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  • De Buenos Aires a Manila, el precio de la nafta sube en los surtidores y crecen las grandes preocupaciones

    » Clarin

    Fecha: 24/03/2026 10:42

    Un viaje de cumpleaños a la playa. Salidas de fin de semana con los chicos. Incluso una cerveza antes de dormir. Debido a que los precios de la nafta se mantienen altos, personas de todo el mundo están estirando el sueldo, renunciando a pequeños lujos a medida que los costos cotidianos se inflan y tratan de mantenerse al día con sus facturas más importantes. "Por ahora, todavía nos las arreglamos para aguantar", dijo Luis Catalano, un taxista que esperaba para cargar combustible en una estación de servicio en Buenos Aires. "Pero no sé por cuánto tiempo". A pesar de que surgieron destellos de esperanza por un posible avance en la guerra en Irán, el conflicto persistió por vigésimo cuarto día el lunes y la ruta petrolera vital del Estrecho de Ormuz permaneció prácticamente paralizada. En todos los continentes, los costos estan afectando a los hogares. "No se puede llegar a fin de mes", comentó Germán Toledo, un trabajador de seguridad vial de 38 años que cargaba combustible en la estación de YPF donde Catalano esperaba. Al igual que otros, Toledo dijo que el aumento de los precios de la nafta se ha sumado a otros costos crecientes y salarios estancados, lo que hace que el dolor sea más agudo. Su sueldo no se ha movido en cinco años. Un solo trabajo, dijo Toledo, ya no es suficiente para llegar a fin de mes. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inyectó un poco de optimismo el lunes sobre la posibilidad de que el alivio llegue a los surtidores, afirmando que las conversaciones con los líderes iraníes estaban en curso y que ellos estaban ansiosos por llegar a un acuerdo para poner fin a la guerra. Esas afirmaciones hicieron bajar los precios mundiales del petróleo, y el precio del barril de crudo Brent cayó un 9,7% hasta los 101,26 dólares, frente a los casi 120 dólares de la semana pasada. Irán negó que se hubieran mantenido conversaciones y el presidente de su parlamento calificó las afirmaciones de Trump como una estratagema para manipular los mercados. De cualquier manera, la noticia no tuvo un impacto inmediato en los precios al consumidor. Y este martes, el precio del barril volvió a trepar por encima de los 100 dólares. El petróleo sigue trayectos sinuosos que pueden tardar semanas en ir desde los sitios de perforación hasta los surtidores. Debe pasar por refinerías, donde se convierte en combustible, antes de ser enviado a través de oleoductos y camiones cisterna a las terminales, y luego a las estaciones de servicio. Los precios en el surtidor suelen ir a la zaga de los mercados mundiales, y a veces tardan semanas en reaccionar. Por lo tanto, los automovilistas continúan asumiendo el costo. "Apenas estoy sobreviviendo", dijo Catalano. Como ocurre con cualquier perturbación económica, las personas que menos tienen son las que más se han visto perjudicadas, lo que las obliga a rebuscar en presupuestos ya reducidos al mínimo para encontrar nuevos lugares donde recortar gastos. Kevin Plucken, un conserje de 35 años en Colonia, Alemania, solo puede permitirse poner 20 euros de gasolina en su coche a la vez. En su búsqueda por reducir sus "agobiantes" costos, ha tenido que cambiar la forma en que pasa sus fines de semana. En lugar de llevar a sus dos hijos a alguna actividad en otro lugar, busca cosas que hacer cerca de casa. "Es simplemente demasiado caro", afirmó. En diversos puntos del planeta, parecía que muchos coincidían en que el aumento de la nafta era solo el último golpe para la gente común que ya se ha acostumbrado a los incesantes costos elevados. "Todo está subiendo", dijo Felicia Iwasa, de Lagos, Nigeria. "La economía no es fácil para nosotros". En Manila, la capital de Filipinas, los conductores de los íconos callejeros coloridamente adornados conocidos como "jeepneys" también han pasado apuros, ya que los costos del diésel que utilizan han subido incluso más que los de la gasolina. Estos vehículos evolucionaron a partir de los jeeps que dejaron las tropas estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial. Fueron modificados, reproducidos y equipados con decoraciones llamativas, convirtiéndose en un medio de transporte clave para los filipinos de clase trabajadora. Johnny Pagnado, un conductor de 55 años, dijo que está recortando todos los gastos que puede, hasta su botella de cerveza nocturna antes de dormir. Pero le preocupan los impactos a largo plazo, como la forma en que podrá costear la universidad de sus cuatro hijos. Otro conductor, Sandy Roño, de 34 años, dijo que un viaje a la playa para celebrar su cumpleaños el próximo mes probablemente se cancelará. El mes pasado ni siquiera pudo pagar el alquiler y no pudo cumplir con el pago de su jeepney. Si los precios se mantienen tan altos, dijo Roño, se verá obligado a buscar un nuevo trabajo. "Dejaré de conducir y buscaré otro empleo", concluyó. Associated Press Newsletter Clarín

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