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Fecha: 23/03/2026 17:36
A través de experiencias performáticas que utilizan la sombra como presencia viva se hará el Recoletazo, en homenaje al Siluetazo, de 1983, la acción estética y política que denunció las desapariciones. Será este 25 de marzo, en la emblemática terraza del Centro Cultural Recoleta, con una curaduría colectiva que propone una jornada artística abierta. Participarán Fernando Noy, Claudia del Rio, Mariela Scafati + Rita Pauls, Martín Legón, Pepo & Tom, Marta de la Gente, Serigrafistas queer y Nina Suarez. Se invita al público a pasar la tarde en la terraza y a traer papeles y telas para estampar serigrafías. Habrá momentos para dibujar, escuchar poesía, intervenciones espaciales, performances y cierre musical con Nina Suarez. Esta es una de las múltiples actividades culturales conmemorativas que programaron diversos espacios y museos en un nuevo aniversario -el número 50- del Golpe de Estado. En el Parque de la Memoria, el artista Nicolás Varchausky traducirá en sonidos los nombres de los desaparecidos, haciendo de cada letra, una nota. La obra performática se llama Los presentes y puede visitarse hasta la noche, como vigilia al aniversario. También en la previa, en la ex ESMA, hoy Espacio de Memoria y Derechos Humanos, se llevó a cabo la Feria del Libro de Derechos Humanos, Derechos en Letras, en su segunda edición. Con presentaciones de libros como Las Escuelas, de Adriana Amante, o El ojo de la tormenta, de Pablo Corso, o Rotos corazones. Amor y política en los setenta, de Isabella Cosse. Pero sin duda una de las noticias importantes es la muestra de la galería Rolf Art (Esmerlda 1353), con curaduría del exdirector artístico de Malba Rodrigo Moura. Se trata de Buena Memoria, el célebre ensayo fotográfico de Marcelo Brodsky centrado en su sexta división del CNBA, en oportuna versión completa. En conmemoración de los 50 años del golpe militar, se revisita allí uno de los proyectos más importantes y destacados de la carrera artística de Marcelo Brodsky, quien a su regreso del exilio en Barcelona utilizó fotografías familiares para dar forma visual al trauma de una experiencia que incluyó el secuestro y desaparición de su hermano Fernando y de su mejor amigo Martín. Alumnos como él del Colegio Nacional de Buenos Aires. Presentado por primera vez en Buenos Aires en 1997 en la FotoGalería del Teatro San Martín, con curaduría de Sara Facio, Buena Memoria ha sido exhibido desde entonces en cientos de exposiciones en todo el mundo. La pieza central del ensayo, La Clase. 1er Año 6ta División (1967), es una de las obras más estudiadas y catalogadas de la historia del Arte, y se ha consolidado como un ícono de la identidad visual argentina y latinoamericana. Esta es la primera exposición integral del proyecto desde su histórica presentación en el Teatro San Martín, y puede verse hasta el 24 de abril próximo. En el cine, la Sala Leopoldo Lugones proyectó el domingo 22 Garage Olimpo, de Marco Bechis, en una única función y en copia de cine. Y sin duda se destaca el estreno de 76-89-23, el documental sobre la película de 2000, 76-89-03, que dividió las aguas de la crítica con su retrato de tres personajes desvirtuados crecidos en la violencia del golpe militar. Dirigido por Federico Benoit, nominado a los Premios Cóndor en la categoría Mejor Documental y que tuvo su premiere mundial en el último BAFICI, es un homenaje al film de Flavio Nardini y Cristian Bernard que generó discusiones en su no demasiado exitoso estreno comercial. Acaso, en buena medida, por el prejuicio de cierta crítica ante un primer film de realizadores que venían de la publicidad. También produjo un núcleo duro de fanáticos, muchos de los cuales dan su testimonio en este documental coral, que tiene varios elementos valiosos. Es, por ejemplo, un ejercicio gozoso de debate cultural. Cinéfilo, con un montón de gente analizando escenas y diálogos de una película que los marcó. Y que habilita el ámbito de las discusiones que se niegan a morir en tiempo de pantallas, en este caso en torno a unos cuantos tópicos de la argentinidad reciente: la dictadura y sus secuelas en las violencias cotidianas, los noventa, la merca, el lenguaje de una masculinidad que hoy va aletargada y que expresan en todo su sexismo desembozado los protagonistas. De ahí a un presente político y económico que muestra sus trazas de continuidades; también de rupturas. Armado como un crisol de voces, de entrevistas, fragmentos del film original, en blanco y negro (que puede verse en Youtube) archivo, incluso con ilustraciones, deja en claro que 76 89 03 fue un artefacto único en la historia del cine argentino reciente. Una de esas aventuras independientes entrañables, en la que un grupo de gente se deja llevar por las ganas y la pasión, aunque se pierda plata y se dejen los nervios por el camino. Funciona también como un homenaje colectivo a Claudio Rissi, El Rey de la Noche en la película, con su memorable secuencia que hoy sería imposible. Entre otras muchas anécdotas realmente disfrutables, como la puteada que pasó a la historia, y que tienen que ver con el cine. Para una rara avis que se coló, con su desvergonzada herencia del grotesco, a la Esperando la carroza, entre los films realistas del NCA, Pizza, birra y faso, Mundo Grúa, en los que el retrato de una sociedad en crisis prefería un realismo minimalista y asordinado. Guiones de: Juan camina, describe con sarcasmo uno de los entrevistados. Son muchos: críticos como Sergio Wolf, José Tripodero, Federico Karstkulovich, Fernando Martín Peña, Guillermo Hernández, actores como Martín Slipak (era un niño), Sol Alac, Salvador Chendo, Sergio Baldini, directores como Marcelo Piñeyro y los realizadores del film original, y otros como Sandra Gugliotta, productores como Pablo Rovito, académicos, periodistas y fans muy diversos: Elizabeth Vernaci, Juanchi Baleirón, Hernán Panessi, Julia Montesoro, Guille Aquino, Victoria Chaya Miranda, Luca Martin, Lorena Cancela y siguen firmas. La película original narraba tres momentos 1976, 1989 y 2003 a través de la vida de tres amigos y sus frustraciones en una sociedad atravesada por la violencia y la descomposición social. Influída por el Nuevo Cine Americano, sobre todo el del Scorsese de After Hours, acompañaba el griterío de sus personajes pasados de cocaína con una fotografía, a cardo de Daniel Sotelo, que sacaba partido del blanco y negro del centro porteño nocturno. Benoit retoma esa estructura simbólica para analizar los vínculos entre memoria, política y cultura, transformando el homenaje en un ensayo sobre la repetición de los errores históricos. El resultado, además de lo dicho, es muy divertido.
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