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  • La misión Artemis II de la NASA despegará tras décadas de retrasos y en medio de las críticas por los costos

    Gualeguaychu » Nova Comunicaciones

    Fecha: 27/03/2026 09:05

    El programa Artemis de la NASA enfrenta su momento más costoso mientras se prepara para la misión Artemis II, en la que por primera vez en más de 50 años una nave tripulada volverá a orbitar la Luna, en un intento de sostener planes de exploración y acallar críticas por su historial de sobrecostos, demoras y cuestionamientos técnicos. El despegue, esperado para el miércoles desde el Centro Espacial Kennedy, involucrará el vuelo de cuatro astronautas en la nave Orión durante una travesía de 10 días alrededor de la Luna. Se iniciará así una nueva era en la exploración tripulada. La continuidad dependerá en gran medida del éxito de esta misión, según informó NBC News. Un informe de la Oficina del Inspector General de la NASA proyecta que el costo total del programa Artemis llegará a USD 93 billones hasta el año fiscal 2025, una cifra que supera los presupuestos originales. Cada lanzamiento del cohete Space Launch System (SLS) y la nave Orión se estima en USD 4,1 billones. El desarrollo del SLS requirió cerca de USD 24 billones desde su aprobación hasta el vuelo de prueba no tripulado Artemis I en 2022. En cuanto a la cápsula Orión, demandó más de USD 20 billones desde 2006, según datos citados por NBC News. El sobrecosto y la acumulación de retrasos generaron críticas al programa. Casey Dreier, jefe de política espacial en la organización científica sin fines de lucro The Planetary Society, explicó que el cohete debería haberse lanzado en 2016 y costar USD 5 billones, pero ahora el costo ronda los USD 20 billones y el lanzamiento ocurrió años después de lo previsto. Además, una auditoría de la Oficina de Rendición de Cuentas de Estados Unidos, máximo organismo auditor independiente del Congreso (GAO), determinó en 2023 que altos funcionarios de la NASA ya califican el programa como insostenible al nivel de costos actual. El objetivo de Artemis: presencia humana y economía lunar a largo plazo. El programa Artemis busca establecer una presencia humana en la Luna, desarrollar una base para experimentos científicos, explotar recursos como el hielo de agua potencial fuente de combustible y preparar tecnologías y equipos necesarios para futuras misiones a Marte. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, declaró el martes que la agencia prevé invertir USD 20 billones en la construcción de la base lunar, según recogió NBC News. Algunas voces consideran que el regreso a la Luna repite esfuerzos pasados. Parte del público, algunos miembros del Congreso y antiguos funcionarios de la NASA afirman que los recursos deberían orientarse a la exploración más profunda del sistema solar. Pamela Melroy, subadministradora de la NASA entre 2021 y 2025, defendió la estrategia al señalar el valor de establecer una presencia humana a largo plazo en la superficie lunar y de aprovechar el hielo de agua como recurso para fabricar combustible. Melroy aclaró que el desafío actual no está en una carrera por poner botas en la Luna, sino en definir los principios que guiarán la exploración humana más allá de la Tierra. Críticas técnicas: retrasos, riesgos de seguridad y legado del transbordador. El origen del Space Launch System es tanto político como tecnológico. NBC News explica que, después de la jubilación de los transbordadores en 2010 y 2011, el Congreso de Estados Unidos exigió que el nuevo cohete utilizara componentes del programa anterior. El objetivo era conservar puestos de trabajo en estados como Florida, Alabama y Utah. Esta decisión llevó a la continuidad de la misma fuerza laboral y talleres que en los años setenta. Dreier señaló a NBC News: No es un programa de quince años. Es un programa de cincuenta años, con la misma fuerza laboral y talleres que en los años 70. Para el analista, este tipo de decisiones ha mantenido al SLS, a pesar de las reiteradas fallas e incrementos presupuestarios. Los problemas técnicos continuaron en la cronología del programa. El uso de hidrógeno líquido, un combustible seleccionado por su limpieza aunque de difícil contención, provocó filtraciones que retrasaron tanto la misión Artemis I en 2022 como el lanzamiento de Artemis II este año. Dreier explicó que el Congreso congeló un diseño pensado para otra era y nave. Por eso se presentaron estos desafíos. En cuanto a la seguridad, la nave Orión mostró vulnerabilidades en su escudo térmico tras el vuelo sin tripulación de Artemis I: se detectaron grietas y desprendimientos. La NASA identificó que el material externo permitió que gases se acumularan y aumentaran la presión en el blindaje, ocasionando daños. Los responsables decidieron mantener el diseño actual para Artemis II y modificar la trayectoria de reingreso de la nave para reducir la exposición a las temperaturas máximas. Isaacman aseguró en enero tener plena confianza en el escudo térmico, y el astronauta Reid Wiseman señaló en un evento en julio: Si seguimos la ruta de reingreso prevista por la NASA, este escudo será seguro para volar. El intervalo entre misiones también genera debate. Han transcurrido casi cuatro años desde Artemis I, cuando la planificación original contemplaba una espera de dos años tras Artemis II para el siguiente vuelo. Esta demora, según críticos, limita el aprendizaje y aumenta riesgos. Nuevo cronograma y respuesta a la carrera espacial con China. La actividad espacial en China llevó a Estados Unidos a priorizar el mantenimiento de su liderazgo. Isaacman advirtió en un acto público que el reloj corre en la competencia de grandes potencias, y el éxito o el fracaso se medirá en meses, no en años. Para acelerar el calendario, la NASA informó que la misión Artemis III, inicialmente planeada para alunizar en 2028, se limitará a pruebas tecnológicas en órbita baja a mediados de 2027. El alunizaje dependerá de un módulo construido por SpaceX o Blue Origin, que deberá acoplarse a Orión en órbita lunar. Este objetivo se traslada ahora a Artemis IV en 2028. El plan renovado de Isaacman contempla aumentar la frecuencia de lanzamientos a uno cada 10 meses, en contraste con el ritmo anterior, de tres años por misión. El éxito de Artemis II será clave para validar estos cambios. El desafío final de Artemis II, con la tripulación compuesta por Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen, pondrá a prueba tanto la tecnología como la viabilidad política y financiera del programa más ambicioso para la exploración lunar estadounidense en cinco décadas.

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