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  • Marta Maffei alertó sobre cambios a la Ley de Glaciares: Es una regresión ambiental y democrática | Análisis

    Parana » AnalisisDigital

    Fecha: 26/03/2026 09:28

    La exdiputada nacional Marta Maffei, autora de la Ley de Glaciares, lanzó duras críticas al proyecto que impulsa el gobierno de Javier Milei para modificar la normativa vigente y flexibilizar las restricciones a la actividad minera. En una extensa entrevista, advirtió que los cambios implican un retroceso ambiental, institucional y democrático, además de abrir la puerta a una mayor discrecionalidad en el manejo de recursos naturales estratégicos. Maffei repasó el origen de la ley y el complejo camino que atravesó hasta su sanción definitiva, luego del veto en 2008 por parte de Cristina Fernández de Kirchner. El veto significa que para volver a aprobar la ley necesitás dos tercios de los votos y como el PJ estaba trabajando para que no los tuviéramos, tomamos la decisión de hacerle un retoque, unas pequeñas correcciones absolutamente insignificantes que no cambiaban nada, explicó. En ese sentido, detalló: Por ejemplo, agregamos que el agua de glaciares es esencial para la vida, para la agricultura, para la ganadería, para el desarrollo productivo. Eran aclaraciones que no hacían falta, pero al cambiar el texto lo convertimos en una ley nueva y con la mitad más uno la pudimos sacar. Las declaraciones fueron realizadas en el programa Un martillo para darle forma - Radio Plaza, donde la exlegisladora brindó precisiones sobre el debate actual en torno a la modificación de la norma. En relación al proceso legislativo en curso, cuestionó la falta de rigurosidad en la elaboración del proyecto: No había sido consultada la comunidad indígena, que es obligatorio por el convenio 169 de la OIT. No hubo consultas de ninguna naturaleza, no hubo expedición de científicos, no tenían estadísticas, no había datos. Es una ley absolutamente improvisada. Según indicó, estos vicios muy severos motivaron la convocatoria a una audiencia pública, aunque también puso en duda su eficacia. Se inscribieron 104 mil personas. Es récord nacional y mundial. La anterior audiencia más numerosa fue por la ley del aborto, con ocho mil inscriptos, remarcó. Sin embargo, criticó las limitaciones impuestas: Sólo pudieron participar 180 personas. Eso significa que el 99,7% de los inscriptos no pudo hablar. No escucharon a nadie antes y ahora dicen que van a escuchar, pero en realidad dejan afuera a casi todos. Maffei destacó que, pese a esas restricciones, el contenido del debate fue mayoritariamente contrario a la reforma: Habré escuchado unas 90 exposiciones y salvo tres que estuvieron muy direccionadas por el Gobierno de San Juan, el resto fue muy fundado en contra de la ley. Además, señaló que hubo muchos abogados explicando en detalle las violaciones a la legislación nacional y secretarios de ambiente de distintas provincias que hablaron de la ilegalidad y la ilegitimidad del proyecto. También denunció situaciones de hostilidad durante la audiencia: Había un grupo de diputados que se reían de los expositores. A mí un diputado me dijo eso que usted está diciendo es mentira, cosa que no pueden hacer en una audiencia. Y agregó: A mí no me van a intimidar, pero había gente que participaba por primera vez y se sentía legítimamente molesta. Sobre el contenido de la reforma, la exdiputada fue contundente: La propusieron ellos, ellos la redactaron, afirmó en referencia a las empresas extractivas. En esa línea, explicó que el proyecto elimina el esquema de presupuestos mínimos establecido en la legislación actual: La ley de glaciares fija un piso común para todo el país, como establece el artículo 41 de la Constitución. Este proyecto dice que se acabaron los presupuestos mínimos. Cada provincia hace lo que quiere. Según advirtió, esto habilita un escenario de competencia entre provincias para atraer inversiones: Lo que los científicos plantean es que va a haber una disputa a la baja. Cada provincia va a ofrecer mayores liberalidades, menos controles y menos aportes tributarios para ganarse el favor de los grupos económicos. Maffei cuestionó además la ambigüedad de algunos conceptos incluidos en la reforma: Se permite hacer emprendimientos contaminantes si se considera que no tienen impacto significativo. ¿Qué quiere decir impacto significativo? ¿Significativo para quién? ¿Para el agua, para la gente o para la economía? ¿Quién va a ser el juez? Eso le da un grado de discrecionalidad enorme. En otro tramo de la entrevista, puso el foco en el carácter estratégico del agua y su creciente demanda: El agua no es un bien superfluo. Yo no puedo crear ni una gota de agua. El 97,5% es salada y sólo el 2,5% es dulce. Esa porción tiene que abastecer a la población, a las plantas, a los animales y a los ecosistemas. Y agregó: La minería a cielo abierto consume muchísima agua, pero también el fracking y hasta el enfriamiento de sistemas computarizados. La exlegisladora también alertó sobre un aspecto clave del proyecto: la posibilidad de modificar el inventario de glaciares. La ley dice que si una provincia detecta un glaciar que considera que no derrite lo suficiente, le puede indicar al INIGLA que lo retire del inventario. El glaciar está, pero se borra la historia. Entonces, como no figura, se habilitan emprendimientos sin ninguna responsabilidad, denunció. En ese sentido, citó un relevamiento de la Universidad de Zúrich: Ese estudio indica que hay 53 emprendimientos mineros sobre glaciares en Argentina. Es decir, tenemos la ley, pero no se ha cumplido. Para Maffei, la reforma apunta a legitimar esas irregularidades: Las provincias que no cumplieron se quieren cubrir con esta nueva ley. No cumplimos, pero ahora nosotros decidimos. Asimismo, vinculó la discusión ambiental con la calidad institucional: Esto no es sólo una regresión ambiental, es también una regresión democrática. Las autoridades provinciales podrían decidir a quién le dan los recursos, cómo, qué le cobran y sin participación ciudadana. La participación es cero. Finalmente, advirtió sobre las consecuencias sociales de avanzar con estas modificaciones: Hay siete millones de personas que dependen del agua de la cordillera. Sin agua no van a poder vivir y van a tener que desplazarse. Y concluyó con una definición tajante: Sin agua no vivimos. Los seres humanos no somos cactus. Tres días sin agua y nos morimos. Por eso necesitamos que la sociedad tome conciencia: lo que está en juego es el futuro de todos.

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