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Concordia » Hora Digital
Fecha: 24/03/2026 02:25
Dante Pagani, una de las expresiones más luminosas de la nueva generación del tenis argentino, se consagró campeón del Banana Bowl en Brasil, uno de los torneos más importantes del circuito junior. Tras la coronación en suelo brasileño, el juvenil de 17 años dialogó con Infobae y dejó definiciones que reflejan tanto su ambición como su madurez. Lo más importante es evolucionar día a día: los resultados llegan como consecuencia, aseguró, y fue más allá: El ranking, para mí, es apenas un número. Claro que es lindo verse lo más arriba posible. El título, correspondiente a la categoría J500 -segundo escalón en importancia dentro del circuito junior, solo por detrás de los Grand Slams-, le permitió escalar 12 posiciones y meterse entre los 15 mejores del mundo en el ranking ITF Sub-18, consolidando su crecimiento sostenido. Su camino hacia la consagración en Gaspar -al sur de Brasil no fue sencillo. En el debut, debió sobreponerse a un duro encuentro ante el venezolano Ignacio de Armas, en el que incluso salvó un match point. Luego encadenó victorias frente al paraguayo Álvaro Ariel Frutos Alonso, el estadounidense Jack Secord, el peruano Nicolás Baena y, en la final, el puertorriqueño Yannik Álvarez. La semana fue de menos a más. En el primer partido tuve que luchar muchísimo: estuve match point abajo y lo saqué con mucha garra. Desde ahí me solté y pude rendir a gran nivel ante rivales muy duros, explicó. La consagración también tiene un fuerte valor simbólico. Pagani se convirtió en el primer argentino en ganar el Banana Bowl desde Thiago Tirante, quien lo había logrado en 2019. Es un torneo con mucha historia, el más importante de Sudamérica por su magnitud. Lo han ganado jugadores que hoy están en la élite y eso me llena de orgullo. No significa nada definitivo, pero indica que vamos por buen camino con mi equipo, señaló. En las últimas ediciones, el certamen reunió a figuras que luego se consolidaron en el circuito profesional, como Sebastián Báez, el brasileño Joao Fonseca, el chino Shang Juncheng y el estadounidense Nishesh Basavareddy. Lejos de conformarse, el argentino ya proyecta sus próximos objetivos. Tras alternar entre torneos junior y profesionales en el inicio de la temporada, tiene una meta clara para la segunda mitad del año: Quiero ganar un Grand Slam junior. Voy a enfocarme en eso, aseguró. Nacido en 2008, Pagani aparece como una de las principales apuestas del tenis argentino en la rama masculina. Con 1,85 de estatura, construye su juego desde la agresividad: su derecha es su principal arma y su revés a dos manos acompaña con solidez. Me gusta dominar, ir hacia adelante y tomar la iniciativa, explicó en otras oportunidades, donde también mencionó como referentes a Juan Martín del Potro y Roger Federer. Mientras continúa su crecimiento en el circuito juvenil, también empieza a dar sus primeros pasos en el profesionalismo. En noviembre pasado conquistó su primer título ITF en el M15 de Olavarría, una señal clara de su proyección. Actualmente, combina su desarrollo con un equipo de alto nivel. Trabaja bajo la órbita de Kevin Konfederak -ex entrenador de Francisco Cerúndolo y actual coach de Cameron Norrie-, además del acompañamiento cercano de su padre, Leo, y la academia TennisMax. Durante parte del año, también entrena en Barcelona, en el Tennis Empowerment Center (TEC), uno de los centros de formación más reconocidos del circuito. Es una ayuda enorme para mí, concluyó. Con el título en el Banana Bowl y un crecimiento sostenido, Pagani empieza a escribir, paso a paso, su propia historia.
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