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  • Mini cambios en el sueño, la dieta y el ejercicio pueden reducir el riesgo de infarto y ACV: el secreto está en combinarlos

    » Clarin

    Fecha: 25/03/2026 06:43

    ¿Qué es lo que puede hacer por tu salud cardiovascular dormir y moverte apenas unos minutos más por día y sumar una porción mínima de un alimentos saludables a tu plato? Bastante, según un nuevo estudio publicado en la Revista Europea de Cardiología Preventiva (EJPC). ¿El secreto? Que esas pequeñas mejoras se den combinadas. La alimentación, la actividad física y el sueño son tres pilares de lo que se conoce como estilo de vida. Se sabe que un estilo de vida saludable se asocia a menos enfermedad y más años de vida bien vividos. También se sabe que cuanto más y desde más temprano cumplamos con las recomendaciones en cada uno de esos rubros, mejor (sueño, alimentación y ejercicio no son los únicos, por cierto). La evidencia científica es muy amplia al respecto. Es decir, hacer las cosas bien durante el mayor tiempo posible es lo ideal. Pero la realidad muestra que eso no es lo más frecuente. Un artículo de revisión de casi 500 estudios publicado recientemente arrojó un dato preocupante: apenas el 4% de los participantes en esas investigaciones alcanzaba una salud cardiovascular ideal evaluada en función de su adhesión a las pautas para la vida de la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés). Lo perfecto es enemigo de lo bueno, dicen. Suscribite a Buena Vida El artículo Variaciones combinadas en el sueño, la actividad física y la nutrición y el riesgo de eventos cardiovasculares adversos mayores, publicado esta semana en EJPC, trae buenas nuevas en ese sentido. Sus autores, un equipo de investigadores de Australia, halló que dormir entre 8 y 9 horas por noche, realizar entre 42 y 104 minutos de actividad física de moderada a vigorosa por día y consumir una dieta de alta calidad se asociaba con una disminución del 57% en el riesgo de eventos cardiovasculares mayores (como un infarto de miocardio, un ataque cerebrovascular (ACV) o insuficiencia cardíaca). Esa es la combinación óptima, es decir, cercana a ese ideal que a la mayoría le cuesta alcanzar. Pero encontraron también que incluso variaciones sutiles, como dormir unos 10 minutos más por día, realizar 4,5 minutos adicionales de ejercicio y agregar a la ingesta diaria un cuarto de taza de vegetales se asoció con un 10% menos de sufrir eventos cardiovasculares. "Demostramos que combinar pequeños cambios en algunas áreas de nuestra vida puede tener un impacto positivo sorprendentemente grande en nuestra salud cardiovascular", afirmó el autor principal del trabajo, Nicholas Koemel, de la Universidad de Sidney. En un comunicado de prensa difundido por la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), añadió que se trata de "una noticia muy alentadora, ya que realizar algunos cambios pequeños y combinados es probablemente más factible y sostenible para la mayoría de las personas en comparación con intentar cambios importantes en un solo comportamiento". SPAN: sueño, actividad física y nutrición "El sueño, la actividad física y la nutrición son comportamientos clave del estilo de vida que influyen en el riesgo de enfermedad cardiovascular; sin embargo, a menudo se estudian de forma aislada, a pesar de su interdependencia conductual en la vida diaria", introdujeron los autores del artículo. A la combinación la denominan SPAN, por las siglas de las palabras en inglés (Sleep, Physical Activity, Nutrition). Para analizar el impacto de esa interdependencia, utilizaron datos de de 53 mil adultos con una edad promedio de 63 años, integrantes de un subestudio del Biobanco del Reino Unido, que fueron seguidos durante ocho años. La cantidad de horas de sueño diarias y los minutos dedicados a la actividad física moderada a vigorosa se estimaron mediante dispositivos portátiles y un algoritmo basado en aprendizaje automático, mientras que la calidad de la dieta se evaluó mediante un cuestionario de 10 ítems. Un patrón alimentario de mayor calidad implicaba un mayor consumo de verduras, frutas, pescados, lácteos, cereales integrales y aceites vegetales y un menor consumo de cereales refinados, carnes rojas y procesadas y bebidas azucaradas. La actividad de intensidad moderada a vigorosa puede incluir tareas cotidianas como subir escaleras, cargar bolsas o caminar a paso ligero. Un círculo virtuoso "Nuestros hallazgos sugieren que, cuando se abordan simultáneamente los SPAN, incluso variaciones sutiles pueden asociarse con beneficios cardiovasculares significativos a largo plazo", resumieron los autores. "Los objetivos conductuales combinados pueden ofrecer un potencial sustancial para la salud cardiovascular, minimizando al mismo tiempo la carga del cambio en cualquier comportamiento individual." El enfoque combinado es más eficaz porque los tres pilares se influyen mutuamente en lo que puede ser un círculo vicioso o un círculo virtuoso. ¿Cómo? La falta de sueño, por ejemplo, puede alterar las hormonas del apetito, lo que favorece una mayor ingesta calórica y dificulta la elección de alimentos saludables. Por otra parte, la actividad física mejora la calidad del sueño. Y un buen descanso nocturno previene la fatiga, lo que favorece la adherencia a una rutina de ejercicio. "Estos hallazgos pueden ayudar a configurar recomendaciones de estilo de vida más holísticas y conductualmente sostenibles con objetivos de estilo de vida claros y aplicables, lo cual es un principio fundamental del cambio de comportamiento sostenible", escribieron los autores en el artículo. "Animo a la gente a no pasar por alto la importancia de hacer uno o dos pequeños cambios en su rutina diaria, por insignificantes que parezcan", dijo Koemel. Mientras que Emmanuel Stamatakis, autor principal del estudio e investigador de las universidades de Sidney y Monash, comentó que planean aprovechar los hallazos para desarrollar nuevas herramientas digitales "que ayuden a realizar cambios positivos en el estilo de vida y a establecer hábitos saludables de forma sostenible". Los investigadores, no obstante, aclararon que los hallazgos deben interpretarse con cautela, "ya que reflejan relaciones teóricas a partir de datos observacionales, en lugar de efectos de intervenciones conductuales". Y concluyeron que se necesitan estudios de intervención bien diseñados que confirmen plenamentelos hallazgos. Más años de vida con salud Un estudio dirigido por los mismos autores con más de 59 mil adultos del Biobanco del Reino Unido analizó el impacto conjunto del SPAN en la longevidad. Tras más de 8 años de seguimiento, obseravaron que quienes tenían hábitos más saludables (dormir entre 7,2 y 8 horas, realizar más de 42 minutos diarios de actividad física moderada a vigorosa y llevar una dieta de mejor calidad) alcanzaban más de 9 años adicionales de vida y también de vida libre de enfermedades como cardiovasculares, cáncer o diabetes. En el trabajo publicado en enero en eClinicalMedicine, afirmaban que los beneficios se observan incluso con cambios pequeños y concretos: "Las mejoras modestas simultáneas en el sueño, la actividad física y la dieta se asociaron con ganancias significativas en la esperanza de vida y la salud a lo largo de la vida" *** ¿Tenés alguna duda sobre salud y bienestar que te gustaría que abordemos en notas de la sección? Escribinos tu consulta a buenavida@clarin.com Sobre la firma Newsletter Clarín

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