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» Clarin
Fecha: 25/03/2026 06:43
Cuentan que vivía en Villa Ballester, tenía pelo largo y era algo rubión. Fanático de Boca, vecino de uno de los capos de la barra, comenzó a formar parte de la tribuna. Iba a todas partes; de local y visitante, le dice a Clarín un hombre que conoce sus orígenes. Una foto testimonial, que pasó inadvertida durante cuatro décadas, es reveladora. Ahí está, detrás de José Barritta, alias el Abuelo, el líder de La Doce durante 13 años. La cabeza asoma durante una ochentosa -y calurosa- tarde de la Bombonera. Se trata de Federico Beligoy, el jefe de los cuestionados árbitros y protegido por Claudio Tapia, que no puede escapar de su pasado azul y oro. La historia se desarrolla en el partido de San Martín. Beligoy conocía del barrio a Eduardo Regueiro, el Chueco, referente de la barra xeneize. Y empezó a viajar con el autodenominado grupo de Ballester. No era de los más revoltosos, aseguran quienes lo conocieron en sus tiempos de tribuna, pero no faltaba nunca. Le decían el Gordo Fede. Hasta que se casó y consiguió empleo en la Editorial Santillana, estuvo al pie del paraavalanchas. Sí, el capo de referís fue vendedor de libros, paralelamente a los inicios en el mundo del silbato, poco antes del final del mandato de Abuelo al frente de la hinchada. Beligoy siempre estuvo apuntado en el mundo del fútbol por su solapado amor por Boca. Durante su carrera en Primera División, que comenzó en 2004 y terminó en 2018, dirigió 27 veces al equipo del cual es hincha con un saldo a favor: 15 victorias, 5 empates y 7 derrotas. Le expulsó tres jugadores, casualmente todos contra Colón: Bruno Urribarri en el Apertura 2007, Juan Román Riquelme en el Clausura 2009 y Juan Manuel Insaurralde en el Clausura 2012. Dirigió su primer y único Superclásico unos días antes de cumplir los 46 años de edad, el 10 de octubre de 2015, en Córdoba, pero no fue un duelo de consideración oficial sino que se trató de un amistoso en el que se disputaron una copa del sponsor que lucían en la camiseta. River le ganó a Boca 1 a 0 con gol de Lucho González. El último partido en la Bombonera fue el 1° de abril de 2018. Su equipo venció 2 a 1 a Talleres. La despedida de Beligoy se produjo el 11 de mayo de ese año. Fue en San Martín, su lugar en el mundo. Chacarita cayó 4 a 1 con San Martín de San Juan. Y dos meses después asumió la Dirección de Formación Arbitral (DFA) en reemplazo de Horacio Elizondo. Beligoy fue juez internacional entre 2008 y 2013 y se metió en la vida gremial. Es el secretario de la Asociación Argentina de Arbitros (AAA) recientemente reelegido hasta 2028 y celebrado por Claudio Tapia en sus redes sociales. El presidente lo ungió en el poder y es su paraguas en la estructura de la AFA. El propio CEO de los referís aclaró que habla con Tapia y no con Pablo Toviggino, que tiene relación directa con Gustavo Bassi, el jefe de los árbitros en el interior. La realidad es que atiende de los dos lados del mostrador. Por un lado, protege los derechos de los trabajadores y por el otro, los de la patronal. Además de la imagen que ilustra este artículo, en el que se lo ve detrás de Barritta, Ricardo Negro Querida y Alejandro, alias Moco (el hombre con barba), hay dos momentos en su carrera que hicieron mucho ruido. El 27 de enero de 2018, pareció celebrar el segundo gol de Boca ante Colón, marcado por el uruguayo Nahitan Nández. Beligoy abrió los brazos de par en par y el video se viralizó en las redes sociales. Cinco años más tarde, en ocasión de la final de la Copa Libertadores entre Fluminense y Boca, se lo observó en el medio de la platea de los hinchas argentinos. Sí, entre camisetas de azul y oro estaba Beligoy con anteojos de sol, camisa clara y saco beige. A su lado, su hijo Julián, vestido de negro, bajó la mirada y se tapó la cara. El jefe de los referís aclaró: Fui invitado. ¿Querés que te diga las finales de Copa Libertadores que fui a ver? Estuve en la anterior de Quito y en Montevideo. También en la final de Copa Sudamericana en Córdoba. Del último tiempo, estuve en tres finales. Y agregó: Voy a las canchas, no habitualmente, a ver árbitros y a veces aparecen fotos. Aparece en una cancha del Ascenso y no llama tanto la atención, pero acá llamó la atención. No es algo que me preocupa. Hace 30 años que soy árbitro y hace 30 años que se hablan de estas cosas". Beligoy hoy es señalado por su deficitaria gestión al frente de los árbitros a los que considera los mejores del mundo. También, por las designaciones a dedo y manipulaciones que quedaron a la vista a partir de los chats con Juan Pablo Beacon, ex mano derecha de Toviggino. Por otro lado, quedó en la mira de la Justicia: es un sujeto de investigación por la importación de zapatos que se realizó a través del polémico SIRA (Sistema de Importaciones de la República Argentina) durante la administración de Sergio Massa y Matías Tombolini al frente del Ministerio de Economía y la Secretaría de Comercio, respectivamente. En su ascenso meteórico al frente de la Dirección de Arbitraje, Beligoy se dio el gusto de promover a su sobrino Sebastián Martínez (36 años). El hijo de su hermana Alejandra debutó en la última fecha de la Liga Profesional de 2022 y ya recibió la chapa de internacional. Hace una semana, la Conmebol lo desvinculó de la Copa Libertadores Sub 20 porque cobró un penal difícil de explicar -incluso con las cámaras de TV- a favor de Palmeiras contra Olimpia. El sábado, su tío lo protegió mandándolo al VAR en Defensa y Justicia-Unión. Julián -el mismo que lo acompañó a la final de la Libertadores- en apenas ocho meses pasó de dirigir en la ex Primera D a ser cuarto árbitro en la Liga Profesional. A los 23 años, su padre le da impulso sin importar los comentarios a su alrededor sobre el nepotismo. Sobre la firma Newsletter Clarín
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