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Parana » Informe Digital
Fecha: 26/03/2026 04:08
Uno de los territorios más disputados por la venta de drogas en Paraná es la zona de Bajada Grande. Hace un par de semanas no se registraron tiroteos y las autoridades cruzan los dedos para que las distintas bandas que no quieren que la otra venda donde consideran su plaza no vuelvan a enfrentarse a tiros. Más allá del conflicto en sí, hay varios aspectos que requieren atención: las armas de guerra que logran ocultar, el uso de niños y adolescentes en el negocio y la violencia, y, en algunos casos, la reaparición de apellidos conocidos vinculados al delito y al temor de cientos de vecinos, junto a una nueva generación de narcos que también infunde miedo. El programa Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral) consultó distintas fuentes para identificar quiénes están detrás de la violencia. Señalan dos grupos principales que conviven muy cerca, en la zona de calle Croacia Sur, y un tercero que, en realidad, sería un desprendimiento de uno de ellos. El primero en ser nombrado por todos es Jano Barzola, un joven de 25 años con numerosos antecedentes penales por hechos violentos, como intentos de homicidio, abusos de arma y amenazas calificadas. A los 17 fue acusado del primer intento de homicidio tras apuñalar a una persona. Fue protagonista y también víctima del enfrentamiento armado entre dos bandas en calle República de Siria en mayo de 2024, ocurrido a plena tarde y que dejó herida a una mujer ajena al conflicto. Desde 2020 fue acumulando numerosas causas, según los registros públicos del Poder Judicial, donde a veces no aparece toda la información: Tentativa de homicidio el 26 de agosto de 2020, Receptación sospechosa de bienes el 6 de mayo de 2021, Portación de arma de fuego de uso civil el 1° de noviembre de 2023, Amenazas calificadas el 4 de noviembre de 2023, Intento de homicidio agravado el 10 de mayo de 2024, Robo el 8 de agosto de 2025, infracción a la ley de armas y explosivos el 13 de agosto de 2025. Vecinos y diversas investigaciones coinciden en la gran cantidad de menores reclutados por Barzola, sobre todo en el barrio Cáritas. A cambio de algunos pesos o algo de droga, hay una veintena de pibes niños, adolescentes y jóvenes de no más de 20 años que le responden y obedecen sus indicaciones. En ocasiones la lealtad también se explica por la pertenencia a un grupo social cuya referencia es el narco del barrio, un fenómeno que investigó y analizó a fondo el periodista Germán de los Santos en su libro Niños sicarios, sobre esta misma problemática en Rosario. Además, distintas fuentes señalaron que Barzola sería parte de la línea de distribución del clan Latorre de barrio Consejo. El segundo grupo no tiene nombres propios claros ni un líder evidente, porque sería un desprendimiento de la banda de Barzola. Surgió en agosto de 2025, tras un conflicto y una pelea violenta en inmediaciones de la Escuela Baxada del Paraná. Luego, padres de alumnos advirtieron que chicos del establecimiento se sacaban fotos con armas y las publicaban en . Se abrió una investigación con la Unidad Fiscal de Niños y Adolescentes; se realizaron allanamientos donde no encontraron nada, pero algunos señalaron un descampado cercano donde aparecieron dos pistolas enterradas: una 9 milímetros y una .22. Los que se fotografiaban eran chicos de 15 años, en ese momento inimputables, pero las armas no les pertenecían sino a Barzola.A partir de entonces, Jano comenzó a reclamarles a estos adolescentes que pagaran por las armas que habían perdido, y así se fue gestando un conflicto que se arrastró en el tiempo. El tercer grupo señalado en investigaciones judiciales tiene un apellido conocido: el clan Alem, que estaría en disputa con Barzola. Su líder es un hombre muy conocido desde hace más de 20 años en la zona de Bajada, Mosconi y alrededores: Eloy Alem, alias Chula. Está preso y cumple una condena de 14 años por el homicidio de Nicolás Márquez, ocurrido en marzo de 2014 en la plaza del barrio Aceitero de Bajada Grande, a quien aparentemente confundió con otro joven al que pretendía balear. Este hombre está a un mes de comenzar con salidas socio familiares de dos horas mensuales. Por lo general, un preso que recién accede a estos beneficios de la Justicia tras tanto tiempo evita generar conflictos que puedan hacérselos perder, por lo que muchos esperan que esto no derive en nuevos problemas. De hecho, se menciona que está distanciado de sus familiares, quienes son los que se enfrentan a tiros con Barzola. Procedimientos y armas secuestradas Desde el inicio de este 2026 se registran 20 hechos de violencia con armas de fuego, de distinta índole y consecuencias, a los que deben sumarse los casos no denunciados. En esos episodios no hubo fallecidos; sí se contaron dos heridos que no estuvieron en riesgo de morir. La Dirección de Policía Científica trabaja en la llamada relación balística mediante pericias a las vainas secuestradas, buscando trazar vínculos entre los distintos hechos en los que se emplearon las mismas armas de fuego. Tras los reclamos de seguridad de los vecinos de Bajada entre fines de 2025 e inicios de 2026, se llevaron a cabo varios procedimientos, tanto por investigaciones previas como por recorridas preventivas de distintas áreas de la Policía y el denominado operativo Barrios Seguros. En los allanamientos del 12 de febrero la comisaría 11° y otras áreas de la Jefatura Departamental Paraná secuestraron un revólver calibre .22, cartuchos calibre .22LR, otros del calibre .38 largo y dos almacenes cargadores de 9 milímetros. Detuvieron a un adolescente de 17 años. El sábado pasado, efectivos de la División Robos y Hurtos recorrían la zona; en horas de la noche intentaron identificar a un hombre en la zona de Cortada T, cerca de la laguna que ya está seca. El sospechoso se fugó y arrojó una mochila. Allí encontraron un revólver calibre .32, una pistola calibre .22, balas para ambas armas y un chaleco táctico. También hubo un procedimiento de la División Homicidios el viernes pasado en calle Valentín Denis, donde detuvieron a una mujer de 47 años con una escopeta recortada. En la Policía y en la Justicia reconocen la dificultad, sostenida a lo largo de varios años, para encontrar y secuestrar las armas de grueso calibre. Las bandas operan con un sistema de pasamanos y ocultamiento muy rápido: buscan las armas y las municiones, salen a tirotear y luego las vuelven a guardar. Esto resulta especialmente factible en territorios complejos como Bajada Grande, con alta densidad poblacional, numerosas viviendas, calles angostas, pasillos y descampados que facilitan los aguantaderos. Una investigación del Ministerio Público Fiscal reveló que las bandas detrás del enfrentamiento en calle República de Siria en mayo de 2024 recurrían a lo que ahora se denomina testaferros de armas: prestanombres que compran en armerías del mercado legal pistolas calibre 9 milímetros y municiones para luego entregárselas a los delincuentes. Hecho similar se observó hace poco en Santa Fe, al hallarse armas de uso militar en poder de personas vinculadas a narcos de Rosario.
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