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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 24/03/2026 08:16
El cine argentino ha convertido la dictadura militar (1976-1983) en un tema central, con películas que han alcanzado reconocimiento internacional, fueron premiadas en festivales pero sobre todo -vale el ejemplo del reciente auge brasileño con Aún estoy aquí y El agente secreto sobre el mismo tema- pusieron a la sociedad frente al espejo de la memoria. A lo largo de cuatros décadas, directores y guionistas han explorado el impacto de la represión, las desapariciones, el trauma familiar y la búsqueda de justicia en historias generalmente conmovedoras y emotivas que, sin embargo, no perdieron identidad. La producción nacional sobre este período se nutre de testimonios, documentos judiciales y relatos de familiares de víctimas, permitiendo analizar nuestro pasado desde perspectivas diversas y ampliando el debate sobre justicia transicional. La noche de los lápices (1986) Dirigida por Héctor Olivera, testimonió uno de los episodios más conmocionantes del plan de represión estatal que, en este caso, se puso en marcha contra un grupo de estudiantes secundarios que pedían, apenas, un boleto estudiantil. La película narra el secuestro y desaparición de diez estudiantes secundarios en La Plata en 1976, uno de los casos más emblemáticos de represión a jóvenes durante la dictadura. Basada en el libro homónimo de Daniel Frontalini y Marisa Caiati, fue una de las primeras ficciones en abordar abiertamente la violencia estatal apenas restablecida la democracia. La historia oficial (1986) Luis Puenzo dirigió la primera película argentina en recibir el Óscar a Mejor Película Extranjera con la historia del drama de una madre que sospecha que su hija adoptiva es hija de desaparecidos, abriendo interrogantes sobre la apropiación de menores y la complicidad civil durante el régimen. Norma Aleandro y Héctor Alterio protagonizaron esta obra que obtuvo también el Premio del Público en el Festival de Toronto y el Globo de Oro a Mejor Película Extranjera. La historia se inspiró en testimonios recogidos por organizaciones de derechos humanos y visibilizó, con el gran premio, el tiempo en que la sociedad argentina intenta reconstruir su propia memoria, como sintetizó la crítica de The New York Times. Garage Olimpo (1999) Cruda y visceral, la obra de Marco Bechis expone el oscuro universo de los centros clandestinos de detención, basado en la experiencia de una joven secuestrada y torturada en el lugar que pasó tristemente a la historia bajo el nombre que también tituló la película. Con el impacto impacto emocional sobre las víctimas y sus familias, en primer plano, conmueve aún hoy por su enfoque realista que la convirtió en una obra relevante para reflexionar sobre la memoria y los derechos humanos. El secreto de sus ojos (2009) Bajo la dirección de Juan José Campanella, este thriller judicial a la Campanella -emotiva y con espacio para la ternura- protagonizado magníficamente por Ricardo Darín, Soledad Villamil y Guillermo Francella entrelaza un crimen cometido en 1974 con hechos ocurridos durante la dictadura. Ganadora del Óscar a Mejor Película Extranjera en 2010, indaga en la impunidad y la búsqueda de justicia en el contexto de la represión del aparato estatal. Con una historia de amor subyacente y nunca concretada, explora cómo la violencia política impactó tanto en las víctimas directas como en quienes intentaron esclarecer los hechos. Infancia clandestina (2011) Benjamín Ávila ficcionalizó su propia experiencia como hijo de militantes políticos perseguidos y creó una potente película que mantiene la tensión durante sus 110 minutos de duración. El filme narra el regreso de un niño desde el exilio junto a sus padres, quienes viven ocultos bajo identidades falsas. Presentada en competencia oficial en el Festival de Berlín, retrata la vida cotidiana de menores criados en la clandestinidad y el impacto emocional de la represión. La potencia de la mirada infantil en un contexto oscuro transmite aún más el drama del momento y aborda con sensibilidad temas como la identidad, el miedo y la pérdida. Argentina, 1985 (2022) Dirigida por Santiago Mitre, con destacados protagónicos de Ricardo Darín, Peter Lanzani y Laura Paredes (en una escena para la historia de lo mejor del cine argentino), la película reconstruye el Juicio a las Juntas que sentó en el banquillo a los responsables del terrorismo de Estado. El ingenioso guion escrito por el director y Mariano Llinás, puso en centro de la escena el trabajo de los fiscales Julio César Strassera y Luis Moreno Ocampo, los inesperados héroes civiles de un proceso judicial que marcó un hito en la historia argentina y que sigue siendo modelo de justicia en todo el mundo. Nunca más, la frase que pronunció Strassera en la histórica sentencia puesta en boca de Darín, se convirtió en un símbolo de la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.
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