24/03/2026 17:54
24/03/2026 17:52
24/03/2026 17:52
24/03/2026 17:51
24/03/2026 17:47
24/03/2026 17:46
24/03/2026 17:45
24/03/2026 17:39
24/03/2026 17:38
24/03/2026 17:35
» TN
Fecha: 24/03/2026 16:17
En la frenética carrera para acceder al máximo cargo de las Naciones Unidas (ONU), el diplomático argentino Rafael Grossi parece haber recibido una buena noticia para sus pretensiones con la decisión de Chile de retirar el apoyo a la expresidenta trasandina Michelle Bachelet. Hemos llegado a la convicción que el contexto de esta elección, la dispersión de candidaturas de países de América Latina y las diferencias con algunos de los actores relevantes que definen este proceso, hacen inviable esta candidatura y el eventual éxito de esta postulación, esgrimió en un escueto comunicado el actual gobierno de José Antonio Kast. La candidatura de Bachelet seguirá adelante porque al momento de su lanzamiento contaba también con el apoyo de Brasil y México. Fue una astuta jugada del por entonces presidente Gabriel Boric a sabiendas de que existía la posibilidad de que el nuevo mandatario Kast hiciera lo que terminó haciendo: retirarle el apoyo. Pese a las reiteradas críticas de Javier Milei al sistema multilateral en general y a la ONU en particular, el gobierno argentino se comprometió en apoyar y trabajar para impulsar la candidatura de Grossi, renombrado diplomático que en la actualidad encabeza el trascendental Organismo Internacional de Energía Atómica (OEIA). Durante el lanzamiento formal de su candidatura en la Argentina en diciembre del año pasado, TN pudo confirmar que la Cancillería a cargo de Pablo Quirno designó a un grupo de diplomáticos que desde Buenos Aires monitorearía el proceso junto con la representación permanente de nuestro país en la sede de la ONU en Nueva York. La retirada del apoyo por parte de Chile podría leerse como un contundente mensaje de que Bachelet no puede lograr un consenso interno ni siquiera en esta importante postulación, lo que podría debilitar su carrera. De todos modos, Brasil es un país de peso que busca tener una banca en una hipotética y compleja- reforma del Consejo de Seguridad. Leé también: Rafael Grossi busca convertirse en el primer argentino en liderar la ONU: lanza su candidatura en Buenos Aires Además de Grossi y Bachelet, los otros candidatos que están en carrera para convertirse en secretario general de la ONU son: la argentina Virginia Gamba, impulsada por Maldivas; Rebeca Grynspan Mayufis, apoyada por su país Costa Rica; y el senegalés Macky Sall, que cuenta con el respaldo de Burundi. Existe una regla no escrita que el próximo secretario general debe ser latinoamericano. Sólo hubo uno en la historia. El peruano Javier Pérez de Cuéllar ocupó ese cargo durante dos períodos entre 1982 y 1991. La costarricense Grynspan Mayufis es una de las que, a priori, podría competir cabeza a cabeza con Grossi si la candidatura de Bachelet termina perdiendo peso. La clave está en la decisión de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido), quienes tienen que seleccionar a uno de los candidatos para postularlo frente a la Asamblea General. Será una única opción la que salga desde el máximo órgano de la ONU. Por ello, es necesario esquivar un veto de estos países. Con que uno sólo decida vetar un nombre, esa persona no podrá continuar en carrera. El perfil dialoguista pero firme de Grossi gusta en el ámbito de la diplomacia internacional. A lo largo de los últimos años pudo demostrar su capacidad de negociar con Putin en el Kremlin, con Zelenski en Kiev o con representantes iraníes el desarrollo de su programa nuclear. Con las audiencias y exposiciones públicas que los candidatos tendrán en los próximos meses se empezará a dilucidar con mayor claridad las posibilidades reales de cada uno. Puertas adentro de la Casa Rosada, la quita del apoyo de Kast a Bachelet fue leída como una buena noticia para Grossi.
Ver noticia original