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  • Bolivia, a un paso del Mundial: revirtió el repechaje frente a Surinam y el sueño está más cerca

    » La Nacion

    Fecha: 26/03/2026 21:43

    Bolivia, a un paso del Mundial: revirtió el repechaje frente a Surinam y el sueño está más cerca Llegó el ansiado marzo de repechajes de cara al Mundial 2026 para terminar de completar seis de los 12 grupos que se sortearon en diciembre. Dos selecciones se descubrirán en México, una de las sedes de la máxima cita pero también la tierra de los playoffs internacionales (no europeos). La atención y tensión estaría en toda Sudamérica: Bolivia y su chance de volver a la competencia después de 32 años exceden al pueblo boliviano. Este jueves, en la suerte de semifinal, se midió ante Surinam, el país también sudamericano pero que representa a Concacaf y lo puso contra las cuerdas: revirtió el resultado, se impuso 2-1 y quedó a un partido (frente a Irak) de la clasificación. En el Estadio de Monterrey había mucho que ganar; mucho que perder. El nuevo formato mundialista les dio la chance que anteriormente no gozaron: 2030 quedaría muy lejos. Uno, al menos en este martes, padecería la noche sin dormir. O varias. Los nervios reflejaron ese temor a vivirlo. Por eso, las lágrimas en los ojos del capitán Luis Haquín cuando se entonó el himno. Los ojos cerrados y las cuerdas vocales al máximo del arquero Guillermo Viscarra. Los rostros conmovidos de los bolivianos que presenciaron las tribunas. Hay precedentes en este caso, pero siete mundiales de ausencia es demasiado como para no esbozar la mezcla de emoción y angustia. En los primeros minutos se describieron: Bolivia, con la pelota y la circulación tranquila porque, del lado surinamés, había espera, un muro defensivo de cinco defensores y disposición de contragolpes serios. Aunque también existió el acuerdo tácito: ante las salidas veloces y visualizaciones de espacios, apelaron a las infracciones. El pronóstico, entonces, parecía indicar la probabilidad alta de ese tipo de partidos que, al no regalar ni un centímetro, van al suplementario o dependen de alguna jugada aislada, sorpresiva, que rompa lo previsible. Sin embargo, el cooling break (el descanso para refrescarse tan utilizado en el Mundial de Clubes y que seguramente sea recurrente en junio-julio) los hizo respirar y proponer, sobre todo a Surinam. Durante la primera media hora, el cabezazo alto de Haquín tras un tiro de esquina había sido la única acción peligrosa. Tras la pausa, mientras los Verdes exigieron al arquero Etienne Vaessen con dos remates de media distancia y una llegada profunda de Robson Matheus que no lograron empujar, al otro equipo sudamericano -geográficamente- le sobró peligrosidad. A los 28, un saque de arco fuertísimo derivó en un desborde feroz de Gyrano Kerk y el gol derrochado cerca de un palo del otro atacante, Joel Piroe. Una dupla que creció y, cinco minutos después, se reencontró: otra vez el 9 no pudo eludir a Viscarra. Que sería esencial a la jugada siguiente: con la cara le tapó al central Myenty Abena una definición en el área chica. La atajada de la clasificación. Estaba mejor Surinam y podía hacer más ante un conjunto de Óscar Villegas que no estaba cómodo. Por eso no se entiende qué pretendieron cuando, tras ponerse en ventaja a los dos minutos del complemento gracias al embate de Liam Van Gelderen ante el desentendimiento de la defensa boliviana, empezaron a tenderse en el suelo: el arquero detuvo tres veces las acciones, dos por un supuesto calambre y otro para ponerse los guantes tras la pausa de hidratación; dos defensores replicaron esa decisión, uno con la misma molestia física y otro solicitando agua por el roce con la pelota cerca de uno de sus ojos. Lo mejor del triunfo de Bolivia Lo pagaron caro: enfriaron hasta su propia resistencia. Y cuando el árbitro se hartó, se jugó. Y cuando tuvo continuidad, los ingresos desde el banco boliviano impusieron la frescura contra la relajación y revertirlo costó apenas seis minutos. A los 71, casi sin rodaje por los frenos rivales, Moises Paniagua (había ingresado por Héctor Cuellar) obtuvo una pelota suelta proveniente de un remate de Gabriel Villamil y metió un puntazo cruzado que bajó la angustia y aumentó la fe. Y a los 77, Abena, aquel central que tuvo el gol que Viscarra tapó con la cara, se comió en el área a Juan Godoy, que había entrado dos minutos antes. Miguelito Terceros, la gran figura boliviana de las eliminatorias, pateó cruzado y sentenció la historia. Bolivia no dormirá. Se mezclan la alegría de lo vivido. Los nervios por el duelo definitivo ante Irak en la madrugada del miércoles y el sueño engañoso de ya verse entre Francia, Senegal y Noruega.

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