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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 24/03/2026 13:23
¿Una novia de Jorge Luis Borges en las listas negras de la dictadura? ¿Es posible que el escritor -el que fue a comer con Jorge Rafael Videla, el antiperonista acérrimo, el que se autodefinÃa como un anarquista conservador- se hubiera enamorado de una mujer con ideas o acciones que explicaran que la hubieran clasificado como Fórmula 4? Fórmula 4 era -según uno de los documentos de la dictadura que forma parte del conjunto que se ha desclasificado- quien tenÃa antecedentes ideológicos marxistas. La mujer que asà habÃa sido clasificada es una escritora: Estela Canto. Y sÃ, en 1956 se habÃa afiliado al Partido Comunista. Estela y Jorge Luis se habÃan conocido en 1944 en la casa de Adolfo Bioy Casares. Según cuenta ella misma en Borges a contraluz, la primera vez que se vieron no pasó nada. A ella, él le pareció menos atractivo aún de lo que esperaba. Y cuenta Canto: Yo no le impresioné a él ni bien ni mal. Cuando Adolfito nos presentó, me tendió la mano con aire desatento e inmediatamente dirigió sus grandes ojos celestes en otra dirección. Era casi descortés. E inesperado Claro que era inesperado. Canto era atractiva, morena delgada de ojos negros. Y era, también, rebelde, con ansias de aventura y libertad sexual. Cuando se conocieron, él tenÃa 45 años y ella, 28. Hizo falta otro encuentro y una larga caminata para que una chispa se prendiera. Sobre todo, en el corazón de él, que le dedicó su cuento El Aleph. Y que le escribÃa cosas como: Querida Estela: Te debo las mejores y quizá las peores horas de mi vida y eso es un vÃnculo que no puede romperse. Además, te quiero mucho. Estela, Estela, quiero estar contigo, quiero estar silenciosamente contigo. Ojalá no faltes hoy a Constitución. Georgie." Cómo siguió eso, ya se sabe. Él le propuso casamiento. Ella le dijo que antes se tenian que acostar. No se casaron. Una mirada de izquierda Canto habÃa nacido en 1915 en una familia proveniente del Uruguay. HabÃan sido terratenientes pero para cuando ella se encontró con Borges eso era cosa del pasado. A fines de la década del 30, la joven habÃa trabajado incluso como bailarina por pieza en locales bailables. Ella misma narrarÃa: HabÃa llevado una vida agitada y me sentÃa atraÃda por la aventura. Además, pertenecÃa a un medio social que no era el de las mujeres que conocÃa Borges () yo era una mujer que habÃa estado trabajando desde los veinte años. HabÃa pasado por oficinas, habÃa hecho un poco de publicidad, corretajes, habÃa pasado brevemente por estudios de cine y estaciones de radio y me habÃa ganado la vida, bastante mal, a decir verdad, pero esto me habÃa dado cierta independencia. En 1950, le fue negada la visa de entrada a Estados Unidos debido a que habÃa firmado el llamamiento a la paz de Estocolmo que impulsaba la Unión Soviética. Este acto, en plena Guerra FrÃa, profundizó su acercamiento hacia la izquierda. Como ella misma explicarÃa posteriormente: HabÃa firmado todos los petitorios, protestas, reclamos para detener el fascismo que veÃamos avanzar. Yo era apasionadamente proaliada y detestaba al peronismo, al cual veÃa como una continuación del fascismo. Yo habÃa admirado la heroica lucha del pueblo ruso contra el nazismo, aunque habÃa muchas cosas en la URSS que no me gustaban. Luego fue periodista y traductora. Con Juan Gelman y Andrés Rivera fue parte de La hora, un matutino del Partido Comunista. Esta experiencia la posicionaba directamente en el ojo de la represión polÃtica. A través de su hermano Patricio, Canto trabajó también en la revista Sur, una publicación de elite fundada por Victoria Ocampo. La participación inicial de Estela en Sur permitÃa que su obra literaria circulara entre los lectores más refinados de la cultura argentina. Contribuyó con textos y colaboraciones en esta revista prestigiosa, y también realizó trabajos de traducción que se consideraban fundamentales para la vida cultural del paÃs. La más notable de estas traducciones fue la de En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, la monumental obra maestra de la literatura mundial que requerÃa no solo dominio del idioma francés sino también una profunda comprensión de su prosa. Sin embargo, la relación de Estela Canto con Sur y con el cÃrculo intelectual que la revista representaba se fue deteriorando conforme sus posiciones polÃticas se tornaban más explÃcitamente de izquierda. Como ella misma lo articularÃa en retrospectiva, aunque Sur atendÃa teóricamente tan solo a la calidad literaria, la revista habÃa sido hostil al fascismo durante las décadas de los treinta y cuarenta, lo que le permitÃa circular entre los nacionalistas como una publicación rosada (es decir, de izquierda moderada). Sin embargo, 10 años después, en tiempos de la guerra frÃa, Sur fue discreta pero efectivamente macartista. La Fórmula 4 El sistema de clasificación implementado por el la dictadura militar utilizaba cuatro categorÃas o fórmulas que grduaban el nivel de amenaza que cada persona representaba para los objetivos del régimen. La Fórmula 1 indicaba sin antecedentes ideológicos marxistas, y representaba a personas que no presentaban ningún problema desde la perspectiva del régimen. La Fórmula 2 señalaba: Los antecedentes no permiten calificarlo desfavorablemente desde el punto de vista ideológico marxista, una categorÃa intermedia que permitÃa cierta ambigüedad. La Fórmula 3 constituÃa una especie de zona gris donde se registraban algunos antecedentes ideológicos marxistas, pero los mismos no son suficientes para que se constituyan en un elemento insalvable para su nombramiento, promoción, otorgamiento de beca, etc.. Finalmente, la Fórmula 4, la categorÃa más severa, clasificaba a personas que registraban antecedentes ideológicos marxistas que hacen aconsejable su no ingreso y/o permanencia en la administración pública, no se le proporcione colaboración, sea auspiciado por el Estado, etc. Quienes habÃan sido clasificados como Fórmula 4 enfrentaban una prohibición prácticamente total de participar en la vida cultural, académica y profesional del paÃs. Aunque el régimen afirmaba que la clasificación tenÃa efecto únicamente en la administración pública, la realidad demostraba que era difÃcil que alguien quisiera emplear a una persona con tal sello. Entre los 331 intelectuales, artistas, periodistas y personalidades culturales incluidos en la lista de Fórmula 4, se encontraban algunos de los nombres más emblemáticos de la cultura argentina del siglo veinte. La nómina incluÃa escritores como Julio Cortázar, Abelardo Castillo y Francisco Urondo; músicos como Mercedes Sosa, Osvaldo Pugliese, Atahualpa Yupanqui y MarÃa Elena Walsh; actores y actrices como Héctor Alterio, Norma Aleandro y Federico Luppi; cineastas como Leonardo Favio y Pino Solanas; y periodistas como Osvaldo Bayer, Tomás Eloy MartÃnez y Jacobo Timerman. En la cuarta página de este listado, con el número 56, aparecÃa el nombre de Estela Canto Además de sus artÃculos y traducciones, Canto fue también una narradora consistente. Entre sus libros se encuentran El muro de mármol, El retrato y la imagen, Los espejos de la sombra, Los otros, las máscaras y Ronda nocturna. Murió en 1994 en la ciudad de Buenos Aires.
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