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» Clarin
Fecha: 24/03/2026 22:38
Javier Milei está mudando de piel. Y de discurso. Parece haber dejado a un lado su diatriba talibana y triunfalista sobre la baja de la inflación para adoptar una que abre las compuertas de los contratiempos y la cautela como todo político ambiguo sabe hacer. Basta repasar lo que el Presidente dijo en apenas 72 horas y contrastarlo con sus palabras de hace casi justo un año atrás. Prácticamente a esta altura de 2025 Milei sostenía que Hemos fijado la cantidad de dinero a la mitad [] La política monetaria actúa con un rezago que oscila entre 18 y 24 meses [...] Eso quiere decir que la inflación tiene fecha de defunción, y es a mitad del año que viene. Se trataba de casi todas afirmaciones y certezas para este año que ya se sabe no se cumplieron y no se cumplirán. La economía no es la ciencia de la matemática sino del cálculo probabilístico, que abre margen al error y a lo inesperado. De hecho, hoy las expectativas indican que en los próximos meses la inflación será más alta de lo vaticinado y para algunos incluso este año podría ser similar a 2025. Falta. Pero quizá por todo esto, y volviendo al cambio de piel de Milei, el discurso del Presidente sobre la inflación empieza a mostrarse más cauto. Primero, lo que dijo en Budapest el fin de semana último. De una inflación que venía viajando en torno al 15.000 % anual, pasamos a una inflación que está en torno al 30, y probablemente sobre el final de nuestro mandato, en este primer mandato, la terminaremos de exterminar. La novedad no es que se desdiga respecto a un año atrás sino el uso de la palabra probablemente. Probable no es seguro. En todo caso, Milei está diciendo que terminar la inflación es algo que puede llevar más de un mandato. En segundo lugar, su tuit de ayer titulado LA LUCHA CONTRA LA INFLACIÓN. En su posteo Milei adjuntó un gráfico que muestra la trayectoria de la inflación para cada presidente desde Néstor Kirchner. Para el caso de Milei muestra que a 28 meses de su mandato, la tasa representa algo menos del 20% de la que heredó. La cuenta que hace el Presidente surge de ver cuál es la participación de la inflación anual de febrero (33,1%) sobre la de diciembre de 2023 (211,4%). El gráfico que mostró en X indica que la inflación que tenían los otros presidentes a esta altura del mandato había empezado a aumentar. En el caso de Alberto Fernández directamente ya era mayor en términos nominales e interanuales. Esto no significa que el problema de la inflación esté terminado, pero está claro que vamos por el buen camino, se atajó Milei en X. Claro que hay que ver qué significa buen camino para el Gobierno. ¿Será uno en el que la inflación baje más lento y no se fuerce a a una suba de las tasas que ahogue la actividad económica? Puede ser. Todavía es muy pronto para sentenciar, pero hay indicios de que el Gobierno está haciendo un giro en la política monetaria, dijo el ex secretario de Finanzas Miguel Kiguel en su último informe. La sensación es que, incluso con la inflación bajo presión, la prioridad hoy es la reactivación. La consultora Outlier, por su parte, señaló que esperamos que la desinflación continúe pero a un ritmo levemente inferior. Esto, combinado con una estimación más alta para 2026, se traduce en correcciones al alza para las proyecciones de inflación de 2027 y 2028. La apuesta es que el tipo de cambio siga tranquilo con los dólares de la cosecha y los flujos financieros y que eso permita dar un respiro con las tasas a la actividad. Con expectativas de inflación a la suba, las tasas de plazos fijos y Lecaps empiezan a volverse negativas en términos reales. De ahí que la licitación de deuda de esta semana sea una señal para saber cuántos pesos absorbe o libera Economía y cuántos dólares consigue de cara a los vencimientos por casi US$ 4.000 millones en julio. El riesgo país, que ayer había bajado de los 600 puntos, refleja todavía las dudas del mercado por saber cómo hará el Gobierno para acumular los dólares para pagar a los bonistas. Pero también, para acrecentar las reservas del Banco Central que permitan al país sortear cualquier evento en un mundo tan volátil o incluso un revés de Donald Trump en las elecciones legislativas de EE.UU. en noviembre próximo que gatille un nuevo proceso de dolarización de carteras en la Argentina de cara a 2027. Según cálculos del estudio Eco Go las reservas netas de acuerdo a la metodología del FMI hoy son negativas US$ 14.560 millones, casi el mismo nivel que a principios de año y pese a que el Banco Central compra dólares. Compras de divisas no son lo mismo que acumulación de reservas, dice Outlier. Y cosecha no es sinónimo de ventas de los productores y ventas no es sinónimo de liquidación pese a los augurios del ministro Luis Caputo del boom del agro. Para cumplir la meta de las reservas con el FMI restan aún acumular US$ 11.284 millones. Según fuentes al tanto de las negociaciones hay tensión en este punto. El Gobierno cuestiona no solo que el programa explicite las metas de acumulación de reservas de manera trimestral -una diferencia que Caputo ya hizo pública-, sino la metodología que utiliza el organismo. En marzo de 2022 Alberto Fernández le declaró la guerra a la inflación. Cinco meses después la tasa pasaba 7% mensual. Macri al final de su mandato dijo la inflación nos costó más de lo que imaginé, tal vez fui demasiado optimista. Milei lleva nueve meses en los que la inflación no desciende. Probablemente sean diez con marzo. Todo esto en medio de los escándalos con $Libra y los viajes de Manuel Adorni. Pero será la economía lo que lo defina. Fin. 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