25/03/2026 12:02
25/03/2026 12:02
25/03/2026 12:01
25/03/2026 12:00
25/03/2026 11:59
25/03/2026 11:58
25/03/2026 11:58
25/03/2026 11:58
25/03/2026 11:58
25/03/2026 11:58
» Clarin
Fecha: 25/03/2026 07:22
Noelia Castillo Ramos recibirá la eutanasia el próximo jueves. Consiguió la luz verde de la Justicia europea después de años de lucha contra sus propios padres, que no están de acuerdo con su pedido. Noelia tiene 25 años y es de Barcelona. El proceso fue arduo; pasó por todas las instancias judiciales posibles a tal punto que su historia salió de España y se convirtió en tema de discusión a nivel continental. La chica tiene una paraplejia irreversible, y por eso en 2024 solicitó la muerte asistida. En primera instancia, su pedido fue aprobado por los organismos médicos y avalado por la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña (ambas instituciones aceptaron que cumple con los requisitos de enfermedad grave, sufrimiento constante y decisión libre y consciente). Sin embargo, lo que parecía un proceso sanitario se transformó en una larga batalla judicial. Su padre, con el apoyo de la asociación Abogados Cristianos, se opuso desde el inicio e inició una serie de recursos para frenar el procedimiento, alegando que su hija no estaba en condiciones de decidir. Esto derivó en una cadena de decisiones judiciales que retrasaron la eutanasia durante casi dos años. Un recorrido judicial sin precedentes El caso fue analizado por distintos tribunales españoles. Primero, la Justicia en Cataluña avaló la decisión de Noelia. Luego, el Tribunal Supremo ratificó ese criterio, al considerar que su derecho a la eutanasia estaba garantizado y que su padre no podía impedirlo. Más tarde, el Tribunal Constitucional rechazó el último recurso presentado por la familia, al no encontrar vulneración de derechos fundamentales. Con esa resolución, se agotaron las vías judiciales en España. Pero el conflicto no terminó allí. El caso llegó al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en Estrasburgo, donde se solicitó una medida cautelar para frenar el proceso. Esa petición también fue rechazada en marzo de 2026, lo que despejó definitivamente el camino para que Noelia pudiera acceder a la eutanasia. El rol de la familia: entre el rechazo y el acompañamiento Uno de los aspectos más delicados del caso fue la división familiar. Mientras su padre mantuvo su oposición hasta el final, su madre adoptó una postura distinta. Aunque expresó que no compartía la decisión de su hija, aseguró que la acompañaría en el proceso. Estoy conforme, pero siempre voy a estar a su lado, expresó en los días previos, reflejando el conflicto emocional que atravesó la familia. Tras casi 20 meses de demoras judiciales, Noelia finalmente pudo fijar la fecha para recibir la eutanasia, con el respaldo médico y legal necesario. Durante ese tiempo, permaneció en un centro sociosanitario, enfrentando dolor físico y un fuerte desgaste emocional por la incertidumbre. La historia dejó en evidencia un vacío legal relacionado a hasta qué punto los familiares pueden intervenir en una decisión individual sobre la propia vida. Su caso impulsó el debate sobre posibles reformas para evitar que terceros bloqueen este tipo de procesos. Newsletter Clarín
Ver noticia original