26/03/2026 20:40
26/03/2026 20:40
26/03/2026 20:40
26/03/2026 20:40
26/03/2026 20:40
26/03/2026 20:40
26/03/2026 20:39
26/03/2026 20:39
26/03/2026 20:39
26/03/2026 20:39
Concordia » Diario Junio
Fecha: 26/03/2026 18:53
Noelia Castillo Ramos murió este jueves 26 de marzo de 2026 en la residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes, en la comarca catalana del Garraf. Tenía 25 años. Se convirtió en la persona más joven en recibir la eutanasia en España desde que la ley entró en vigencia en 2021. Pidió morir sola. Antes, se despidió de su madre. El caso conmovió a España y trascendió fronteras. Pero en buena parte de la cobertura mediática y, sobre todo, en la instrumentalización política que le siguió, se omitió lo esencial: Noelia no llegó a esa decisión por capricho ni por una depresión aislada. Llegó después de una vida marcada por el abandono institucional, la violencia sexual y la impunidad de quienes la agredieron. Una infancia rota Noelia nació en Barcelona en el seno de una familia atravesada por las adicciones y la precariedad. Su padre, Gerónimo Castillo, fue descrito por ella misma como alcohólico y ludópata. La inestabilidad en el hogar derivó en la pérdida de la vivienda familiar y, cuando tenía 13 años, tanto ella como su hermana fueron puestas bajo la tutela de la Generalitat de Cataluña. Desde entonces y hasta los 18 años, Noelia creció en centros de menores, algunos de ellos de orientación religiosa. En la única entrevista que concedió, emitida el miércoles 25 de marzo por el programa «Y ahora Sonsoles» de Antena 3, Noelia eligió cuatro fotos para tener consigo en el momento de la eutanasia: una pintando un cuadro de su madre, otra de su perrita Wendy, la del primer día de colegio y una de su infancia. Eran, dijo, los pocos momentos de luz que recordaba. Tres agresiones sexuales, cero condenas La historia que condujo a Noelia a su decisión tiene un eje que gran parte de los medios apenas mencionó: la violencia machista. Noelia relató en su entrevista haber sufrido tres agresiones sexuales. La primera fue perpetrada por un exnovio con quien mantuvo una relación durante cuatro años, quien abusó de ella mientras estaba bajo los efectos de medicación para dormir. La segunda ocurrió en una discoteca, donde dos hombres intentaron agredirla sexualmente. La tercera, la más devastadora, fue una violación grupal cometida por tres hombres pocos días antes del 4 de octubre de 2022. Ninguna de las tres agresiones derivó en una condena. Noelia confirmó en cámara que no llegó a denunciar la violación grupal. Según el medio El Informador de México, aunque Noelia identificó a sus agresores y los partes médicos confirmaron el abuso, la denuncia nunca llegó a juicio. Los responsables permanecen en la impunidad. Días después de la violación grupal, el 4 de octubre de 2022, Noelia se arrojó desde un quinto piso. Sobrevivió, pero con una lesión medular completa que la dejó parapléjica, con un 74% de discapacidad, dolor neuropático crónico, incontinencia y encefalomielitis miálgica severa. Desde entonces, estuvo postrada y sin posibilidad de recuperación. La batalla judicial: el padre, Abogados Cristianos y dos años de agonía extendida El 10 de abril de 2024, Noelia formalizó su solicitud de eutanasia ante la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña (CGAC). Los expertos médicos, juristas, especialistas en bioética certificaron de forma unánime que padecía secuelas permanentes e irreversibles y un sufrimiento constante e insoportable. La eutanasia fue aprobada y programada para el 2 de agosto de 2024. Un día antes de la fecha prevista, su padre con el respaldo legal de la organización ultraconservadora Abogados Cristianos obtuvo una orden judicial que paralizó el procedimiento. Comenzó así un periplo de casi dos años por al menos cinco instancias judiciales: el juzgado de Barcelona, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, el Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional y, finalmente, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), que el 24 de marzo de 2026 rechazó las medidas cautelares, despejando el camino definitivo. Todas las instancias, sin excepción, avalaron la decisión de Noelia y confirmaron que se encontraba en plenas facultades mentales para decidir. Sobre su padre, Noelia fue contundente en la entrevista: dijo que el hombre no la visitaba, no la llamaba, que solo le llevaba comida. Y cuestionó con dureza su posición: «¿Para qué me quiere viva? ¿Para tenerme en un hospital?». También reveló que su padre había querido poner a su nombre una vivienda para seguir cobrando la pensión por hijo a cargo, y que le dijo que no pagaría su entierro ni asistiría a la eutanasia ni al funeral. La ultraderecha y la fábrica de fake news Mientras Noelia vivía sus últimas horas, su caso fue apropiado por sectores de la ultraderecha española y global para alimentar una narrativa que poco tiene que ver con lo que ella contó. El líder de Vox, Santiago Abascal, publicó en la red social X: «El Estado le quita a una hija a sus padres. Los menas la violan. Y la solución que le da el Estado es suicidarla. La España de Sánchez es una película de terror.» Su mensaje superó los 3 millones de visualizaciones. El problema: era falso. Según la verificación de Maldita.es, sitio español especializado en desmentir desinformación, Noelia nunca mencionó la nacionalidad de sus agresores. Tampoco dijo que la violación hubiera ocurrido en un centro de menores. De hecho, al momento de la agresión grupal en 2022 era mayor de edad y ya no vivía en ningún centro tutelado. La Dirección General de Prevención y Protección a la Infancia de la Generalitat confirmó a Maldita.es que Noelia estuvo en centros de menores entre 2015 y 2019 y que no tienen registro de ninguna agresión sexual durante esas estancias. La afirmación de que los agresores fueron «menas» (menores extranjeros no acompañados) provino directamente de Abogados Cristianos, la misma organización que litigó para impedir la eutanasia. Ellos mismos admitieron que su única fuente era «la confirmación de un familiar» no identificado y que no existía «ningún auto ni informe forense que acredite este suceso». Pese a ello, el bulo fue amplificado por el eurodiputado de Vox Hermann Tertsch, la exdiputada del mismo partido Macarena Olona (quien difundió la falsa idea de que España aplicaba la eutanasia «por depresión»), el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, y el exprimer ministro polaco Mateusz Morawiecki, entre otros. Lo que el debate se negó a discutir El caso de Noelia Castillo es, antes que un debate sobre la eutanasia, una historia sobre las consecuencias de la violencia machista y el fracaso institucional. Una joven que fue víctima de tres agresiones sexuales, cuyo sistema de protección no logró contenerla y cuyos agresores nunca fueron juzgados. La ley española de eutanasia no obliga a nadie a morir, como no obliga a nadie a abortar. Es un derecho al que se accede voluntariamente, bajo estrictos controles médicos y judiciales. Diecinueve profesionales evaluaron el caso de Noelia y coincidieron en que cumplía todos los requisitos. Cada tribunal que intervino ratificó su capacidad mental y su derecho a decidir. Noelia pidió no ser ejemplo de nadie. «Simplemente es mi vida y ya está», dijo ante las cámaras. Quiso irse en paz, después de años sin encontrarla. Lo hizo sola, en su habitación, a las 18 horas de un jueves, en un procedimiento que duró unos quince minutos. El Estado cumplió su voluntad. Los que la violaron siguen libres. Con información de Infobae España, Maldita.es, El País, Milenio, La Jornada, La Nación, ara.cat y El Plural.
Ver noticia original