23/03/2026 16:35
23/03/2026 16:35
23/03/2026 16:33
23/03/2026 16:32
23/03/2026 16:32
23/03/2026 16:32
23/03/2026 16:32
23/03/2026 16:31
23/03/2026 16:30
23/03/2026 16:27
Parana » Informe Digital
Fecha: 23/03/2026 14:55
El Gobierno nacional lleva siete meses consecutivos de caída en la recaudación, lo que tensa la relación con las provincias por la coparticipación. Pero el escenario se agravará en los próximos meses por el efecto del ajuste por inflación en el impuesto a las Ganancias y, en menor medida, del monotributo. Es que, debido a esta actualización que se llevará a cabo en julio, el Estado percibirá menos recursos, justo cuando el ministro de Economía, Luis Caputo, los necesita porque tiene una meta muy ambiciosa de superávit fiscal bajo negociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En el capítulo fiscal de la ley 27.743, el Gobierno, además de volver al esquema tradicional de liquidación del impuesto a las Ganancias, fijó el Mínimo No Imponible (MNI) y las deducciones que se actualizan por el acumulado de inflación de los últimos seis meses en dos momentos del año (enero y julio) de cada periodo fiscal. Lo mismo para el Régimen de Pequeños Contribuyentes con las escalas de facturación y el impuesto. Pero en este próximo ajuste se da un escenario particular: desde julio la inflación viene acelerando, en febrero se ubicó por segunda vez en 2,9%, mientras que los salarios corrieron por detrás de los aumentos de precios general. Y si bien esto último era positivo para el ministro Caputo, en los siguientes meses tendrá su contracara, ya que a mitad de año hará que muchos contribuyentes que pagaban Ganancias dejen de hacerlo. El impuesto a las Ganancias se va a actualizar y, como la inflación ha subido y los sueldos no han aumentado en relación a ello, lo que va a pasar es que, en términos reales, debería bajar la recaudación de la cuarta categoría, sostuvo Sebastián Dominguez, CEO de SDC Asesores Tributarios. Este fenómeno ocurre porque las actualizaciones no logran equiparar el avance de los precios. Los trabajadores que no percibieron incrementos salariales alineados con la inflación se ven afectados por un sistema de deducciones y escalas que, al actualizarse, reduce el peso del tributo en términos reales. Desde el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el investigador Andrés Mir opinó en el mismo sentido al puntualizar los efectos que llegarán en julio sobre los ingresos del Estado cuando se actualicen por inflación las deducciones y los tramos de escalas de Ganancias. No es que los salarios quedaron pisados, sino que aumentaron menos que la inflación, sostuvo. Durante los seis meses previos a la actualización, el salario avanzó en torno al 1%, lo que llevó a que los contribuyentes pagaran un poco más de impuesto a las ganancias, ya que el sistema ajusta el salario, pero no las deducciones ni el Mínimo No Imponible (MNI) hasta el recálculo de julio. Así, el ajuste de julio introduce una compensación retroactiva para Mir. En julio se van a ajustar esos parámetros y quien que tenía que pagar Ganancias durante este semestre deja de hacerlo o pasa a pagar menos, un efecto potenciado por el hecho de que el ajuste de los parámetros en base a inflación termine siendo más alto que el de los salarios, explicó. Según el especialista, es probable que menos personas queden alcanzadas por el impuesto a las Ganancias respecto a las que lo estuvieron en enero, y que quienes sigan tributando lo hagan por montos menores. En contraste, el monotributo exhibe otra lógica. Domínguez remarcó que, en este régimen, todos los parámetros aumentan por la inflación del semestre. Puede ser que aumente el monto a facturar, las cuotas a pagar, y a una persona no le aumente en esa misma proporción la facturación, pero siga estando en la misma categoría, detalló en conversación con Infobae. Para el monotributista que se encontraba cerca del tope de su categoría antes del ajuste, tras la actualización puede ubicarse más cerca de la base y permanecer en la misma categoría. En la práctica, esto implica que la cuota mensual se incrementa, mientras que la facturación, al estar limitada por la nueva escala, puede quedar rezagada respecto a la inflación. El resultado es una pérdida de poder adquisitivo y una mayor carga tributaria en términos reales. Domínguez también señaló que podría presentarse la situación inversa: algunos contribuyentes podrían descender de categoría como consecuencia de la actualización de los parámetros. Al pasar a una franja inferior, el monto a pagar disminuye, lo que genera un alivio en el costo fiscal mensual para ese grupo de trabajadores independientes. Mir aporta otra visión sobre el impacto de los ajustes por inflación en el monotributo y el impuesto a las ganancias. Mir indicó: El tema del monotributo: se ajustan las escalas y también el monto que tienes que pagar conforme a la inflación. Es probable que no haya un aumento de recategorización porque se tenga que recategorizar a los contribuyentes, sino porque va a aumentar el monto que pagás. La incidencia del monotributo sobre la recaudación total es baja, pero sus efectos sobre los contribuyentes son concretos. Mir subrayó que el ajuste de los parámetros por inflación tiene consecuencias directas sobre el bolsillo de los trabajadores independientes, aunque no siempre implique un cambio de categoría. La estructura del monotributo, con escalas e impuestos que se ajustan a la inflación, se convierte en una herramienta de recaudación que se adapta de manera automática a los cambios económicos. Sin embargo, esta automatización no siempre beneficia a los contribuyentes. Cuando la facturación no crece al mismo ritmo que el índice de precios, los trabajadores independientes pueden encontrar que su aporte mensual al fisco representa una porción mayor de sus ingresos reales. El ajuste del piso de Ganancias en julio, que hará que una menor cantidad de contribuyentes paguen el impuesto, sumará a la tensión entre el Gobierno y las provincias, ya que se trata de un impuesto que se coparticipa. Ahora, los gobernadores están sufriendo el golpe en sus arcas por la caída de la recaudación a nivel nacional que encuentra su causa en la situación de la actividad, pero no emitieron ningún tipo de reclamo con trascendencia nacional. Según el diputado Guillermo Michel, durante el primer bimestre de 2026, las provincias argentinas sufrieron una fuerte caída en los fondos coparticipables que reciben de la recaudación nacional. El monto total de lo perdido alcanzó los $964.619 millones, cifra cercana a $1 billón según un informe del diputado Guillermo Michel. Este recorte en los recursos impactó de manera directa en las finanzas provinciales y continuará en los próximos meses, a no ser que la actividad repunte. La merma en la coparticipación se originó en el desempeño negativo de los impuestos coparticipables. El principal factor fue la baja de la actividad económica que afectó la recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA). Además, influyeron las modificaciones en la percepción aduanera de este impuesto, lo que amplificó el efecto negativo sobre los ingresos de las provincias. Según datos oficiales, la recaudación total en el primer bimestre trepó a $34,6 billones. De ese monto, solo el 32% se distribuyó entre las provincias a través del sistema de coparticipación, lo que representó $11,2 billones. El resto quedó en manos del Tesoro nacional y de organismos de la administración central. En este contexto, el reparto de fondos mostró una tendencia descendente. En enero, los recursos transferidos a las provincias por coparticipación mostraron una caída real de 7,6%. En febrero, la baja se profundizó y llegó al 9,7% en términos interanuales reales, es decir, descontando el impacto de la inflación.
Ver noticia original