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Parana » Uno
Fecha: 24/03/2026 10:53
La historia de Delia no es solo la de una mujer frágil fÃsicamente, sino la de una persona con una fortaleza moral extraordinaria, cuya vida estuvo marcada por la lucha polÃtica, la persecución y el exilio durante la última dictadura militar en Argentina. Delia, la militante entrerriana que desafió la dictadura Delia, militante entrerriana, enfrentó la dictadura argentina, vivió el exilio y la clandestinidad, dejando un legado de coraje, memoria y resistencia. Nacida y criada en Paraná, Entre RÃos, Delia creció en una familia consciente de la realidad social y polÃtica del paÃs. Si bien en su adolescencia llevaba una vida similar a la de cualquier joven, a los 17 años, al ingresar a la facultad, se acercó a La Vanguardia Comunista y su rama estudiantil, La Tupac. Desde entonces, su compromiso con la justicia social y la militancia se convirtió en el eje de su vida. Delia: memoria, lucha y compromiso desde Entre RÃos Al abandonar la universidad y comenzar a trabajar en una concesionaria de autos en Paraná, Delia se afilió al sindicato Smata y fue elegida delegada por sus compañeros. Su dedicación y honestidad incomodaron tanto a la patronal como a algunos sindicalistas, lo que la llevó a enfrentar acusaciones injustas y a luchar judicialmente para demostrar su integridad. Según relataba, "Con la anuencia del sindicato, me acusaron de malversar la caja que tenÃa a cargo para forzar mi renuncia mi padre me apoyó y gané el juicio dos años después". Con el regreso de la violencia polÃtica en la década del '70, Delia asumió un rol activo en la logÃstica de su partido en Buenos Aires, llevando una vida clandestina. La dictadura la sorprendió en esta etapa: allanamientos, secuestros de familiares de su marido y la constante amenaza de detención marcaron su cotidianidad. Recordaba que, al limpiar la casa tras un allanamiento, "Tomando todas las precauciones del caso, quemé documentos y agendas para protegernos. Nunca más lo vimos; supimos después que estaba secuestrado en El Vesubio y, pese a las torturas, no nos delató". En 1980, Delia y su familia debieron abandonar Argentina. Tras un desgarrador adiós a sus padres y amigos en la frontera, llegaron a Brasil, donde solicitaron asilo polÃtico a través de Cáritas y Acnur. Ella comentaba que ese paso "era como una afirmación a las autoridades argentinas de nuestra militancia y de dónde estábamos; ahora sà que no podÃamos volver". Posteriormente fueron trasladados a Francia, donde permanecieron cuatro años en condiciones precarias, enfrentando el miedo, el idioma y la distancia de sus seres queridos. Su marido Carlos recordaba: "Nos alojaron en una misión católica, éramos 20 familias. VivÃamos en una habitación de cartón prensado fueron seis meses de francés intensivos; nos urgÃa conocer el idioma para poder trabajar". Durante ese tiempo, Delia ayudó a otros refugiados a orientarse y adaptarse: "No querÃamos que nadie se sintiera perdido; ayudábamos con la documentación y con lo que podÃamos", relataban allegados. Con la restauración de la democracia en 1983, Delia regresó a Argentina y continuó su labor en defensa de los derechos humanos. Fundó, junto a amigas y compañeros, organizaciones como Afader (Asociación de Familiares y Amigos de Desaparecidos Entrerrianos) y La Asamblea por los Derechos Ciudadanos, dejando un legado de solidaridad y memoria histórica. MarÃa Luz Piérola, amiga cercana, la recordaba: "Con Delia compartimos la militancia al regreso del exilio. Rescato su compromiso, su lealtad, gran luchadora. Fundamos Afader y nos hicimos grandes amigas". Delia falleció el miércoles 10 de octubre de 2018, dejando un recuerdo imborrable entre quienes la conocieron. Hoy, una calle de Paraná lleva su nombre, sÃmbolo de reconocimiento a su vida y valentÃa. Su historia es un testimonio del coraje frente a la opresión, la fuerza de la convicción y el valor de la solidaridad. Demuestra que incluso la persona más frágil fÃsicamente puede tener un espÃritu indomable capaz de desafiar la injusticia y marcar la memoria de toda una comunidad.
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