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  • Investigan a una red de psicólogas que perjudica a padres con supuestos falsos informes sobre abusos

    » Clarin

    Fecha: 25/03/2026 06:43

    La falsa denuncia es un tema que cada vez con más asiduidad está presente en los medios periodísticos. La semana pasada, se confirmó la absolución del médico Pablo Ghisoni por parte de la Corte Suprema de Justicia bonaerense. El caso Ghisoni, que se reencontró con dos de sus hijos una década después de haber sido acusado de abuso sexual, se transformó en un caso testigo. Ahora la noticia llega desde Rosario e involucra a tres psicólogas que habrían confeccionado informes falsos con el fin de seguir manteniendo a los hijos desvinculados de padres que ya fueron absueltos por la Justicia. "Profesionales que forman parte de la organización AEVAS (Asociación de Altos Estudios en Violencias y Abusos Sexuales), de la ciudad santafesina, llegaron a usar observaciones textualmente idénticas para distintos pacientes, que sugieren la utilización de formularios prearmados para este tipo de situaciones", explica Viviana Cosentino, una de las abogadas que presentó, junto a colegas y padres, la denuncia penal contra tres psicólogas cuyas iniciales son P.B., N.A. y G.R.S. La presentación de la denuncia se realizó en septiembre de 2025 ante el Ministerio Público de la Acusación, en Rosario, y está firmada por el ex ministro de Justicia provincial Juan Lewis, la ex camarista Carina Lurati, y los abogados Froilán Ravena, Ramiro Coso, José Nanni, Estela Marelli, Adriana Torchio y la mencionada Cosentino. "La demanda es por asociación ilícita, corrupción de menores y falso testimonio agravado", precisa Cosentino. La causa recayó en la fiscalía de Guillermina Aiello, quien comenzó a relevar cada uno de los datos aportados, según indicaron desde el Ministerio Público de la Acusación. "La Corte Suprema provincial se reunió con fiscales para tratar una seguidilla de denuncias contra padres divorciados por presunto abuso infantil, quienes, paralelamente, demandaron a tres psicólogas". Las tres forman parte de una organización privada que pertenece al ex juez federal Carlos Rozanski, quien rechazó las acusaciones. Se trata de una estrategia mediática que elaboran los grupos de padres que están excluidos de poder ver a sus hijos, dijo. Por otra parte agregó que "hasta ahora no ha llegado ninguna causa judicial". Sobre cómo advirtieron la repetición del mismo patrón en distintos informes psicológicos, Cosentino reconoció que "fue por casualidad". Cuando su representado Pablo Barra fue absuelto en primera instancia, "hubo un encuentro en los pasillos de Tribunales con colegas, con quienes solemos intercambiar opinión sobre sobre los distintos clientes de cada uno. Así fue cómo apareció el tema del informe psicológico. Uno comentó una cosa, el otro agregó lo mismo, yo me sumé y así descubrimos seis casos que repetían el mismo patrón con la firma de las mismas psicólogas tratantes de los menores". Para Cosentino "era demasiada casualidad, no era normal ese tipo de informes que detallaban las mismas reacciones de los menores: cuando se les hablaba del padre los textos señalaban que el menor reaccionaba con asco, o se autoinfligían lesiones, o dibujan a la familia sin el padre, al que ignoraban, o sentían ira ante su sola mención. Bastaría con tapar los nombres de los menores para pensar que se trataría de un informe y de la misma persona". No figuran en dichos informes los testimonios de pediatras, directivos de jardines de infantes y abogados de familias, quienes "en ningún caso advirtieron un comentario alusivo a lo que detallaban las tres psicólogas. Entendemos que no es mala praxis ni negligencia, sino que se trata de información falsa para sostener la medida cautelar y así evitar o postergar la revinculación. Las psicólogas ya tratan al menor como un chico abusado por lo que les dicen las madres, sin tener en cuenta ningún otro contexto", afirma Cosentino. "8 años sin ver a mi hija" Pablo Barra (51), rosarino, es visitador médico y la última vez que compartió momentos con su hija fue en junio de 2018. "Fue el día del padre, mirá que paradoja. Días después me enteré que tenía una denuncia por abuso sexual contra mi hija Lucía (nombre ficticio), que tenía tres años. Hoy tiene once y no la vi más ni siquiera por fotos, me destruyó la vida, perdí el trabajo, pero pude reconstruirme, volver a trabajar y decir con orgullo que no perdí a ningún amigo". Barra confiesa que no sabe cómo aún sigue de pie, "pero si logré mantenerme con fuerzas, siento esperanzas en este sprint final", hace saber el hombre quien este viernes enfrentará nuevamente a la Justicia. "El viernes, en los tribunales de Rosario, tendré una audiencia en la que el camarista Javier Beltramone deberá ratificar o no la absolución que dictó el juez Pablo Pintos en agosto último. Confío que irá todo bien y será la sentencia final. Si sale todo como espero, el lunes ya podría solicitar la revinculación en el Juzgado de Familia". Sobre lo que habría sucedido con las psicólogas que fraguaron el informe favoreciendo a mantener la distancia entre padres e hijos, Barra cree que "se trata de un tema ideológico y económico. Ellas deben pensar que están haciendo un bien, colaborando con esas madres que supuestamente están preocupadas. Prefiero quedarme en ese pensamiento", expresa Barra que hace tres años se convirtió en padre de mellizas. "Mirá las paradojas de la vida, que Dios me mandó dos angelitos para empalagarme de papitis". Distanciado con la Justicia, a Barra no le entra en la cabeza "cómo puede ser que pasen ocho años y yo esté libre y sin ver a mi hija. Porque si soy peligroso, ¿cómo puede ser que ande suelto? Y si me absolvieron en primera instancia, ¿cómo puede ser que no pueda tener la chance de aunque sea intentar un acercamiento?", escupe con dolor. "Pero aún con este panorama, no pierdo las esperanza. Creo que lo peor ya lo pasé, falta el último esfuerzo, confío en un final diferente". Hace un año Marcelo Liaud (60), plomero, fue sobreseído de las acusaciones de su ex mujer: abuso sexual. "Sobreseído, no absuelto -remarca-. Se comprobó en segunda instancia que no hubo ningún tipo de delito", dice este rosarino que es papá de Milo (9, nombre ficticio), a quien no ve desde 2022, cuando fue acusado falsamente. Para Liaud "la Justicia también es culpable pero del paso del tiempo, de la inacción, de no implementar sentido común y de no acelerar cuando ordena algo y no se cumple". Embalado, mezcla de angustia y bronca, afirma: "Primero dijo que durante el proceso, Familia debía dejarme ver a mi hijo en los Tribunales, ya que no había ningún tipo de riesgo, y no se cumplió. Después, la jueza Campanella citó a mi hijo con la defensora del niño. Sólo ellas y sin ningún asistente social ni psicólogo... Y así, de una, le preguntó si tenía intenciones de verme. Claro, mi hijo dijo que no, por eso decidí denunciar a la jueza por incumplimiento de funcionario público". Sobre lo que trascendió de la manipulación de los informes psicológicos, Liaud mastica bronca e impotencia. "Por un lado, la organización AEVAS y las psicólogas están protegidos por el Colegio de Psicólogos de Rosario, donde una integrante del Tribunal de Ética, Natalia Cacchiarelli, es de AEVAS, organización que tiene, además, convenio con el Ministerio Público de la Acusación para dar cursos a fiscales sobre abusos y violencia de género". El descreimiento que tiene Liaud, además, pasa porque él tiene dos hijas adultas, de 38 y 34 años, y además tienen tres nietas de 14, 13 y 6 años. "Nunca llamaron como testigos a mi ex mujer, ni a mis hijas, que podrías demostrar tranquilamente qué tipo de padre y marido fui y que nunca tuve ningún problema con ellas. Mucho menos con mis nietitas, a las que veo todo el tiempo. O sea todo es muy parcializado y de justicia no hay nada. Hoy sigo esperando ver a mi hijito, no la tengo fácil, menos habiendo denunciado a la jueza". MG Sobre la firma Newsletter Clarín

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