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  • A cincuenta años de la noche más larga de la historia Argentina: Concordia sufrió la crueldad de los genocidas.

    Concordia » Diario el Sol

    Fecha: 24/03/2026 11:06

    A cincuenta años de la noche más larga de la historia Argentina: Concordia sufrió la crueldad de los genocidas. Concordia, como el epicentro político de la provincia de Entre Ríos, no fue "un lugar más" para el mal llamado Proceso de Reorganización Nacional. Aquí, se desplegó la crueldad en su máxima expresión y las desapariciones de personas, la tortura y la muerte fueron moneda corriente. La madrugada del 24 de marzo de 1976, amaneció en Concordia con el ruido de los vehículos militares desplegados en la búsqueda de los "objetivos" que habían sido señalados como prioritarios para el área 225, a cargo del Teniente Coronal Naldo Dasso, jefe del Regimiento de Caballería de Tanques 6 "Blandengues", en el marco del mal llamado Proceso de Reorganización Nacional Muchas personas -alrededor de una treintena- fueron sacadas de sus camas y llevados en calidad de detenidos al regimiento, algunos a celdas de la Jefatura de Policía y otros al Escuadrón 4 de la Gendarmería Nacional. Se habían dispuesta las detenciones de las personas que se consideraba subversivos o que apoyaban con sus ideas a éstos y al grupo Concordia -empresarios de la construcción- a los que se los señalaba como subversivos económicos y receptor de la mayor parte de las licitaciones del gobierno del peronista Enrique Tomás Cresto, quien por su parte fue detenido por un retén militar cuando transitaba por la Picada junto a su custodia de la Policía de Entre Ríos. Según contaron los sobrevivientes, estuvieron sometidos a distintos vejámenes desde el primer día hasta que pudieron salir en libertad. Interrogatorios exhaustivos mediante presión y con violencia, el simulacro de fusilamientos masivos que eran parados, momentos antes de apretarse el gatillo, la prisión sin que sus familiares pudieran verlos, ni saber el lugar en donde estaban detenidos fue la tortura sicológica y física a la que se vieron sometidos en la Concordia de 1976. Concordia tuvo más de 80 secuestros de militantes políticos ocurridos en el departamento entre 1972 y 1982 que pasaron por diversos Centros Clandestinos de Detención como el Regimiento de Caballería 6 Blandengues, el Escuadro 4 de Gendarmería Nacional, la cárcel pública, la Jefatura de Policía de Concordia,la cancha de Polo y hasta el Club de Caza y Pesca, entre otros lugares. El listado de las victimas incluye a algunos protagonistas de la política entrerriana como el ex gobernador fallecido Jorge Busti o el ex vicegobernador, ex intendente y delegado en la Caru (Comisión Administradora del Río Uruguay) Hernán Orduna. La mayor parte de los secuestros se produjeron en 1976, el primer año de la dictadura militar. Otro grupo de detenciones se produjo en 1977. También hay casos de 1978, 1979, 1980, 1981 y 1982. Pero además se incluyeron casos previos al año 1976. Sucedieron en 1972, 1974, y 1975, lo que demuestra el accionar represivo de las fuerzas de seguridad en tiempos de gobiernos constitucional. En un testimonio elaborado por Marcelo Boyekens, cuando fue titular del Registro Único de la Verdad, recoge que Miguel Naldo Dasso era el principal responsable. Dasso quien falleció a los 92 años, fue señalado así: El era el Jefe del regimiento y el principal responsable de los delitos como secuestros, torturas y desapariciones forzadas en lo que es el área 225 de Concordia. La denuncia no es solamente contra Dasso sino que pedimos que se investigue a todos los responsables por distintas detenciones, más de 70, Boyekens sostuvo que en este caso, se produjo lo que suelen denominar impunidad biológica. Se trata de las demoras en investigar que terminan extinguiendo las acciones penales por fallecimiento de los responsables y también de las propias víctimas. Por suerte, recibió justicia por otros hechos, añadió. Previamente, Dasso había sido condenado a prisión perpetua en dos causas (Causa Harguindeguy, y Causa Área Paraná II) y cumplía reclusión domiciliaria. Boyekens recordó que la denuncia la lleva adelante la fiscalía de Concepción del Uruguay ya que en ese momento no existía el Juzgado Federal de Concordia. Estaba avanzando bastante fuerte porque se investigan los nexos del Plan Cóndor como era el intercambio de prisioneros a uno y otro lado de la represa de Salto Grande, indicó. Se investiga a un general de Uruguay (Ramón) Barboza que era quien se cruzaba a Concordia a llevarse a los detenidos uruguayos y en las torturas también participaba, dijo. Si bien el informe no lo menciona se sabe del fallecimiento en la Unidad Penal 3 de Concordia de militantes uruguayos que fueron torturados hasta la muerte en el reservado de la Cárcel Pública. Se trataba, según denunciaron algunos presos ante la fiscalía de Concordia en 1978, de tres jóvenes uruguayos, dos de los cuales fallecieron durante las sesiones de tortura y los espantosos gritos que pegaban habían mantenido en vilo a la población carcelaria por esos días. La cárcel pública de Concordia era uno de los lugares, que oficiaba más como sala de torturas que de alojamiento de los secuestrados por el área 225. Allí, según testimonios de los presos, ingresaban vehículos que fueron identificados como un Ford Falcon verde y un Peugeot 504 blanco, que traían en sus baúles, personas que luego serían torturadas. Boyekens , en declaraciones a la prensa, dijoFueron pocos los casos que llegaron a juicio pero teníamos el censo que se realizó en 2012. Teníamos los legajos penitenciarios de quienes pasaron por la UP4 de Gualeguaychú, como la UP1 de acá de Paraná y hay un montón de gente de Concordia que no tenía causa, no tenia juicio, dijo. El informe da cuenta de los más de 80 secuestros de militantes políticos ocurridos en el departamento Concordia entre 1972y 1982 que pasaron por diversos Centros Clandestinos de Detención como el Regimiento de Caballería 6 Blandengues, el Escuadro 4 de Gendarmería Nacional y la Jefatura de Policía de Concordia, entre otros lugares. El listado de las victimas incluye a algunos protagonistas de la política entrerriana como el ex gobernador fallecido Jorge Busti o el ex vicegobernador, ex intendente y delegado en la Caru (Comisión Administradora del Río Uruguay) Hernán Orduna. La mayor parte de los secuestros se produjeron en 1976, el primer año de la dictadura militar. Otro grupo de detenciones se produjo en 1977. También hay casos de 1978, 1979, 1980, 1981 y 1982. Pero además se incluyeron casos previos al año 1976. Sucedieron en 1972, 1974, y 1975, lo que demuestra el accionar represivo de las fuerzas de seguridad en tiempos de gobiernos constitucional. La investigación, de 44 páginas, fue elaborada en base a los testimonios de declaraciones de causas como Appiani, Jorge Humberto s/privación ilegítima de la libertad, incomunicación indebida, apremios ilegales a detenidos e imposición de tortura agravada, conocida como Causa Papetti, donde se investigo el secuestro y desaparición del soldado Jorge Papetti cuando realizaba el servicio militar obligatorio en el regimiento de Concordia. También se tuvieron en cuenta los legajos penitenciarios recuperados en la Unidad Penal 1 de Paraná y que se encuentran en los oficinas del Registro Único de la Verdad y en un censo de ex presos políticos realizado por el registro y la agrupación de ex presos políticos La Solapa entre 2011 y 2013, según el diario UNO. Dasso había sido condenado a prisión perpetua en 2012, en la causa denominada Harguindeguy, donde se lo halló culpable por dos desapariciones, las de los militantes Julio Solaga y Sixto Francisco Zalasar, ambos secuestrados en Concordia. Además se acreditó su responsabilidad en otros delitos que cometió mientras fue jefe del Regimiento 6 Blandengues de esa ciudad entrerriana. En 2020 recibió otra pena de prisión perpetua, en este caso por Jorge Emilio Papetti (causa Área Paraná II), quien fue secuestrado cuando realizaba el Servicio Militar Obligatorio en el Regimiento que él comandaba; luego fue trasladado a Paraná y asesinado durante una sesión de tortura en la cárcel de la capital entrerriana. Papetti también permanece desaparecido. La amplitud del area 225, a cargo de Dasso, incluía las localidades cercanas como Federación, lugar en donde la actividad se centró en la detención de militantes que habían sido señalados por la inteligencia policial como subversivos, un mote que se ponía a cualquier persona que mostrara interés político, usara el pelo largo o tuviera una actitud contraria al Proceso de Reorganización Nacional. Varios de ellos recalaron en la UP3 de Concordia y se unieron al grupo de detenidos por el área 225, entre los cuales, dos años después (en 1978) llegaría trasladado desde Paraná el ex gobernador constitucional Enrique Tomás Cresto, donde pasaría los últimos años de su larga reclusión, acusado injustamente y sin derecho a defensa real y efectiva de delitos económicos en el desempeño de su cargo, inventados por supuesto. Allí -en la UP3- se encontraban Luis Ponti, Secretario del gremio de comercio de Concordia, a quien se acusaba de haber entregado unas tablas a ese gremio, maderas que pertenecían a la Municipalidad de Concordia y cuando ejerció como Secretario de Bienestar Social del municipio, siempre visitado por Ramón Dolores Luna, más conocido como el ganso quien le traía la información de lo que ocurría en el exterior, noticias que no eran para nada alentadoras, dado el larguísimo lapso que duró la noche más negra de las que se tenga memoria sobre la Argentina. Algunos abogados de los detenidos trataron de instrumentar defensas que no prosperaban en la Justicia -cooptada por los represores,los jueces fueron obligados a jurar por el Proceso de Reorganización Nacional y se cuidaron de no hacer enojar al dueño de la vida y hacienda, el jefe del área 225, Teniente Coronel, Nalso Miguel Dasso. Hubo casos, conocidos de que varios funcionarios de alto rango y jueces, más que acatar por obligación las normas de este estatuto, se excedieron, convirtiéndose en colaboracionistas de los genocidas. Así el secretario de un juzgado civil, el joven abogado concordiense, Jorge Pedro Busti, fue señalado por un juez como montonero en una comunicación telefónica con el teniente coronel Dasso y en menos de lo que canta un gallo, Busti era detenido y trasladado de un lugar a otro, recalando en una celda en la Jefatura de Policía de Concordia, donde compartió celda con otro detenido, conocido entonces por su mote el gringo. Busti recibía información del exterior por esquelitas dobladas como un cigarrillo en el interior de tortas que le llegaban de su familia, eran escritas por Carlos Suárez, el conocido clavito, amigo de Busti, quien mejoró su condición de detenido político, una vez que recaló en la celda policial (había sido trasladado de un lugar a otro durante varios días y sometido a interrogatorios violentos en la Cancha de Polo) porque había un joven oficial, Mario Ricardo Marín, que impidió que la tropa se ensañara con Busti, trato que no recibió su compañero quien al ser llevado a las sesiones de tortura en el fondo de la Departamental era pateado y golpeado en el camino por los funcionarios que esperaban tomar turno. Marín, fue reconocido por Busti, cuando lo nombró jefe de policía de la Provincia en uno de sus tres mandatos como gobernador de Entre Ríos. Esta crónica de medio siglo, no hace más que acentuar la frase Nunca Más que se escribiera como síntesis de lo que quedó de aquellas aciagas horas de oscuridad y terror en que se sumió la Argentina el 24 de marzo de 1976. .

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