daba eso, explicó. No era solo un capricho, sino una herramienta emocional para equilibrar la exigencia competitiva. En ciudades como Hamburgo, San Diego o Miami, esa rutina se repetía con naturalidad, detalló. Y agregó: En ese momento mi entrenador brasileño, Carlos Kirmayr, también amaba las motos, así que decía ¿por qué no la llevamos allá?. Le pedíamos a un amigo que la llevara en un camión y luego la teníamos para usarla. Terminaba mi partido, agarraba mi moto y me iba. Para mí era... bueno, ustedes probablemente también puedan hablar de esto, pero necesitabas ese momento de escape para liberar la presión. Así fue como empecé a aprender lo importante que eran esos momentos". En relación con sus inicios, cuando a los 14 años su nombre ya trascendía las fronteras de la Argentina, Gaby compartió: Fue gracioso porque no quería contárselo a nadie. Seguía yendo a la escuela y no quería decirles a mis amigos que era tenista y que tenía que ir a jugar torneos. Mi mamá me pasaba a buscar unos minutos antes de que terminaran las clases para poder llegar al torneo, pero nadie sabía mucho al respecto. Luego empecé a salir en los diarios y mis amigos y profesores me preguntaban si era famosa y yo decía No, no, no, no quería destacarme. Era tan tímida que tenía muchos problemas; al extremo de no pedirle permiso al profesor para ir al baño y bueno, lo que pasaba después no era muy bueno... No pude empezar el jardín de infantes hasta un año después porque intentaba ir y me pasaba todo el día mirando por la ventana esperando a que viniera mi mamá. Luego, detalló lo ocurrido cuando ganó Roland Garros junior: Un momento importante fue cuando jugué los torneos juniors en 1984, tenía 14 años. Viajaba con Mercedes Paz, otra tenista argentina; estábamos las dos solas en una gira muy larga. Terminé jugando Roland Garros, gané la mayoría de los torneos y gané Roland Garros. Volví a casa con mi papá y al mirar el aeropuerto vi a toda esa gente, toda esa multitud, y le pregunté a mi papá: ¿Qué hace toda esta gente aquí?. Me di cuenta de que veía a mi amiga, a mi vecino, a mi abuelo, a mi tío y a periodistas. Ese fue un antes y un después; todo cambió desde ese momento. En cierto modo, el tenis me ayudó mucho en mi personalidad porque tuve que ser más expresiva, intentar hablar con la gente, saludar, dar las gracias". La charla también derivó hacia su relación con las grandes figuras de su generación. Nombres como Steffi Graf, Monica Seles, Arantxa Sánchez Vicario o Conchita Martínez forman parte de una época dorada del tenis femenino, en la que cada enfrentamiento implicaba un desafío táctico y mental. Sobre Graf, en particular, Sabatini ofreció una reflexión que trasciende la rivalidad: Siempre sacó lo mejor de mí. Disfruté jugar contra ella, era algo especial. A pesar de que la alemana dominó la mayoría de los cruces, la argentina reconoció en esos duelos un motor de crecimiento. Incluso recordó la particular dinámica cuando compartían cancha como compañeras de dobles: Fue gracioso porque no hablábamos mucho, incluso en la cancha estábamos en silencio la mayor parte del tiempo, en los cambios de lado no hablábamos, pero nos fue bastante bien. Con el paso del tiempo, esa rivalidad se transformó en cercanía. Sabatini reveló que, tras el retiro, el vínculo con Graf se fortaleció hasta convertirse en una amistad. Después de que nos retiramos, jugué un par de exhibiciones para la fundación de Steffi. Tengo una gran admiración por ella, obviamente fuimos rivales, pero cuando te das cuenta de lo que es, lo que hizo por el tenis, incluso fuera del court, es una de las mejores, sin duda, sino la mejor. Luego de que nos retiramos, nos acercamos, hablamos seguido, tuvimos la chance de vernos en las exhibiciones, nos vimos un par de veces. Ahora acordamos que haremos un viaje juntas, deslizó, dejando entrever una conexión construida desde el respeto y la historia compartida. Ella es muy amiga también de Inés Gorrochátegui, así que estamos organizando un viaje de chicas, agregó Gaby sin ofrecer más detalles del destino ni de la fecha que unirá en otra faceta a dos grandes tenistas de la década del 80-90 que construyeron una gran rivalidad en los courts, pero que lograron edificar una relación amistosa mucho más fuerte una vez que dejaron de competir. Clijsters le preguntó luego si nunca pensó en ser coach de otra tenista y Gabriela explicó: Tuve un par de oportunidades pero no, no quiero comprometerme con algo así. En el tenis tenés que estar 100% comprometida. La razón por la que dejé de jugar es porque... es difícil saber por qué te quemás (burnout). No creo que sea el tenis o el juego en sí, es todo lo que lo rodea. Es difícil comprometerse; creo que no toqué una raqueta durante 10 años después de retirarme. Me encanta dar consejos y si puedo hablar con alguien de vez en cuando, me encanta hacerlo, pero no puedo ir más allá de eso". Más adelante, en el relajado podcast, Gaby fue más allá y explicó lo que le costaron los últimos años como tenista y cómo la psicología la ayudó: Sentí este agotamiento quizás un par de años antes de retirarme. Tuve que trabajar con un psicólogo porque sentía que estaba en un pozo y ya no me interesaba el tenis. Esto ya me había pasado a los 17 años por un período corto y a los 26 (o 24) pensé que quizás era lo mismo, que se pasaría y volvería a estar feliz de jugar. Pero no, por eso empecé a trabajar con el psicólogo; él realmente me llevó al límite y me di cuenta de que esto era todo, que no quería seguir jugando. No era feliz, me despertaba por la mañana y decía uh, tengo que ir a practicar, no quiero hacer eso. Ya me estaba peleando con mi entrenador, pobre de él en ese momento; yo era una persona aburrida, no tenía interés, no era feliz. Pensé que el tenis me había dado tanto que no era justo para mí seguir así. Tenés que priorizarte a vos misma y a tu felicidad, y eso fue lo que hice. Fue difícil porque en Argentina había mucha expectativa y sabía que iba a ser una decisión dura de anunciar porque no se esperaba, pero dije: esta es mi felicidad y tengo que seguir eso". La belga, número 1 del mundo en 2003, le preguntó acerca de otra pasión oculta de Gaby: cantar. y su respuesta permitió conocer otra anécdota divertida: Siempre me encantó cantar, hasta el día de hoy es una de mis cosas favoritas. Canté en diferentes lugares; hubo una presentación de mis perfumes en el estadio del Ajax en Ámsterdam y un cantante holandés que conocía me propuso cantar una canción en el estadio. Practicamos un poco y canté con él. También en un programa de televisión con una amiga que es una cantante muy popular en Argentina. Después de retirarme quise saber qué pasaba con el canto porque nunca le había dedicado tiempo, así que este amigo cantante me recomendó un profesor muy bueno e iba unas tres veces por semana. Me encantó, pero me di cuenta de que no quería volver a comprometerme con algo que requiriera disciplina y compromiso otra vez. Mi profesor quería que cantara, decía que tenía la habilidad para ser cantante, pero le dije que no podía. Ahora solo canto en la ducha, en el auto o con amigos, aunque todavía me da vergüenza". El podcast completo (en inglés) Sobre el revés a una mano, una marca registrada suya, Gaby aseguró que si jugara hoy lo usaría: Absolutamente, creo que sí. Y creo que sería muy eficiente también porque podés hacer muchas cosas. Hoy en día haría mucho daño porque el tenis evolucionó, hay mucha velocidad y potencia, por eso creo que si tenés variedad (cambiás la velocidad, jugás más alto o más bajo) harías mucho daño. Por último, Clijters le consultó acerca del cariño que le muestran los fanáticos cada vez que la ven. Y Sabatini respondió con la calidez que la caracterizó siempre: Me sorprende y me emociona mucho. Es una de las cosas que aprecio hoy y disfruto mucho, especialmente en Argentina, cuando la gente se me acerca y me dice gracias por todo lo que hiciste, o que se quedaban despiertos toda la noche para ver mis partidos. Es increíble, va más allá de tu capacidad de comprensión, pero me emociona mucho porque es como guau, cuánto me involucré en sus vidas. Realmente podría llorar de esa emoción porque es muy especial".
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