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» Clarin
Fecha: 25/03/2026 08:33
Si el Congreso vuelve a suspender las primarias para las elecciones generales del año próximo, los partidos deberán elegir por sí solos a sus candidatos a presidente, diputados y senadores. La pregunta que pocos se hacen es: ¿saben cómo hacerlo legalmente, y tienen tiempo suficiente para hacerlo bien? Cuando en 2025 el Congreso Nacional suspendió las PASO, los partidos debieron improvisar sus propios mecanismos de selección de candidatos sin una hoja de ruta clara. La Cámara Nacional Electoral debió recordar que los mecanismos por los cuales se definen los candidatos a las elecciones deben ser participativos e internamente democráticos. Pero suspender no es eliminar y las PASO están vigentes nuevamente. Las condiciones políticas que llevaron a tal suspensión en 2025 no han desaparecido. Es previsible que el Congreso vuelva a suspenderlas para el ciclo que incluye la elección presidencial. Si eso ocurre, los partidos políticos deberán resolver por sus propios medios cómo seleccionan a sus candidatos a presidente, diputados nacionales en los 24 distritos, y senadores en las ocho provincias que renuevan bancas. La autonomía partidaria no es un cheque en blanco. Existe una lectura simplista que presenta la suspensión de las PASO como una liberación para los partidos: sin primarias estatales, cada agrupación hace lo que quiere. Es incorrecto. La Constitución Nacional exige a los partidos organización y funcionamiento democráticos y representación de las minorías. Sin PASO, el mecanismo para elegir a sus candidatos debe tener base normativa en su carta orgánica, o en una resolución aprobada por su congreso o convención nacional que instaure un sistema que puede variar entre organizar internas abiertas con el padrón electoral completo, o internas semiabiertas que convocan a afiliados más ciudadanos sin afiliación a ningún otro partido, o internas cerradas entre afiliados. También, pueden optar por convocar a sus convenciones nacionales para que sean los delegados partidarios, donde las minorías tengan representación, quienes proclamen candidatos. Por otro lado, en el caso de las alianzas, la forma más usual de participación electoral, los plazos del cronograma electoral obligan a que los acuerdos de distribución de candidaturas entre partidos asociados deban cerrarse antes de que la alianza se formalice. La secuencia lógica que se impone es estricta: primero, cada partido reforma su estatuto o convoca su congreso para habilitar el mecanismo de selección y eventualmente la conformación de una alianza; luego desarrolla su proceso de selección interna de candidatos; recién entonces constituye formalmente la coalición y se confecciona la lista común de candidatos. De esa manera se garantiza que conformar una alianza no sea una ficción para evitar los mecanismos de democracia interna.. Lo que el Estado no puede hacer: retirarse y desentenderse. Si el Congreso decide suprimir las PASO, no puede limitarse a retirar la estructura estatal y dejar a los partidos solos frente al vacío que esa decisión genera. Las primarias no eran solo una norma: financiamiento, logística, padrón, infraestructura, publicidad, instituciones de organización y control y plazos regulados comunes y asegurados por el Estado. Su suspensión transfiere a los partidos una responsabilidad no exenta de condiciones las que fija la constitución - y esa transferencia debería ir acompañada de asistencia técnica de la justicia electoral, acceso actualizado al padrón de afiliados, orientación normativa sobre los requisitos constitucionales, y canales ágiles para validar previamente la legalidad de los mecanismos elegidos. Y tiempo para cumplir. También es necesario que la Justicia Electoral tenga los recursos para ejercer su función. En lugar de supervisar un proceso unificado con reglas iguales para todos, deberá controlar decenas de procesos distintos, con lógicas distintas y conflictos potenciales en cada uno. Eso requiere equipos ampliados, herramientas tecnológicas y guías procedimentales claras. Un fuero subfinanciado y desbordado no puede ejercer un control pertinente, por más comprometidos que estén sus magistrados. En definitiva, suspender las PASO no es el fin de un proceso sino el comienzo de otro más exigente. Los partidos argentinos han sabido históricamente seleccionar candidatos sin primarias estatales: tuvieron la capacidad para hacerlo. La pregunta verdadera es si el sistema en su conjunto partidos, Justicia Electoral, Congreso y Poder Ejecutivo está dispuesto a crear las condiciones para que ese proceso sea transparente, democrático y jurídicamente inobjetable. Esa pregunta no puede responderse a último momento, porque la respuesta determinará cómo elegimos los argentinos a nuestro próximo presidente. Sobre la firma Newsletter Clarín
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